miércoles, 13 de septiembre de 2023

EL FASCISMO Y LAS ESTRUCTURAS OPRESORAS en "Las dos amigas", un texto (recitativo) de Toni Morrison con epílogo de Zadie Smith

En un discurso pronunciado en la Universidad de Howard en 1995, Morrison fue concreta. Analizó la cuestión con detenimiento, con su sistema científico. Se trata de un resumen muy útil que dan ganas de recortar y guardar para futuras consultas, puesto que, si tenemos la esperanza de desmantelar las estructuras opresoras, sin lugar a dudas nos servirá estudiar cómo se construyen:

No debemos olvidar que, antes de que haya una solución final, tiene que haber una primera, una segunda e incluso una tercera. El proceso que lleva a una solución final no es un salto. Hace falta un paso, después otro y luego otro. Algo, tal vez, como esto:

1. Construir un enemigo interno que sirva para focalizar la atención y de distracción.
2. Aislar y demonizar a ese enemigo lanzando y defendiendo el empleo de insultos e improperios explícitos o velados. Utilizar ataques personales a modo de acusaciones legítimas contra dicho enemigo.
3. Buscar y crear fuentes y distribuidores de información dispuestos a reafirmar el proceso demonizador porque resulta rentable, otorga poder y funciona.
4. Contener toda expresión artística; controlar, desacreditar o expulsar a quienes cuestionen o desestabilicen los procesos de demonización y deificación.
5. Minar y difamar a todos los representantes o simpatizantes del enemigo creado.
6. Reclutar entre el enemigo a colaboradores que aprueben el proceso de desposeimiento y puedan hacerle un lavado de cara.
7. Conferir un carácter patológico al enemigo en ambientes académicos y medios de masas; por ejemplo, reciclar el racismo científico y los mitos de la superioridad racial con el objetivo de dar carta de naturaleza a esa patología.
8. Criminalizar al enemigo. A continuación, preparar, presupuestar y racionalizar la construcción de espacios de confinamiento para el enemigo, en especial los hombres y a toda costa los niños.
9. Premiar la simpleza y la apatía con espectáculos monumentalizados y con pequeños placeres, breves seducciones: unos cuantos minutos en la televisión, unas pocas líneas en la prensa; cierto seudoéxito; la ilusión de poder e influencia; un poco de diversión , un poco de estilo, un poco de trascendencia.
10 . Mantener el silencio a toda costa.

Podemos hallar elementos de ese manual de estrategia fascista en el encuentro europeo con África, entre Occidente y Oriente, entre los ricos y los pobres, entre los alemanes y los judíos, los hutus y los tutsis, los británicos y los irlandeses, los serbios y los croatas. Es una de nuestras posibilidades humanas constantes. El racismo es un tipo de fascismo, tal vez el más pernicioso y perdurable. Pero no deja de ser una estructura creada por la mano del hombre. La capacidad de engendrar fascismo de una clase u otra es algo que compartimos todos; podría decirse que es nuestra identidad colectiva más deprimente. La capacidad de engendrar fascismo de una clase u otra es algo que compartimos todos; podría decirse que es nuestra identidad colectiva más deprimente. (Y, si en estos momentos estamos comprometidos en intentar que las cosas cambien, podría valer la pena —a modo de zafarrancho ético— repasar la lista de Toni y asegurarnos de que no empleamos ninguno de los puntos del manual del fascismo en nuestro trabajo). El fascismo se afana en crear la categoría del «insignificante», el chivo expiatorio, la víctima. Morrison la rechazaba, puesto que durante siglos se ha aplicado a los negros y con ello ha reforzado otra categoría, la del «significante», a ojos de todos, seamos negros o blancos. Discriminar a quien nos ha discriminado, a la inversa, no es ninguna liberación, por muy catártico que pueda parecer. La liberación es la liberación: reconocer a alguien significante en todo el mundo.

