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domingo, 21 de junio de 2026

"LA AGENDA DE LOS ULTRARRICOS". Azahara Palomeque, Publico.es

Manifestación contra la celebración por el establecimiento
de Elon Musk como primer billonario del mundo

En la era del exceso y la aceptación social de la inmoralidad –desde algunos sectores, incluso con aires celebratorios– ha pasado por legítimo un hecho que debería provocar estupor: Elon Musk, tras la salida a bolsa de su empresa SpaceX, dedicada a la actividad aeroespacial en conjunción con la Inteligencia Artificial, se ha convertido en el primer billonario del mundo. "Billonario" siguiendo la acepción del neologismo en castellano; pues billionaire, en el diccionario anglosajón (mil-millonario), ya lo era. Se calcula que el magnate posee la misma riqueza que el 46% más pobre de la población: unos 3.800 millones de personas. La cantidad, nunca antes acumulada en las manos de un solo individuo en la historia de la humanidad, nos habla de un mundo con los niveles más altos de desigualdad –como ya analizara el economista Thomas Piketty–; de la falta de políticas fiscales redistributivas y la permisividad generalizada ante este hecho; de una injusticia estructural embadurnada con la falsa pátina de la meritocracia. Además de todo ello, esa cifra de sonoridad estrambótica, que obliga a construir otro lenguaje, apunta, sobre todo, a una nueva reconfiguración del poder mediante la acción de empresarios que trazan su propia agenda política, y la exhiben impudorosamente ante los ojos admirados de muchos.

Si uno se da un paseo por Hollywood, comprobará las enormes colas que se forman de ciudadanos de a pie deseando realizar un tour alrededor de las mansiones de famosos. La gente paga por contemplar, llena de fervor y encomio, la desigualdad en el estado inmobiliario: la misma que los ha condenado a unas existencias probablemente dificultosas. Las cuentas en redes sociales de estas celebrities se encuentran plagadas de fans procedentes de todas las clases sociales, también las más humildes. Y me gustaría recordar la anécdota de esa familia que acudió a un restaurante de lujo para sacarse fotos y reproducirlas en internet, sin revelar, por supuesto, que aquella cena iban a pagarla a plazos. No se trata sólo de que los grandes magnates, CEOs o "estrellas" cinematográficas o deportistas luzcan sus obscenas fortunas, sino de que han sabido construir subjetividades capaces de darles la enhorabuena y ambicionar destinos parecidos, a todas luces inalcanzables. Los valores de los ultrarricos se han transformado en hegemónicos; su marco de sentido parece ya ser el de todos, o casi todos, pues cada vez son más minoritarias las voces que exigen subirles los impuestos, dinero con el que podrían financiarse nuestros raquíticos Estados del bienestar. Por no hablar de la huella de carbono de estos multimillonarios, cuyo impacto apenas se cuestiona.

Y, ¿qué hay de su programa político? Muchos son los que aplauden la militarización de las naciones, con puntos concretos del mapa donde la guerra no cesa. Sabemos de los peligros de la IA en cuanto a la seguridad nacional, el retroceso cognitivo que experimentamos a nivel global, la pérdida de la verdad y sus consiguientes consensos sociales; aun así, se sigue favoreciendo que la IA continúe en manos privadas, felices de lucrarse con ella. La destrucción medioambiental ligada a la actividad espacial y el proyecto último de fundar una colonia en Marte, según una visión post-humanista radicada en un extractivismo interplanetario, va calando en las conciencias de una manera que perjudica la supervivencia de la especie humana y otras, y nos despoja de no pocos aspectos que caracterizaron los procesos evolutivos, como la conexión con la naturaleza. Por último, el ideario de la Ilustración Oscura, validado por buena parte de la élite tecnológica, propone suprimir la democracia y sustituirla por una suerte de feudalismo corporativo donde las mayorías sociales estaríamos destinadas a ejercer de siervos de la gleba. Con este panorama, resulta aún más desolador la desorganización de las izquierdas mundiales, cuando no su connivencia con unos objetivos que persiguen la destitución de casi toda alma viviente.

sábado, 18 de abril de 2026

"UN ACUERDO CONSTITUCIONAL QUE INCITA AL ODIO". Violeta Assiego, elDiario.es

El problema es que el Partido Popular ha decidido asumir ese marco como propio y, al hacerlo, lo legitima y lo amplifica. La extrema derecha deja de ser una fuerza que presiona desde fuera para convertirse en quien dicta la lógica de un gobierno con un programa que sus electores no votaron

El acuerdo alcanzado entre PP y Vox para gobernar en coalición la Junta de Extremadura no es una deriva ideológica más, es una quiebra de nuestro modelo constitucional. No estamos ante un programa político con el que disentir, estamos ante una arquitectura de exclusión y violencia institucional que reproduce, con perversión inquietante, las políticas que Donald Trump ha instalado en Estados Unidos. Un sistema que legisla para discriminar, que decide quién merece la protección del Estado y quién no. Ahora son las personas migrantes, mañana, las racializadas. Después, las personas con discapacidad, las comunidades gitanas, las disidencias sexuales... La exclusión es solo un primer paso de la dominación, la opresión… de la violencia.

