Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de mayo de 2026

"FELIZ DOS DE MAYO". David Uclés, La Vanguardia

¡Feliz día de la Comunidad de Madrid! Un enclave idóneo para asentarse. Una de las regiones de Europa más prósperas, ajena a la escisión norte-sur entre ricos y pobres, ni en la región ni en la capital. Así, la sierra verde del norte y la campiña seca del sur tienen el mismo PIB, y las célebres divisiones de Salamanca y Lavapiés resultan intercambiables, resultado de no tener que habitar el madrileño la pobreza ni entornos discriminados. Madrid, donde no existe ninguna laxitud política ante el posible abuso de las fuerzas de seguridad que persiguen a manteros e inmigrantes sin papeles como si fueran la causa y no el resultado de un sistema corrupto.

Es, también, una comunidad unida a la capital del reino: la gran ciudad que te acoge con los brazos abiertos. Quizás porque el precio del alquiler es razonable y se puede vivir cerca del trabajo, así como dentro de la M30, en su corazón cultural y espiritual. No encontrarás pisos a precios desorbitados, sin apenas ventilación y en zonas no habitables: garajes, porterías y trasteros. Quien vive en Madrid y se deja el sueldo en el alquiler es porque quiere. Y esto se debe al esfuerzo de sus políticos: nacionales, regionales y locales.

Pero la excelencia de una comunidad no solo la otorga un inmueble digno. En Madrid, si enfermas, las listas de espera son casi inexistentes. La sanidad pública no está amenazada por la privada –tampoco la universidad–. Si, además, sobreviniera una nueva pandemia, las instituciones no te dejarían morir en casa. Las cifras dibujadas en las camisetas por los trabajadores de las residencias serían un valor cercano al cero. Y las mascarillas tendrían el precio intervenido gracias a los pactos de sus políticos.

¡Qué honor poder decirse uno de Madrid! Una tierra permeable a otros regímenes democráticos que ha concedido medallas a Milei y a Donald Trump por ser “el principal faro del mundo libre”. Muy porosa culturalmente. ¡Si hasta tiene su propia falla en Madrid Río! Un espectáculo que agrada sobre todo a la fauna del río.

No tiene playa ni montaña, pero no le hace falta. Siempre se puede fabricar una. A tal efecto, se renombraría si fuera necesario la estación más importante de la capital como Vodafone Sol y se rotularía para Año Nuevo la Puerta del Sol con las letras de una serie de Netflix. Estas usurpaciones identitarias se compensarían con el esfuerzo político para que resistan los negocios de barrio de toda la vida. Porque esta ciudad no es una bella carcasa de tripas parasitadas por multinacionales y fondos buitre. Madrid ha sido la primera región occidental en prohibir los alquileres turísticos y en reducir a dos el número de inmuebles permitidos por persona. Ha sentado jurisprudencia al respecto. No ejecuta orden sin contemplar al pueblo. La identificación con el ciudadano es clave. Por eso, aquí es gratis hasta orinar en las estaciones. La sola idea de que el baño de Atocha fuera de pago es ridícula.

Pero lo mejor de Madrid es que sus dirigentes nunca se vanagloriarían de una gestión impoluta ni señalarían Madrid como un paraíso. Son conscientes de que están lejísimos de asegurar a sus habitantes unos derechos básicos como vivienda digna, educación y sanidad públicas de primer orden. Y eso los hace grandes.

Ahora, a ver quién es el espabilado que se marca un Trueba y desea que no celebremos hoy el Dos de Mayo. ¡Longue vie à la Communauté de Madrid!

domingo, 30 de junio de 2024

"VÍSPERAS DE UNA DESPEDIDA". Antonio Muñoz Molina. El País 2 JUN 2024

Francisco de Zurbarán. Bodegón con cidras, naranjas y rosa (1633)

Un bodegón de Zurbarán como el que el Prado exhibe hasta fin de mes puede servir de refugio en una ciudad a veces tan inhóspita como Madrid

En esta mañana de final de primavera el sonido que predomina en el parque del Retiro no es el canto de los pájaros, sino el de las cortadoras de césped, consagradas a decapitar millones de flores silvestres justo cuando más nutritivas son para los insectos y más animan con su variedad las praderas, tan verdes este año gracias a las lluvias recientes. Madrid es una ciudad acogedora para los millonarios, para los coches gigantescos, los especuladores urbanos y los demagogos populistas —no sé si hay otra capital del mundo en la que sea posible que se condecore a Javier Milei—, pero muy inhóspita para casi todas las formas de vida, desde los insectos y las aves hasta la inmensa mayoría de los seres humanos no protegidos por la cápsula del dinero. En Madrid se espera para podar los árboles a que se encuentren en la plenitud de su savia, y se rotulan con líneas blancas en medio del tráfico carriles bici con el propósito de disuadir a los usuarios que no quieran jugarse la vida. Quizás animados por la condición de motero del alcalde, los motoristas invaden con sus máquinas ingentes las aceras para tomar atajos, y se enfadan agresivamente con el peatón inoportuno que les hace un gesto de protesta o no les deja paso con la debida rapidez. En Madrid, los días de calor, los colegios públicos tienen de media 10 grados más de temperatura que los colegios privados, y cuando en un espacio de naturaleza recobrada en el pobre Manzanares se desata la feracidad de la vida animal y vegetal, inmediatamente las autoridades municipales se lanzan a planear un espectáculo de luz y sonido que aniquilará el silencio y la oscuridad nocturna en las orillas del río, si bien dará ocasión a los turistas de hacerse fotos multicolores, y “oportunidades de negocio” —sacar tajada, en español antiguo— a algún contratista o pariente. Hay viviendas en Madrid cercanas al monstruoso estadio Santiago Bernabéu donde en las noches de concierto el suelo vibra y tiembla como en un sótano berlinés de música electrónica.

Que el gran parque en el corazón de la ciudad se llame el Retiro es una promesa no siempre colmada. Uno va al Retiro queriendo retirarse temporalmente de una atmósfera de agresividad a la que se vuelve más sensible, y también más vulnerable, según pasan los años, o según las variaciones en su estado de espíritu, tan influidas por los azares de la química cerebral como por las evidencias objetivas de la calamidad del mundo, la inmensidad del sufrimiento humano. La pesadumbre personal es un encierro no buscado en lo oscuro de uno mismo, pero el esfuerzo o la disciplina de asomarse afuera puede ofrecer un espectáculo más tenebroso todavía. Conozco a personas, en otras épocas muy interesadas en las agitaciones del momento, que ahora dicen no leer nunca el periódico, o solo de vez en cuando y por encima, y no seguir las noticias en la televisión o en la radio. “El mundo está demasiado encima de nosotros”, se quejaba de viejo Saul Bellow. Uno siente la necesidad de retirarse a ese espacio protegido que Montaigne llamaba su arrière-boutique, su trastienda privada, pero también conoce mejor de lo que quisiera sus peligros, y sabe que para bien y para mal las cosas están siempre muy mezcladas, y que cerrar los ojos a lo amenazante o lo desagradable es también muchas veces cerrarlos a lo valioso, lo que requiere atención y merece ser observado, a la bondad y la decencia que no son menos admirables porque tantas veces queden ocultadas por la espectacularidad de lo peor. CONTINUA LEYENDO

"CUANDO LOS JUECES QUIEREN GOBERNAR". José González Arenas, infoLibre.es

Cuando esa función se desborda y empieza a sustituir la decisión política, el problema ya no es técnico, sino democrático En su reciente art...