Zadie Smith, p. 56-57

domingo, 10 de septiembre de 2023

"ENJAMBRE DE OPINIONES". Un artículo de Irene Vallejo publicado en El País el 3 de septiembre de 2023

Ante las torpezas y tropiezos, el dedo acusador casi nunca es la mejor medicina. Más sabio que discutir será divertirse

Tenemos más opiniones que contemplaciones. “No juzguéis y no seréis juzgados” es tal vez uno de los preceptos más incumplidos de la historia. O, más bien, nadie cree desafiarlo: de nuestra boca jamás emanan veredictos, solo la verdad. Tú misma asomas la cabeza en estas páginas para propinar consejos no solicitados, uniéndote alegremente al sermoneo generalizado.

Hace siglos el griego Esopo ilustró en una de sus fábulas esta pasión irrefrenable por la crítica a destajo. Dos labradores, padre e hijo, se dirigían a un mercado con un burro para que cargase las compras al regreso. Tirando del animal por las riendas, echaron a andar. “Vaya par”, comentaron dos desconocidos, “ellos que tienen caballería van a pie. Qué mal repartido está el mundo”. Al oírlo, el padre ordenó al chiquillo que subiera a lomos del borrico. “Lo que hay que ver”, opinaron entonces unos campesinos que seguían la misma ruta, “el joven va cómodo mientras al padre le falta el aliento. No sé cómo lo consiente”. Entonces el labrador, avergonzado, hizo bajar al hijo para auparse él. “Parece mentira que haga trabajar así al pobre niño”, escuchó a un grupo de viajeros. Ofendido, montó al pequeño en la grupa, detrás de él. “Ahora ya no podrán decir nada”, pensó triunfante. Se equivocaba. Una voz taladró sus oídos: “Fíjate, no pararán hasta que el burro reviente”.

Según repetidas encuestas, todas las personas tienden a considerarse más atractivas, inteligentes y simpáticas que el promedio, lo que es estadísticamente imposible. Además pensamos unánimemente que siempre tenemos razón —otra asombrosa anomalía en términos de probabilidad—. En la vida real y en la digital, a quienes nos llevan la contraria hemos aprendido a etiquetarlos para no escucharlos. Divididos por la espiral de ira, hijos de la hipérbole, creemos que solo nuestras normas permiten avanzar, mientras fuera de ellas imperan los intereses, las mentiras y las turbias complicidades. Nosotros tenemos ideas; los demás, ideología. Al negarnos a comprender al otro, alimentamos una tensión colectiva que nos vuelve más conflictivos y menos efectivos. En su libro La conversación infinita, Borja Hermoso entrevista a Inma Puig, psicóloga experta en contextos de alta tensión: “Estamos juzgando todo el tiempo a todo el mundo, sin pruebas. Y dictamos sentencias, de forma que cerramos ya toda posibilidad de seguir tratando de entender”. Quizá necesitemos redescubrir que cada mirada sobre el mundo es una peculiar aleación de deseos, experiencias, esperanzas y emociones. Las personas somos un material frágil y valioso.

Resulta paradójica esta afición universal al lanzamiento de jabalina verbal, cuando tanto nos irrita ser la diana. Es un hecho comprobado: hagas lo que hagas, siempre tendrás cerca a alguien dispuesto a opinar. Ese cuestionamiento constante erosiona nuestros intentos y nuestros encuentros, nuestros amores y esplendores. En la familia, los reproches crean fallas sísmicas entre generaciones. Cuando se supera el miedo a defraudar a los padres, surge el espanto por las miradas de piedra, los juicios explosivos y las frases letales de los vástagos adolescentes. La autora mexicana Rosario Castellanos escribió Autorretrato, un poema irónico sobre sí misma que retrata sus inseguridades con humor autocrítico e irreverencia. Los versos más desasosegantes los dedica a su hijo: “Soy madre de Gabriel: ya usted sabe, ese niño que un día se erigirá en juez inapelable y que acaso, además, ejerza de verdugo. Mientras tanto lo amo”. En esas treguas, cuando aún se comparten las miradas risueñas y las bromas mutuas sin irritación ni enmiendas a la totalidad, la escritora sitúa los momentos más felices de la vida.