Los líderes de Vox celebran públicamente el acuerdo como “un hito histórico” y alardean de que esta es la primera vez en la historia política española en que la que se institucionaliza la discriminación entre españoles e inmigrantes en la planificación de las políticas sociales. El eje del acuerdo es la llamada “prioridad nacional”. No es un simple criterio de gestión administrativa, es la institucionalización de una jerarquía de derechos, de vidas. Es la legalización de la violencia institucional. El acuerdo plantea un sistema en el que el acceso a derechos sociales, económico y culturales como las prestaciones, la vivienda o los servicios públicos quede condicionado en función del origen, del arraigo o de la “vinculación con el territorio”. Distinguir entre quién merece derechos y quién no tiene un nombre preciso en nuestro ordenamiento: discriminación.

El artículo 14 de la Constitución no deja margen a la ambigüedad. La igualdad ante la ley no admite ciudadanías de primera y de segunda. Para hacer lo que propone Vox no basta reformar la Ley de Extranjería, como se compromete el PP; habría que cambiar la Constitución. Es más, con este acuerdo, ambos partidos tensan también la Ley Orgánica de Partidos Políticos, cuyo artículo 9 establece que los partidos políticos ejercerán libremente sus actividades, debiendo respetar la Constitución y la ley, al tiempo que su actividad deberá ajustarse a los principios democráticos. Este acuerdo ni los representantes políticos que lo promueven, no respetan la Constitución, y este acuerdo representa una actividad que no se ajusta a los principios democráticos.

Las medidas concretas revelan la magnitud del problema. Vox sabe (como lo sabe el PP) que hay conflictos de competencias insalvables y claros vicios de inconstitucionalidad en lo que dicen que harán. Pero su intención va más allá de ocupar gobiernos. Quieren ocupar las mentes, corromper la convivencia, lograr que lo que hoy resulta inadmisible empiece a parecer razonable. Porque una vez introducido el principio de “prioridad nacional”, lo que se erosiona no es solo el acceso a determinados derechos, sino el fundamento mismo de la igualdad. Se instala la idea de que hay personas más legítimas que otras para ser protegidas por lo público. Y cuando eso ocurre, la exclusión (la limpieza) deja de percibirse como una vulneración de derechos y empieza a justificarse como una opción política más.

El veto a la asistencia sanitaria a personas en situación irregular es directamente ilegal. El Tribunal Constitucional ya lo resolvió. La atención sanitaria, incluida la de urgencia, es un derecho subjetivo que ninguna norma autonómica puede retirar y el TC ya lo ha blindado. Vincular el acceso a vivienda y ayudas públicas al arraigo o al empadronamiento prolongado contradice frontalmente los artículos 13 y 14 de la Constitución y la Ley 15/2022, que prohíbe expresamente la discriminación por origen nacional o étnico. El requisito de cinco a diez años de empadronamiento continuado para acceder a vivienda protegida es lo que la Directiva 2000/43/CE define como discriminación indirecta, es decir, una medida aparentemente neutra que produce un impacto desproporcionado sobre personas de origen extranjero, sin justificación objetiva ni proporcionada. La prohibición del burka y el niqab en espacios de prestación de servicios públicos vulnera el artículo 16 de la Constitución y discrimina a un colectivo singularizado por religión, etnia y origen. La supresión del programa de enseñanza de lengua árabe y cultura marroquí choca con el artículo 27 de la Constitución y con compromisos bilaterales con Marruecos.

Pero es en el tratamiento de la infancia migrante donde el acuerdo muestra con mayor claridad su ruptura con el Estado de Derecho. Plantear la devolución de personas menores de edad no acompañadas excede las competencias autonómicas y vulnera principios básicos del ordenamiento español e internacional. El interés superior del menor, la prohibición de devoluciones automáticas y el deber de protección de la infancia en situación de desamparo son obligaciones jurídicas vinculantes, recogidas en la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por prácticamente toda la comunidad internacional (con la excepción de Estados Unidos y Yemen) y plenamente integrada en nuestro sistema jurídico. La infancia no puede ser tratada como un instrumento de control migratorio. La experiencia reciente lo confirma. En julio de 2021, los intentos de devolución de menores desde Ceuta fueron paralizados por los tribunales precisamente por incumplir estas garantías básicas.

Hay además una dimensión que va más allá de la inconstitucionalidad de cada medida, y es valorar el potencial de este acuerdo como discurso de odio institucional. El artículo 510.1a del Código Penal protege frente a quien fomente o incite la discriminación por origen nacional. El TEDH tiene establecido que para que exista discurso de odio no hace falta incitar explícitamente a la violencia, basta con incitar a la discriminación o ridiculizar a partes de la población. Es exactamente lo que el Tribunal aplicó en el caso Féret contra Bélgica, donde condenó a un político de extrema derecha por un discurso xenófobo dirigido a restringir derechos de personas migrantes. Cuando desde Vox se califica la discriminación entre españoles e inmigrantes de “hito histórico” y “eje estratégico” se producen declaraciones que, bajo ese estándar y el del artículo 510.1a del Código Penal, podrían sustentar una denuncia ante la Fiscalía Delegada en Delitos de Odio.

