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lunes, 23 de marzo de 2026

"ENTREVISTA A ARUNDHATI ROY, ESCRITORA INDIA". Marc Bassset, El País

ARUNDHATI ROY

La escritora india, autora de ‘El dios de las pequeñas cosas’, encarna la figura de la intelectual radical y global. Rechaza el ataque de Trump en suelo iraní. Argumenta que ella vive bajo un régimen cruel, el de Nerendra Modi, pero eso no significa que quiera que llegue Estados Unidos a bombardear el país. Y avisa de que en autoritarismo, la India va muy por delante de Occidente: allí, dice, el odio y el veneno ya no vienen solo del Estado, sino también de la sociedad

La cita para esta entrevista, al principio, estaba fijada a mediados de febrero en un hotel de Berlín. La escritora Arundha­ti Roy (Shillong, India, 64 años) estaba invitada a la Berlinale, el festival de cine, con ocasión del estreno de la versión restaurada de In Which Annie Gives It Those Ones (en el que Annie la monta, sin traducir al español), un popular telefilme de 1989 cuyo guion ella escribió y en el que actuó. A última hora, y estando en París a punto de subirse al avión hacia Berlín, vio que, en una rueda de prensa el cineasta alemán Wim Wenders, presidente del jurado, y otros miembros del cónclave eludían las preguntas sobre Israel y Gaza. “Me sorprendió que personas tan inteligentes tuviesen miedo de decir cualquier cosa sobre Gaza”, recuerda Roy. Y anuló el viaje y la entrevista.

La autora de El dios de las pequeñas cosas, la novela que la lanzó a la fama hace casi tres décadas, publicó hace unos meses en castellano Mi refugio y mi tormenta (Alfaguara, traducción de Catalina Martínez Muñoz), unas memorias centradas en la figura de su madre, una mujer a la vez extraordinaria y compleja. “Alguien me dijo que tuve la misma relación con la India que con ella”, dice. “La India también es mi refugio y mi tormenta”. Acosada por el nacionalismo hindú, y en el punto de mira de la justicia de su país por haber cuestionado que la región de Cachemira hubiese sido históricamente india, Roy —referente para intelectuales occidentales como Judith Butler o Naomi Klein— encarna la figura de la intelectual radical, a la vez global y muy arraigada en la India, su civilización y su universo de referencias.

“Por supuesto, habría podido ir al pase en Berlín, pero entonces habría sido ‘la mujer cabreada en el circo’, y era algo que yo no quería hacer”, explicó unos días después de la polémica en la Berlinale. Roy ya había vuelto a Nueva Delhi y se había concertado otra cita para la entrevista, esta vez por videoconferencia. “Es interesante”, explicó, “porque ha circulado una cita de Wim Wenders, de 1988, y es muy inteligente lo que dice. Dice que las películas que no son políticas son en realidad las más políticas, porque en cada fotograma apoyan el statu quo. No es que esto no se entienda ahora, es que, cuando se trata de Gaza, los cerebros se revuelven. Pueden ser políticos sobre cualquier cosa, pero no sobre Palestina”.

sábado, 7 de febrero de 2026

"HABLAN LOS CLÁSICOS: ¿QUÉ NOS DICE SHAKESPARE SOBRE LA EMIGRACIÓN?.

Esta página ha sido identificada como un manuscrito de Shakespeare. Forma parte de una obra teatral sobre Tomás Moro en la que encargaron a William la escena más álgida. Se enmarca en el motín de 1517, cuando los habitantes de Londres se alzaron para reclamar que los inmigrantes fueran expulsados. Tomás Moro, alcalde de la ciudad, intenta convencer a la multitud para que los acoja. La pieza nunca se estrenó, fue prohibida por la censura de la reina. (Irene Vallejo)

«Imaginad que veis a los desdichados forasteros
con sus hijos a la espalda y su equipaje humilde
arrastrándose a los puertos y costas para ser deportados,
y vosotros, sentados como reyes sobre vuestros deseos,
la autoridad silenciada por vuestra trifulca,
y vosotros, ataviados con vuestras opiniones,
¿qué habríais conseguido? Yo os lo diré. Habríais probado
que la insolencia y la mano dura prevalecen
y en ese escenario ninguno de vosotros llegaría a viejo,
ya que otros rufianes a su antojo
con la misma mano, las mismas razones y el mismo derecho,
os depredarían, y los hombres, como peces voraces,
se devorarían los unos a los otros (…)

Digamos ahora que el rey os destierra. ¿Adónde os marcharíais?
¿Qué país os daría asilo? Marchaos a Francia
o Flandes, a alguna provincia alemana, a España o Portugal,
a cualquier parte que no esté en alianza con Inglaterra,
donde no podéis ser sino extranjeros. ¿Os agradaría
encontrar una nación con temperamento tan bárbaro
que, estallando con una violencia espantosa,
no os proporcionase un hogar en sus dominios,
afilase sus abominables cuchillos contra vuestras gargantas,
os desdeñará como a perros, como si Dios
no fuera vuestro dueño ni os hubiera creado, como si los elementos
no fueran en absoluto apropiados para vuestro bienestar,
sino un privilegio reservado a ellos? ¿Qué pensaríais
si se os tratara de esa manera? Este es el caso de los extranjeros
y tal es vuestra monumental falta de humanidad».