Nos ayudará, cuando los lazos se enmarañan, dejar de ver mala fe en la opinión ajena, evitar el juicio sumarísimo, aprender a confiar en la honestidad de los distintos. Y ante las torpezas y tropiezos, el dedo acusador casi nunca es la mejor medicina. Más sabio que discutir será divertirse juntos con la variedad de caracteres y actitudes. Cultivar un cierto sentido de improvisación y experimentación infantil. Si a “juzgar” le quitas tan solo una letra, podrás jugar.

sábado, 9 de septiembre de 2023

"EDUCACIÓN SEXUAL EN TIEMPOS DE PORNO". Un artículo de Loola Pérez publicado en Ethic el 4 de septiembre de 2023

Fomentar la educación sexual de los menores siempre ha sido un tema controvertido. Pero el creciente pánico moral, la omnipresencia de la pornografía y la mayor conciencia sobre la violencia sexual han hecho que implementar una educación sexual adecuada sea una medida urgente y necesaria.

Hacer educación sexual en España es una paradoja. Somos un país que votó a favor del matrimonio homosexual, que lleva años persiguiendo el acoso sexual y que aprobó una ley que, aun con sus desperfectos, pretendía reivindicar la importancia del consentimiento sexual. Sin embargo, la mayor parte de nuestra educación sexual se encuentra en el boca a boca y en el porno.

En España, el gobierno nacional dictamina que, de un tiempo a esta parte, la educación sexual es obligatoria en el currículo escolar para acabar con los estereotipos de género, la violencia sexual y las relaciones irrespetuosas. Sin embargo, pocas personas están implementando programas de educación sexual integral y de calidad en los centros educativos. ¿De quién es la responsabilidad? ¿Del gobierno nacional, el autonómico, los ayuntamientos o las escuelas? ¿De los profesionales de la salud sexual y la sexología? El misterio sigue sin ser resuelto y la pornografía continúa dinamitando el bienestar sexual de los más jóvenes.

Los adolescentes se enfrentan a preguntas como «¿A qué edad hay que tener sexo?», «¿Qué pensarán mis colegas si todavía no lo he hecho?», «¿Son mis genitales normales?», «¿Cómo sabes si eres trans?», «¿Ver porno es malo para la mente?» o «¿Por qué hay gente a la que le excitan los pies?». No son preguntas inventadas, constituyen una pequeña muestra de los interrogantes que mis alumnos de 3º y 4º de la ESO han compartido conmigo en mis formaciones de educación sexual durante el curso 2022/2023 (10 sesiones por cada grupo, ¡todo un desafío!).

Inevitablemente, quienes no tengan oportunidad de hacer educación sexual con un profesional de referencia, responderán a esas preguntas a través de la cultura de masas. Por ejemplo, a propósito de series de televisión que parodian situaciones eróticas, como La que se avecina o, en su defecto, a golpe de click: de Google se salta a una web porno o de la propia cuenta de Twitter a un perfil que comparte los alter egos pornográficos de Batman y Los Simpson. La cosa puede no acabar ahí. Basta un breve rastreo para verse inmerso en cuentas que comparten públicamente su interés por la dominación y sumisión sexual, los dibujos eróticos de animales e incluso la temática lolicon. CONTINUAR LEYENDO

viernes, 8 de septiembre de 2023

"Las mujeres sirias dicen “basta” en una nueva oleada de protestas: “El sueño de una Siria libre sigue vivo”. Un reportaje publlicado en elDiario.es

Una mujer siria en Sweida con un cartel que dice
"viva Siria libre y orgullosa"
y "Siria sin vosotros sería un paraíso"
En esta década de represión, guerra y grupos extremistas, la presencia visible de las mujeres se ha ido reduciendo y ahora vuelven a salir a las calles incluso en ciudades como Sweida, que se consideraba neutral

Una mujer morena de unos 40 años mira a cámara y dice: “Desde la plaza de la dignidad de Sweida: ninguna secta ni religión podrá dividirnos. Somos el pueblo sirio, el pueblo sirio es uno y no aceptaremos nada menos que la salida del régimen de Bashar al Asad”. Le sustituye con la misma contundencia otra mujer. Esta es rubia y con la piel clara: “Somos las mujeres libres de Siria y no pararemos hasta alcanzar la libertad y la dignidad”.