Pero el problema no es únicamente Vox. El problema es que el Partido Popular ha decidido asumir ese marco como propio. La extrema derecha ya no es una fuerza que presiona desde fuera, es una lógica que se integra en un gobierno autonómico. Por eso es muy importante que tengamos claro que pasar de la igualdad jurídica a la preferencia identitaria no es compatible con la Constitución y que la respuesta jurídica existe (recursos de inconstitucionalidad, conflictos de competencias, impugnaciones contencioso-administrativas). También es necesario que tengamos claro, que el daño más inmediato y profundo de este acuerdo no es lo que dice que prohibirá, recortará o derogará, es el marco mental que instala en la ciudadanía, en el pueblo español.

Pero el problema no es únicamente Vox. El problema es que el Partido Popular ha decidido asumir ese marco como propio y, al hacerlo, lo legitima y lo amplifica. La extrema derecha deja de ser una fuerza que presiona desde fuera para convertirse en quien dicta la lógica de un gobierno con un programa que sus electores no votaron, para eso ya hubieran votado a Vox. El PP es el que está desplazando el umbral de lo aceptable, el que está tensionando la Constitución y el propio sistema con tal de permanecer en el poder. Porque el daño más profundo de este acuerdo no es solo lo que pretende prohibir, recortar o expulsar, es el marco narrativo, de creencias y no-convivencia que instala. Es la idea de que se puede discriminar, excluir, prescindir de vidas. Ese es el verdadero peligro, sustituir el interés general que define a un Estado social y democrático de Derecho por una lógica de “prioridad nacional” que convierte los derechos en privilegios. Es renuncia al artículo 10 de la Constitución que dice que “la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.”

jueves, 19 de marzo de 2026

"AMANCIOLIEBERS". Antonio Maestre, elDiario.es

Plantearse la inconveniencia de estos dividendos empresariales y estas fortunas escandalosas es un deber cívico. Nadie tendría que poder ganar tanto dinero sin importar qué sea lo que hace ni aporta. Nadie. Haga lo que haga, sin importar cuál sea su aportación de su actividad económica a la sociedad

Yo trabajé en Zara Home poco después de acabar la carrera. Una vez que trabajas para Amancio no te resulta muy difícil comprender de dónde saca sus beneficios millonarios. Yo fui uno de los trabajadores que pusieron en marcha la tienda que se abrió en Parquesur cuando se produjo la ampliación del centro comercial. Mi experiencia laboral hasta el momento había sido mucho más precaria y para mí resultó un salto sustancial en las condiciones laborales que había tenido, porque las anteriores pasaban por ni siquiera estar dado de alta, que me pagaran lo que les cuadraba y que no tuviera ni horario laboral. En muchas ocasiones eso es lo que fundamenta que se vea a estas grandes empresas que contratan a gente muy joven con una gran consideración, se debe a que no hay situaciones previas aceptables con las que comparar.

En mi caso llegué a agradecer, lo contaba en mi familia como algo excepcional, que el fin de semana en el que tuvimos que montar toda la tienda para la apertura, haciendo jornadas de 18 horas, me pusieran un taxi para poder volver a mi casa en Fuenlabrada de madrugada. Flipé cuando vi lo que había ganado, ahora sé que era una miseria, a pesar de que muchas de las horas extra que hice me advirtió la encargada que eran un servicio a la empresa que servía para hacer carrera en Inditex aunque la mayoría jamás la haríamos ni queríamos hacerla. Con los años aprendí con qué sudor se consiguen sacar los beneficios empresariales del adinerado coruñés.

Amancio Ortega cobrará este año 3.234 millones de euros por los dividendos que le corresponden de Inditex. Como esas rentas las cobra a través de su empresa Pontegadea tributa por el impuesto de sociedades y al invertir antes del año en patrimonio inmobiliario queda exento de tributar una parte importante, ahorrándose hasta un 20% sobre lo que paga un ciudadano común. Amancio Ortega paga menos impuestos en porcentaje que cualquiera de sus trabajadores que lo hacen por IRPF. Su fortuna es de tal dimensión que cuando se mudó al barrio de Ciudad Vieja en A Coruña lo convirtió en el segundo de más renta de España detrás de La Moraleja en Madrid. No es que el resto de ciudadanos se hubieran vuelto millonarios, es que Amancio Ortega subió la media hasta pervertir la condición del barrio. Es fácil entender que esto no es normal y no tendría que pasar.

Plantearse la inconveniencia de estos dividendos empresariales y estas fortunas escandalosas es un deber cívico. Nadie tendría que poder ganar tanto dinero sin importar qué sea lo que hace ni aporta. Nadie. Haga lo que haga, sin importar cuál sea su aportación de su actividad económica a la sociedad. Las sociedades desiguales siempre serán menos democráticas, por lo que establecer unos filtros a la riqueza es imprescindible para tener una estructura social sana y segura. La manera en la que las democracias liberales más avanzadas proponen este equilibrio es mediante una fiscalidad progresiva. La realidad es que no estamos haciéndolo bien porque estos personajes multimillonarios tienen cientos de herramientas fiscales de elusión, que se les permiten por ser legales, que propician que paguen proporcionalmente mucho menos que un docente, un enfermero o una médica.