Traducción: Víctor Rico

Texto completo en la Revista Contexto (mayo 2016)

Documento digitalizado en la web de la British Library

jueves, 6 de octubre de 2022

«NINGUNA FRONTERA, PATRIA O IDEA VALE MÁS QUE LAS VIDAS HUMANAS». Entrevista de Eduardo Madina a Irne Montero, Ethic 20 de juniio de 2022

Conversar con Irene Vallejo (Zaragoza, 1979) en la librería Antonio Machado de la plaza de las Salesas de Madrid convierte un día cualquiera en uno especial. La autora de ‘El infinito en un junco’ (Siruela) domina esa sutil disciplina del lenguaje que transforma cualquier charla en una experiencia única. La extenuante gira de promoción de un fenómeno editorial que ha traspasado fronteras y lenguajes no deja señales de piloto automático. Hay respeto por todas las preguntas, intensidad en las reflexiones y generosidad en las respuestas. Entre otros muchos premios, la escritora ha ganado el de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, el Nacional de Ensayo y el de Los Libreros Recomiendan. No es para menos: su obra ha roto prejuicios, tópicos y verdades asentadas en el mundo editorial y ha acercado a cientos de miles de lectores a un paisaje que, ‘a priori’, parecía más dispuesto para filólogos y profesores. Un libro sobre los libros en la Antigüedad que sigue arrasando en más de treinta países y que ya ha sido traducido a más de veinte idiomas. Todo en Irene Vallejo es verdad, coherente e inteligente, interesante y bello. No hay rasgo alguno de impostura.

El escritor Joseph Roth sostenía que «ninguna patria política da a sus hijos tantos rasgos comunes como una era o una época a los suyos». ¿Qué te dice la actualidad del tiempo que nos ha tocado vivir?

Para mí, la literatura ha sido siempre la demostración de que existen parentescos insospechados con personas que vivieron en otras latitudes e incluso en otras épocas. Cuando traduces a los autores clásicos y te identificas con sus emociones, comprendes que aquello que os une es más fuerte que las cuestiones circunstanciales, las adscripciones o las identidades. Confieso que en algunos momentos de mi vida he tenido la necesidad de que me liberasen del momento asfixiante que vivía dentro de las coordenadas de mi tiempo. Por ejemplo, cuando sufrí acoso escolar, fue a través de la literatura como pude entrever un mundo muchísimo más amplio donde me acogieran; donde sentirme cómoda sin tener que estar transformándome para adaptarme a los que me rodeaban. La literatura nos recuerda que podemos sentirnos identificados con una persona nacida en otro país, en otra patria o con otras inquietudes y sentirnos más cerca de ella que de nuestros contemporáneos.

Si nos aferramos al momento que nos ha tocado, la pandemia no termina de pasar y no acertamos a vislumbrar sus consecuencias a corto, medio y largo plazo. Por si fuera poco, aparece una guerra dura en las fronteras de Europa por la invasión de Putin a Ucrania. Vuelven los fantasmas del pasado: la inflación sube y Alemania se rearma. No puedo evitar pensar que no me gusta nada lo que veo.

Este presente es desasosegante. Nos habíamos olvidado de la fragilidad de todo lo que habíamos conseguido. Habíamos llegado a pensar que la paz era lo normal y la guerra, una excepción, cuando históricamente sucede lo contrario. Dice Homero que antes se cansan los seres humanos de comer, cantar, bailar y festejar que de hacer la guerra. En el siglo XX hicieron el cálculo: en los 3.500 primeros años de civilización solo hubo cerca de 200 años sin guerra. También nos habíamos olvidado de las pandemias y creíamos que algunos de los privilegios de los que disfrutábamos eran seguros, firmes e inquebrantables. Espero que sacudidas como esta sirvan para proteger de nuevo las cosas importantes. Por ejemplo, puede ser un buen momento para repensar la Unión Europea y la democracia, amenazadas por varios frentes. Ha llegado el momento de formar allí donde es importante y olvidar esa confianza temeraria con la que hemos abandonado el pensamiento y la defensa activa de ciertas ideas.



"EL GRAN REEMPLAZO EUROPEO". Máriam Martínez-Bascuñán, El País

Los movimientos en Bruselas contra la política migratoria española muestran que se está rompiendo el relato de Von der Leyen: sí que hay alt...