No se trata de 2011, sino de agosto de 2023. En estos días ha surgido en distintas ciudades sirias una nueva oleada de protestas que va desde Daraa, reconocida como una de las cunas del levantamiento de 2011 desde sus inicios, hasta la recién incorporada Sweida (también conocida como Al Suwayda).

Aunque el detonante remita a la asfixia económica que vive el país (más del 90% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y la mitad padece inseguridad alimentaria), los eslóganes de los primeros días han dado paso a las demandas de libertad, justicia y dignidad que conectan con aquellas reivindicaciones iniciales.

Según la organización siria ETANA, solo en la última semana más de 10.000 manifestantes han participado en protestas en más de 200 ciudades y pueblos, siendo la ciudad de Sweida su epicentro. Mientras el régimen y su aliado ruso continúan bombardeando indiscriminadamente infraestructuras civiles en ciudades como Idlib, ante la escasa o nula reacción de la comunidad internacional, es la ciudad de Sweida la que puede suponerle un mayor quebradero de cabeza.

Esto se debe a su posición relativamente neutral durante estos 12 años y a la composición de su población, una mayoría drusa que el régimen siempre ha alardeado de proteger. En esta ciudad, las mujeres encabezan hoy protestas en las que reclaman el cumplimiento de la resolución 2254 y la liberación de los presos y presas políticas, reivindicaciones que entroncan con las más de 130.000 personas detenidas o desaparecidas forzosamente por el régimen desde 2011. CONTINUAR LEYENDO

martes, 5 de septiembre de 2023

"CORTAR EL NUDO GORDIANO". Un artículo de Fernando Vallespín publicado en El País el 3 de septiembre de 2023

En algún momento habrá que decir “hasta aquí”, pasar a ocuparse de los problemas reales del país y no de entidades metafísicas como el ser de los pueblos

La coincidencia entre la frustrada reunión de Sánchez y Feijóo y el serio y oportunista artículo de Urkullu en estas páginas da que pensar. Por un lado, los dos líderes más representativos de este país dándose la espalda y viéndose porque no tenían más remedio; por otro, el paso adelante en el autogobierno vasco que propone el lehendakari y que es un aviso a navegantes sobre la hoja de ruta que desde hace ya tiempo tienen prevista hasta dar el salto final a la independencia. Cuando las condiciones históricas estén maduras, se entiende. Y, por lo pronto, a esperar hasta que se pronuncie el expresident Carles Puigdemont, aunque todos sabemos ya más o menos de qué va la cosa. Frente a esta claridad de ideas, los que habitamos el resto del Estado, por utilizar la jerga del PNV, ignoramos en realidad cuál es la visión de España de nuestros dos grandes partidos. Ambos se remiten a la Constitución, pero en el caso de uno de ellos dependerá de lo que le exijan los nacionalistas para poder gobernar; en el del otro lo imaginamos, porque solo nos lo dicen en negativo, la identidad española es el reflejo invertido de las expectativas nacionalistas periféricas. En dos palabras, no hay un modelo de país ni la unidad suficiente entre ellos para poder realizarlo. Es una ironía, pero uno de los países más antiguos de Europa sigue navegando por la historia sin saber qué es en realidad.