Amancio Ortega proporciona caridad en relación a lo que tendría que pagar haciendo regalos que le generan un alto impacto publicitario y de reputación porque tiene una serie de amancioliebers dispuestos a defender a los millonarios por cualquier cosa que hagan soñando con que alguna vez les caiga una migaja del banquete que se celebra por arriba. Son los tontos útiles de la seudocientífica —magufa más bien— teoría económica del derrame que viene a decir que cuando se bajan los impuestos a los multimillonarios ese dinero caerá en cascada hacia los de abajo.

Durante muchos meses acompañé a mi madre a los tratamientos y revisiones oncológicas en el Hospital de Fuenlabrada. Algunas de esas veces, no fueron pocas, le pospusieron una prueba de control porque la máquina para hacer los PET-TAC estaba averiada generando más lista de espera. Eso ocurría mientras veía como al lado de la planta de oncología se construía un edificio anexo para la instalación de una de las máquinas de prontoterapia donadas por la Fundación Amancio Ortega. El edificio se anunció en julio de 2024 con un plazo de ejecución de 12 meses, estamos en marzo de 2026 y solo tienen que acercarse para ver lo que falta para que esa obra termine.

Hay muchas veces que de manera terriblemente concreta vemos cómo los impuestos de los ricos no van a donde deben ir y las máquinas que necesitamos no funcionan para que el capricho caritativo de un multimillonario se haga realidad. A mí me pasó cada día en el servicio de oncología del Hospital de Fuenlabrada al ver construirse el edificio del antojo orteguiano sin que las que máquinas ya instaladas funcionen como deben. No sé cuándo se inaugurará con boato y fanfarrias la máquina donada, hasta entonces los impuestos eludidos por multimillonarios impedirán a muchas personas en su día a día hacerse una prueba diagnóstica o de control porque las máquinas que hacen falta para salvar vidas están averiadas.

sábado, 22 de noviembre de 2025

La Unesco alerta sobre la carrera por la neurotecnología: “La privacidad mental está en riesgo”. Manuel G. Pascual, El País

Uno de los participantes en un experimento para ver la
respuesta neurológica a 'La joven de la perla'
La organización de la ONU aprueba una guía ética para acotar las aplicaciones comerciales que buscan analizar las emociones, sentimientos y pensamientos de las personas

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha aprobado hoy por unanimidad en la Conferencia General de Samarcanda (Uzbekistán) un documento en el que hace un llamamiento al uso ético de “la tecnología dedicada a entender el cerebro e interactuar con él”, la neurotecnología. La Unesco considera necesario establecer un marco de actuación antes de que se generalice el uso de estas tecnologías, en tanto que su mal uso entraña “riesgos serios para la privacidad mental”, especialmente para los niños y jóvenes, y puede “exacerbar las desigualdades”.

Si bien la neurotecnología médica está estrictamente regulada, no sucede lo mismo con sus aplicaciones comerciales, que no lo están en absoluto. Esta tecnología está presente en wearables (dispositivos vestibles) de consumo, en los aplicados a los videojuegos, a la productividad laboral, la educación y el aprendizaje o al marketing. El siguiente paso, en el que la industria ya trabaja, son las interfaces neuronales, que conecten el cerebro directamente con la máquina.

“Los datos neuronales, que capturan las reacciones y emociones básicas de los individuos, están muy demandados en el mercado”, destaca el documento. “A diferencia de los datos recogidos por las redes sociales, la mayor parte de datos neuronales son generados de forma inconsciente, y, por tanto, no podemos dar nuestro consentimiento sobre su uso”. Controlar estos datos pemitiría a las compañías o gobiernos construir perfiles detallados de los individuos que podrían servir para manipularlos.

El documento hace especial énfasis en los menores, en tanto que el cerebro humano acaba de desarrollarse y de madurar entre los 25 y los 30 años. Si se usan interfaces neuronales durante la adolescencia, alerta la Unesco, “existe el riesgo de que se afecte a la identidad futura del joven con efectos duraderos o hasta permanentes”. “Este texto encarna una profunda convicción: que el progreso tecnológico solo vale la pena si está guiado por la ética, la dignidad y la responsabilidad hacia las generaciones futuras”, ha declarado la directora general de Unesco, Audrey Azoulay.

“Los desafíos son muchos. Haya o no implantes, hace falta seguridad de concepto, hacer muchas pruebas. Las empresas ahora mismo no están en eso: están ocupadas en desarrollar la tecnología, no en ver qué pasa con ella”, dijo este martes Dafna Feinholz, responsable de bioética de la Unesco, en una reunión virtual con periodistas internacionales en la que participó EL PAÍS.

La experta destacó que esta tecnología puede ser muy positiva para la humanidad. “Aporta oportunidades únicas para aliviar el sufrimiento. Puede ayudar a identificar dónde empieza una depresión, puede ayudar a tratar el párkinson o a quienes tienen epilepsia. Puede ser clave para que personas que han perdido la visión la recuperen, y lo mismo con el habla”.

Sin embargo, tiene un reverso altamente peligroso. El documento de recomendaciones de la Unesco, que se rubricará el próximo 12 de noviembre, pretende abrir el debate internacional en torno a esta cuestión. Además de proteger a niños y adolescentes, los países deberían garantizar el derecho fundamental a la privacidad mental, desarrollando normativas especialmente duras en torno al tratamiento de datos neuronales.