Quienes me siguen por aquí saben de sobra que suelo ser de los más hospitalarios con nuestra diversidad, que estuve a favor de los indultos en su día y que no se me caerían los anillos por la cuestión de la amnistía. Es más, creo que Feijóo hubiera estado dispuesto a aceptarla a cambio del gobierno. Tampoco tengo problemas con lo de la plurinacionalidad si eso significara descansar durante una generación de este irreprimible y estragante choque de patrias. Porque ya está bien de que nos monopolice la conversación y la actividad política. Esperanza vana, los partidos que ahora condicionan nuestra gobernabilidad no podrían subsistir sin seguir tensionando la cuerda, perderían su identidad. En algún momento habrá que decir “hasta aquí”, pasar a ocuparse de los problemas reales del país y no de entidades metafísicas como el ser de los pueblos. Pero este es precisamente el asunto, ¿de qué país estamos hablando? Es la cuestión que habría que aclarar antes de nada, porque para algunos es un mero “Estado” y para otros la “nación represora”.

Lo que me pide el cuerpo, que no la inteligencia, es resolverlo de una vez con sendos refrendos en Cataluña y el País Vasco. Si los gana la causa española descansaremos durante un buen periodo; si no, tampoco debería pasar nada, externalizaríamos la carga del conflicto de identidades nacionales hacia el interior de los nuevos Estados y, dado que presumo que seguirían en la UE, quienes viven allí y se sintieran españoles gozarían de todos sus derechos ―”como los alemanes en Mallorca”, que dijera Arzalluz―. No tendríamos por qué llevarnos mal e incluso acabaríamos votándonos mutuamente en Eurovisión, como hacen ahora las repúblicas exyugoslavas. El resto seríamos un país bastante más pobre, pero al menos con capacidad para actuar en común y bien vertebrado, eso que envidiamos de otras naciones. A mí, la verdad, me compensaría con creces. Si la inteligencia se me resiste es porque temo que hoy carecemos del liderazgo adecuado para dar un paso tan audaz y el remedio puede ser peor que la enfermedad. Lejos de ahuyentar el fervor nacionalista, lo exacerbaría hasta niveles insospechados y, desde luego, no volvería a ver un gobierno de izquierdas en nuestro país en lo que me queda de vida. No hay solución a este dilema.

Mientras tanto, nuestros grandes líderes se reúnen un rato y están a ver quién pilla cacho.

lunes, 4 de septiembre de 2023

"LO QUE NOS ENSEÑA LA MADRE DE RUBIALES". Un artículo de Antonio Maestre publicado en elDiario.es el 2 de septiembre de 2023

La madre de Rubiales también es víctima del machismo y puede que en su socialización haya participado en la configuración etológica de su hijo haciendo de él un hombre machista. Ángeles Béjar se crio en una época en la que las madres eran las Penélopes de Carmen Martín Gaite

No hay comportamientos justificables solo por nacer del amor de una madre. Pueden ser equivocados, pero conviene comprender las motivaciones y el origen de ciertas actitudes para no caer en los comportamientos machistas y clasistas que se intentan denunciar en el infame caso Rubiales. La cobertura, comentarios y actitudes sobre la madre de Luis Rubiales también evidenciaban las estructuras machistas. Yendo a lo profundo, el propio comportamiento de Ángeles Béjar estaba completamente atravesado por la estructura patriarcal y en vez de mofarse de ella sería más productivo intentar comprender las causas para que una mujer actúe de esa forma y abordar de manera profunda el problema de la familia en la perpetuación de los roles patriarcales. Un análisis que no se ha podido hacer porque ha primado la espectacularización mediática.

Uno de los mayores errores de la deontología periodística ha sido caer en el tratamiento de la polémica con Luis Rubiales por el beso a Jenni Hermoso como si fuera crónica rosa y sin considerar los peligros de no actuar con los filtros periodísticos adecuados. No creo que el hecho de que la madre de Luis Rubiales inicie una huelga de hambre sea una noticia que deba ser tratada más que como un breve teletipo, en lugar de convertirlo en un show mediático en el que ofrecer voz en directo a cualquier vecino que apareciera por la iglesia para que pudiera lanzar mensajes peligrosos, discursos de odio y proclamas que incidían en responsabilizar a la mujer que había sido agente pasivo en el suceso. La mayoría de los mensajes agresivos contra Jenni Hermoso eran lanzados por mujeres de la familia de Luis Rubiales, primas, tías, sobrinas, con lo que eso enseña sobre la romantización del concepto de familia y cómo esa estructura puede ser el núcleo fundamental sobre el que gira la opresión de las mujeres.

La familia puede ser un nido protector que te protege para poder desarrollarte, social, moral y profesionalmente o un espacio represor, cancelante y opresivo, una cárcel de la que huir. De manera histórica la familia ha sido el mayor cepo posible de desarrollo para las mujeres, en especial para las de clase trabajadora, asignándoles el rol de criadoras, amas de casa y convirtiéndolas en presas para los abusos, el acoso y las agresiones dentro del entorno familiar. Si bien la estructura familiar va evolucionando y gracias al feminismo y el avance en derechos sociales esa situación se va aminorando, no lo hacía así en el caso de mujeres como la madre de Rubiales, nacidas en la posguerra y en los años posteriores y socializadas en un ambiente en el que machismo lo impregnaba todo.

La madre de Rubiales también es víctima del machismo y puede que en su socialización haya participado en la configuración etológica de su hijo haciendo de él un hombre machista. Ángeles Béjar se crio en una época en la que las madres eran las Penélopes de Carmen Martín Gaite: “Aquellas Penélopes condenadas a coser, a callar y a esperar. Coser esperando que apareciera un novio llovido del cielo. Coser luego, si había aparecido, para entretener la espera de la boda. […] Coser, por último, cuando ya había pasado de novio a marido, esperando con la más dulce sonrisa de disculpa para su tardanza la vuelta de él a casa”. El sociólogo Richard Hoggart estudió el papel y el rol de las madres de clase trabajadora y cómo acababa por oprimirlas hasta destrozarlas, aunque el autor británico lo hiciera desde una mitificación nostálgica de ese papel de cuidados dado a las madres. Lo cierto es que el sometimiento absoluto a unos roles de género determinaba su vida y modulaba su pensamiento replicándolo en la crianza de sus hijas e hijos, perpetuando los privilegios y opresiones aprendidas.

Juan Carlos Monedero, que incluso posicionándose en una polémica en la que existe un consenso aplastante consigue hacer el comentario más impresentable, comentó sobre Ángeles Béjar: “Donde no se va a encerrar es en una facultad de Filosofía”. En una frase añadía a la percepción machista con la que se miraba el comportamiento de Ángeles Béjar un clasismo y elitista solo comprensible desde el desconocimiento absoluto del funcionamiento de una sociedad patriarcal y machista en los años en los que a la madre de Rubiales le hubiera tocado estudiar y formarse. El patriarcado y los roles de género son los que han permitido que una mujer, que es madre, actúe contra otra mujer como Jenni Hermoso en defensa de esas mismos roles y perpetuando su existencia. La defensa del papel de su hijo ante el comportamiento con otra mujer es una muestra didáctica de cómo el machismo opera. El enfrentamiento entre esas dos mujeres se produce gracias a la estructura patriarcal y negarlo lo reafirma. Ángeles Béjar es tan víctima del patriarcado como Jenni Hermoso, y Luis Rubiales, sin serlo, es la construcción lógica de la estructura patriarcal. Lo que nos enseña la madre de Rubiales es cómo los roles de género configurados por el patriarcado explican el comportamiento incluso de quien se encierra en una Iglesia para defender a su hijo del “falso feminismo”.

domingo, 3 de septiembre de 2023

"SACARTE DE TUS CASILLAS". Un artículo de Irene Vallejo publicado en El País el 19 de agosto de 2023

La palabra “desahucio”, con su hache intercalada como un sollozo, está entre las más crueles de nuestro idioma

Cada biografía posee sus itinerarios únicos y laberínticos, una lista propia de ciudades y pueblos, portales y hogares que adquieren sentido como episodios de esa vida. Las mudanzas, las habitaciones alquiladas, las búsquedas, los timbres a los que ya nunca más llamaremos evocan capítulos de nuestra historia, una íntima sucesión de finales y comienzos. Cuando una pareja se separa, una dirección postal se vuelve dolorosa, como canta Olivia Rodrigo en Drivers License, y antes César Vallejo en Trilce: “Doblé la calle por la que raras veces se pasa con bien, la calle ojerosa de puertas (…) Y fui pasado”. Ahora, cuando la avaricia vence a la añoranza, la vivienda no invoca idilios sino suplicios, con sus precios inalcanzables y la imposible emancipación de una juventud que ya no es rebelde sin causa, sino sin casa.