“Debemos proteger las emociones, los sentimientos y los pensamientos de las personas. Hay que saber quién va a usar esta información y para qué. Estamos hablando de la comercialización de la información más importante sobre nosotros”, alertó Feinholz. “Estos neurodatos deben quedar protegidos; de otro modo, se podrá inferir nuestro estado mental”, añadió.

Una tecnología en expansión

La agencia considera que es el momento de enfrentarse a esta cuestión, por varios motivos. Un informe de Unesco ha detectado un aumento del 700% en las inversiones en neurotecnología entre 2014 y 2021. Asimismo, el ritmo de solicitudes de patentes relacionadas con esta tecnología y las adquisiciones de compañías del sector por parte de grandes tecnológicas “sugieren que el momento en que las neurotecnologías se conviertan en objeto de gran consumo puede ser inminente”, destaca la agencia en otro documento.

Los móviles, así como las pulseras, relojes, auriculares o gafas inteligentes incorporan aplicaciones dirigidas a medir el rendimiento deportivo, dirigir la concentración o calibrar la fatiga y estrés de los usuarios. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) generativa, sostiene la Unesco, ha acelerado el desarrollo de la neurotecnología, que facilita a las empresas el trabajo de descodificar los datos neuronales.

Otro de los elementos que destacan las recomendaciones de la Unesco es el peligro de que esta tecnología aumente las desigualdades, en tanto que el 50% de las compañías que trabajan en ello están en EE UU y el 35% en Europa, mientras que el 80% de las personas con acceso a esas aplicaciones están en el norte global. “Si se limita el acceso de la neurotecnología avanzada a los ricos, podría aumentar las diferencias sociales a nivel nacional e internacional”, destaca el documento.

viernes, 7 de noviembre de 2025

"HABLAR CON UNA PERSONA". Belén Gopegui Durán, El País

mikel Jaso

Antes que la IA, la desigualdad social ha dado lugar a una discriminación en el acceso a un trato humano sosegado

En un ciclo de conversaciones sobre la llamada IA, alguien preguntó a la lingüista computacional Emily Bender cómo evitar que nos dejen atrás si cuestionamos los grandes modelos de texto sintético. Lo primero, contestó, sería analizar la metáfora “que nos dejen atrás” y preguntarse quiénes van delante y si realmente queremos seguirlos. Pues acaso, añadimos, no hay un delante ni un atrás, sino varios caminos diferentes.

La artista Jennifer Walshe, en su libro 13 maneras de ver la IA el arte y la música (Alpha Decay), habla de la IA con desenfado y voluntad de apertura, y la considera un abono para la imaginación. A Walshe, como a la programadora Marga Padilla, autora de Inteligencia Artificial, ¿jugar o romper la baraja? (Traficantes de sueños), les interesa conocer la herramienta, jugar con ella, saber para qué puede y no puede, quizá no debe, servir. En el extremo opuesto se sitúa el músico Anthony Mosser, cuyo post “Soy un hater de la IA” ha sido leído con avidez en internet: “Me convertí en un odiador haciendo precisamente aquello que la IA no puede hacer: leer y comprender el lenguaje humano; pensar y razonar sobre ideas; considerar el significado de mis palabras y su contexto; amar a la gente, crear arte, vivir en mi cuerpo con sus defectos, sentimientos y vida. La IA no puede ser un hater, porque no siente, no sabe, no le importa. Solo los humanos pueden ser odiadores. Celebro mi humanidad”. Los tres coinciden, sin embargo, en que IA es una etiqueta encubridora de distintas tecnologías, procesos, infraestructuras y finalidades.

Una gran parte de esos procesos tienen que ver con la automatización, sistemas de decisión automatizada, optimización predictiva, aprendizaje automático, inferir pero no comprender. La automatización puede ser útil en algunos contextos y perjudicial en otros. Puede ser útil para reducir la fatiga, y al mismo tiempo puede generar una nueva clase de fatiga por aturdimiento y pérdida de capacidad de maniobra. Puede ser útil en modelos especializados para predecir niveles de contaminación o formular nuevos antibióticos. Ahora bien, cuando lo que está en juego son las relaciones humanas nadie suele querer que le traten como una pieza de un engranaje, como un número.

Dos cosas nos constan a los seres humanos, ha escrito el poeta Carlos Piera: que somos todos distintos y que somos todos iguales. Porque somos todos iguales no debemos ser discriminados en cuanto a los derechos. Y porque somos todos distintos necesitamos un mundo que contemple lo que no es fácil medir, lo que no se puede medir y la certeza de que dos casos parecidos a menudo no son iguales porque cada persona trae vida, contexto, vínculos, arterias, pequeñas y grandes desdichas, un mundo de relaciones donde, como dijo Richard Feynman, la excepción prueba que la regla es falsa. Aunque las regulaciones generales sean necesarias, aspiramos a que algo de lo que hay de único en cada una de nosotras pueda ser escuchado y, tal vez, entendido.

Algunas personas en sus profesiones olvidan que tienen delante a un ser humano, quizá por indiferencia, pero quizá porque se les ha dicho que no pueden hacer otra cosa, pues están dentro de un engranaje que no deja tiempo a la verdadera atención. Algo no encaja en la plantilla, la persona atendida propone un rodeo, pues solucionar ese trámite es vital para sus días; quien atiende mira impotente la pantalla: “Comprendo”, dice, “pero el sistema no me deja”. Así se humaniza al sistema, “no me deja”, se deshumaniza a la persona que está delante, “me da igual tu circunstancia”, y también a la persona que trabaja, cuyos criterios no son escuchados, cuya experiencia no sirve, cuya voluntad de tratar a la ciudadanía como lo que es, un conjunto de personas diversas y con derecho a todos los derechos humanos, no cuenta.

El sistema no es una entidad, es un procedimiento casi siempre fruto de una necesidad artificialmente producida. Luchar para mejorar las condiciones en que las personas trabajan y viven, y para aumentar su autonomía y capacidad de acción, no suele estar entre los objetivos de las plataformas ni en los de quienes convierten sus ofertas en normativas. Si a veces se trata al profesorado y al alumnado como si fueran números, la solución no es convertirlos en números o en meros asistentes de máquinas, sino actuar para mejorar el entorno y el sentido de una escuela.

Mucho antes de la IA la desigualdad social ha dado lugar a discriminación también en el acceso a un trato humano sosegado. Lo lógico sería combatir esa discriminación. Lo inadmisible, amplificarla y legitimarla a mayor escala en aras de una supuesta eficiencia. Si en una consulta médica no hay tiempo para mirar y ver a cada persona, la solución no es degradar la función y automatizarla, y menos aún pretender asentar la idea de que será aceptable que el derecho al trato humano dependa de dónde vives, a quién conoces o de cuánto puedes pagar, sino intervenir en las condiciones de trabajo y de vida en común.

La privatización, la corrupción, no pensar en qué se necesita y para qué, dañan el sentido del trabajo, aun cuando queden tantas personas que lo hacen de un modo admirable. Ser más eficiente no quiere decir nada con respecto al sentido. Se puede ser más eficiente, como se ha visto, para expulsar o matar sin juicio, para manipular. El proyecto de una eficiencia automatizada, nos dicen, es imparable, pero ¿por qué? ¿Acaso no estamos en un momento grave de la historia donde demasiadas decisiones pueden tener consecuencias irreversibles y deben ser atentamente sopesadas?

Al colectivo Tu Nube Seca Mi Río, pionero en sacar a la luz el despilfarro eléctrico e hídrico de los centros de datos, se suman cada vez más voces que denuncian cómo pueden poner en peligro la salud de los ecosistemas, la vida. Cuando los límites del planeta deberían estar ya obligándonos a modificar comportamientos, la apropiación abusiva de recursos es uno de los grandes puntos débiles de la automatización en marcha. Hay muchos más, entre otros, el porcentaje de error que multiplica exponencialmente los fallos cuando se cometen por sistemas difundidos a gran escala, la automatización del engaño, de la chapuza y la especulación, la incapacidad de garantizar la custodia de los datos exigidos o extraídos de la ciudadanía, el abaratamiento de la vigilancia y su uso para acosar y privar de derechos, la negativa a revelar los conjuntos de datos de entrenamiento, la falta de cuidado al elegirlos, la amplificación de los sesgos, la elusión de responsabilidades, cómo devalúa las relaciones humanas.“Quiero hablar con una persona” quizá sea la frase más repetida al otro extremo de la línea de un chatbot. Cuando se logra romper con ella el bucle, a veces el modelo de texto sintético emite: “Lamento no haber podido atenderte”. En esas palabras no hay ficción sino fraude, pues no hay voluntad de narrar, tampoco un yo, ni acción de lamentar, ni el tú de la forma verbal atenderte significa. El lenguaje es patrimonio común, no deberíamos permitir que se malbarate hasta el punto de olvidar que tras cada significado ha de haber un querer decir, y tras cada acción con consecuencias un querer ser responsables para poder ser libres.

domingo, 31 de agosto de 2025

"LA TRAMPA DE SER FELIZ". Spanish Revolution

Cómo el mandato de la felicidad perpetua refuerza el individualismo, culpabiliza al débil y silencia la protesta

LA FELICIDAD COMO PRODUCTO DE CONSUMO

Nos dicen que seamos felices. Pero no como una posibilidad, sino como una obligación. Una exigencia emocional que ha mutado en dogma de mercado. Desde los anuncios de Coca-Cola hasta los cursos de mindfulness subvencionados por multinacionales que explotan a sus trabajadores y trabajadoras, todo apunta hacia el mismo horizonte: la felicidad como deber, no como derecho.

En este modelo, no estar bien es una forma de traición. El sufrimiento es interpretado como un fracaso personal. La ansiedad, la tristeza o el malestar dejan de ser síntomas de una sociedad injusta para convertirse en defectos individuales. Y lo que es peor: problemas que debes solucionar tú sola, con disciplina, yoga y actitud positiva.

La industria del bienestar factura miles de millones al año vendiendo terapias exprés, retiros espirituales, libros de autoayuda y gadgets que prometen eliminar la ansiedad a golpe de clic. En 2024, el mercado global del “happiness management” superó los 90.000 millones de dólares, según datos de Statista. Pero ¿a quién hace feliz esa felicidad? ¿Quién se lucra del mandato emocional de la sonrisa forzada?