La palabra “desahucio”, con su hache intercalada como un sollozo, está entre las más crueles de nuestro idioma. La etimología nos revela su significado: “Retirar la confianza, arrebatar las esperanzas”. En la antigua Grecia, cuando el propietario no cobraba el alquiler, recurría a métodos contundentes como llevarse la puerta, quitar las tejas o cerrar el pozo, y así los inquilinos insolventes abandonaban el hogar asediado y se sumaban a la multitud numerosa de los sin techo.

Antes del Monopoly, juegos como el ajedrez y el backgammon representaban una metafórica disputa por hacerse con el control de las casas o, para ser exactos, “casillas”. Siglos atrás, las partidas enfrentaban con frecuencia a reyes y aristócratas con personas de menor rango, que en general se dejaban ganar. Pero si un sagaz movimiento del oponente plebeyo expulsaba una pieza noble, en un desahucio simbólico, la indignación y la furia ardían, y parece que ahí nació la expresión “sacar de sus casillas”.

Todo lo que afecta a las viviendas nos sacude y nos transforma. Miguel A. Delgado traza en su ensayo La costumbre ensordece una historia de los cambios domésticos, en apariencia prosaicos, que han desencadenado grandes transformaciones sociales en nuestra manera de relacionarnos. Un logro del Renacimiento fue abaratar los costes de fabricación del vidrio. Los interiores, hasta entonces sombríos, se inundaron de luz, y muchas actividades que solo podían realizarse en el exterior se trasladaron dentro de los muros. La gente comenzó a pasar más tiempo en su hogar. La popularidad de las ventanas grandes llevó a la invención, casi paralela, de visillos, cortinajes y persianas, y, con ellos, de la intimidad. La desaparición del fuego central —hoguera, chimenea o brasero— y el hallazgo de sistemas que calentaban todos los cuartos disminuyó la vida en común, arremolinados en torno al calor, y permitió a cada habitante convertir su dormitorio en el cuartel general de su existencia. Durante mucho tiempo, las noches de verano fueron sinónimo de gente sentada delante de sus casas, charlando con los vecinos, hasta que el aire acondicionado silenció este murmullo de voces callejeras al atardecer. El dominio tecnológico de la temperatura acabó con nuestra lumbre y nuestras costumbres.

Lo que no ha variado en milenios son los desvelos e insomnios provocados por el precio de los alquileres, un negocio con ganancias estratosféricas que ya desataba airadas quejas en la literatura romana. Se cuenta que, en el siglo II antes de Cristo, un rey exiliado tuvo que rebajarse a compartir alojamiento en la urbe con un mísero artista, por no poder permitirse pagarlo a solas. Abrumados por las rentas desorbitadas, los inquilinos de las viviendas de la Roma clásica —gentes que nunca pudieron reinar— se veían obligados a subarrendar habitaciones. A medida que se ascendía en cada edificio, aumentaba peligrosamente el hacinamiento. En altura se amontonaban muchedumbres entre el polvo, la basura, grietas y chinches. Para evitar motines, existía un ejército de esclavos, intendentes y porteros vigilantes. Hoy como entonces, vivir bajo techo se ha convertido en una lucha cotidiana. Una sociedad sana debe ofrecer cobijo digno y asequible a todos. Si solo abrimos la puerta a la codicia, los abusos y cábalas para encontrar casa nos sacarán de nuestras casillas.

"CUIDADO CON LOS PATRIOTAS". Luis García Montero, El País

Quien estudia la cultura desde que España se constituyó como nación en el siglo XIX comprueba el afán sucesivo con el que traicionan a su pa...