El capitalismo ha secuestrado la emoción más humana para convertirla en una mercancía más. Y como toda mercancía, su distribución es desigual: no hay mindfulness para las limpiadoras de hospital con contratos basura. No hay “gratitud” ni “gestión emocional” que le sirva a una madre sola que no llega a fin de mes.

LA FELICIDAD COMO HERRAMIENTA DE DOMINACIÓN

La trampa es perfecta: si no eres feliz, la culpa es tuya. No del sistema que te precariza. No del alquiler que devora tu sueldo. No del patriarcado que te acosa. No del racismo que te margina. Eres tú, que no sabes ver lo bueno de la vida.

Este discurso no es nuevo. Tiene raíces profundamente reaccionarias. Como señala Eva Illouz, en su ensayo La salvación del alma moderna, la gestión emocional ha sustituido al análisis político. Nos ofrecen recetas individuales para problemas colectivos. Y así desactivan cualquier impulso de protesta.
Porque la felicidad obligatoria desmoviliza. ¿Cómo vas a quejarte si todo el mundo en Instagram parece estar en Bali? ¿Cómo vas a protestar si te han dicho que el universo conspira a tu favor? ¿Cómo vas a hacer huelga si tu jefe te ha puesto una mesa de ping-pong en la oficina y un coach motivacional para los lunes?

La cultura de la positividad perpetua es profundamente autoritaria. Censura el conflicto, desprecia el duelo, criminaliza la tristeza. Reemplaza la solidaridad por coaching. El llanto por meditación guiada. Y la rabia por frases de Paulo Coelho en formato story.

Las empresas han entendido el filón. Cada vez más se promueve un "liderazgo emocional" que pretende gestionar el descontento con abrazos grupales y dinámicas de equipo, mientras se recortan derechos laborales. El resultado es un malestar silenciado, encapsulado, patologizado. La depresión ya es la principal causa de discapacidad en el mundo. Pero seguimos diciendo que el problema es no hacer suficiente journaling.

FELICIDAD SIN JUSTICIA ES PROPAGANDA

Lo más perverso de todo es cómo este mandato emocional se ha infiltrado también en las políticas públicas. Las y los gobernantes han aprendido a prometer felicidad en lugar de derechos. Le hablan a la “clase media aspiracional”, no a las cuidadoras explotadas ni a quienes no pueden pagar la luz. Apelan al bienestar emocional, mientras destruyen el bienestar material.

Y no, no se trata de despreciar la alegría. Se trata de entender quién decide cuándo es legítimo estar mal. Porque a la trabajadora que llora en el baño del supermercado le dicen que no dramatice. Pero al empresario que se quiebra en un TED Talk por “sus comienzos duros” se le aplaude como un héroe.

Quizá lo más revolucionario hoy no sea buscar la felicidad, sino permitirse estar tristes, enfadadas, agotadas. Compartir el dolor, colectivizarlo, entender que no es individual, sino sistémico. Porque cuando el sistema te dice que “hay que ser feliz”, lo que realmente te está diciendo es: “calla, no jodas el negocio”.

No queremos felicidad en PowerPoint. Queremos dignidad. Y la dignidad no siempre sonríe.

miércoles, 23 de julio de 2025

"LENGUAS PODRIDAS". Antonio Muñoz Molina, El País 19 JUL 2025

Estamos viviendo el desbordamiento del más inmundo de todos los lenguajes, el del odio puro

Varias razones explican el hedor irrespirable de la vida pública española. Una de ellas es que han reventado las cañerías del idioma. La fetidez que antes circulaba por la oscuridad subterránea a la que solo se puede descender con mascarillas de oxígeno y equipos adecuados de protección ahora ha salido a cielo abierto. Palabras, insultos, expresiones que parecían confinadas a las barras de bares con televisores y tragaperras a todo volumen, suelos sucios de colillas y cáscaras de gambas, ahora emergen con abundancia amazónica de los colectores inmundos de las redes sociales y llegan a infectar el espacio hasta ahora seguro y aséptico de los telediarios. En su segundo mandato, impulsado por una creciente paranoia, y por ese peculiar resentimiento no del fracasado, sino del que lo ha conseguido todo, el presidente Richard Nixon instaló en su despacho de la Casa Blanca un sistema de grabación en cintas magnetofónicas que se activaba automáticamente con la voz. Nixon era uno de esos hombres temibles que están obsesionados con el lugar que ocuparán en los libros de Historia. Gracias a su obsesión por grabarlo todo, se aseguró desde luego la preeminencia que buscaba, aunque no como un héroe, sino como lo que en realidad era, un canalla, un cínico, un criminal dispuesto a bombardear a centenares de miles de inocentes, un tramposo, un racista obsesivo, tan grosero en su odio contra los judíos y los negros como contra los homosexuales y los disidentes políticos. Con un murmullo sombrío de canalla en una película en blanco y negro, Nixon mostraba en los miles de horas de sus cintas el reverso del personaje que con tanto esfuerzo representaba en público. Que él mismo maquinara tan obsesivamente los medios de su propia caída parece uno de esos efectos de justicia poética que son más frecuentes en la literatura que en la realidad.

La retórica publicitaria y patriótica de la política americana, con su optimismo maniático del éxito individual y sus apelaciones a la protección de la divina providencia, serían difícilmente imaginables en una Europa donde la religión no tiene ninguna influencia, y donde la palabrería de los sueños cumplidos no se la creen ni los concursantes en Eurovisión. Los excesos de elocuencia no despiertan el entusiasmo, sino la desconfianza y la risa, más aún en un país como el nuestro, en el que una de las razones más poderosas para liberarse de la dictadura de Franco era no seguir aguantando la oratoria de sus jerifaltes, aquellas proclamas de “inquebrantable adhesión” recitadas con el trémolo épico de los locutores del NO-DO, o de los entonces llamados “procuradores en Cortes”.

Un idioma limpio, preciso y expresivo es tan esencial para la vida democrática como un buen suministro de agua potable para la salud pública. Antes de que casi acabaran con ellas la polución química de los desechos industriales, colonias de millones de ostras depuraban las aguas de la bahía del Hudson, y habían dado alimento durante siglos a los pobladores nativos de sus orillas. El habla vívida y correcta, la poesía, el periodismo bien escrito, las novelas, las canciones, depuran tan naturalmente el idioma como las ostras suculentas, y por fortuna recuperadas, depuran las aguas del Hudson, pero su eficacia puede ser muy frágil. Cada vez que se publican nuevas grabaciones, la evidencia de las corruptelas y de esa turbia picaresca en la que se mezclan policías mercenarios, empresarios tahúres, parásitos y aprovechados de la política, no sería tan desoladora si no viniera expresada en un idioma bajo y degradado, rufianesco, de timba y puticlub. Valle-Inclán quiso ejercer en sus esperpentos una “estética sistemáticamente degradada” que mostrara en la deformidad de los personajes y en lo paródico y chabacano de la lengua la degradación de la vida política y social española en los años tardíos del reinado de Alfonso XIII. El esperpento más corrosivo sobre nuestro tiempo será el que ponga sobre un escenario las voces literales y las palabras íntegras de nuestros corruptos en las grabaciones. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 22 de marzo de 2025

"COINCIDENCIA ESOTÉRICA". Juan José Millás, El País 16 MAR 2025

Decenas de personas durmiendo en un ala de la T4 de Barajas
a mediados del pasado mes de febrero. 
David Expósito

La foto se tomó a mediados de febrero en las instalaciones de la terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, inaugurada en 2006 y celebrada por su diseño moderno y funcional, en el que llaman la atención los techos ondulados, construidos con materiales ligeros, de colores vivos, y espacios amplios que facilitan la entrada de luz natural. Realizados los trámites de acceso, el viajero desemboca directamente en el corazón de una tienda libre de impuestos profusamente iluminada y aromatizada, en la que se quedaría a vivir. Vencido ese arrebato, se alcanzan las puertas de embarque, flanqueadas por tiendas de lujo y restaurantes para todos los paladares.

Por la noche, cuando la actividad cesa, se convierte, como muestra la imagen, en refugio de personas que no tienen dónde dormir ni, seguramente, dónde caerse muertas. Se apagan los escaparates de las tiendas de las primeras marcas, se apagan el boato y la gastronomía, y se enciende la realidad. O se enciende, si ustedes prefieren ser caritativos, una realidad según la cual 500 indigentes pernoctan entre las cuatro terminales del citado aeropuerto. Hace 10 años, no pasaban de 40. Significa que, en ese punto geográfico de la España que es el motor económico de Europa, coinciden esotéricamente la macroeconomía, que va como una moto, con la microeconomía, que ya ven. Dicen que lo macro hace esfuerzos por llegar a lo micro con su cuerno de la abundancia, pero lo cierto es que a medida que crece el patrimonio de los acaudalados, aumenta la penuria de los miserables. Lo que se conoce, en fin, como robar a los pobres para socorrer a los ricos.

domingo, 25 de febrero de 2024

"LAS INJUSTICIAS OCULTAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO". Un artículo de Mateo Aguado y Nuria del Viso publicado en Dosieres Ecosociales DESIGUALDADES CLIMÁTICAS: IMPACTOS Y RESPONSABILIDADES DE LOS EVENTOS METEOROLÓGICOS EXTREMOS. FUHEM Educación+ecosocial

Existe un mensaje cada vez más extendido entre la sociedad y los medios de comunicación que invita a pensar que el problema del cambio climático antropogénico es cosa de todos, y que todos debemos aportar nuestro granito de arena para tratar de resolverlo. Siendo esto cierto, este lema resulta, en el fondo, algo engañoso, pues iguala a todos en un mismo nivel escondiendo a quienes tienen mayores responsabilidades por el cambio climático, tanto históricamente como en la actualidad. Lo cierto es que no todos somos igualmente responsables del cambio climático y no todos los países ni clases sociales tienen la misma carga histórica de responsabilidad. Como veremos en las líneas que siguen, analizar el problema del cambio climático bajo la óptica de la desigualdad es una tarea urgente y necesaria para determinar cómo este afecta de forma diferenciada a las personas, tanto geográficamente como por nivel económico, género, edad y ocupación, entre otros ejes de desigualdad.

Claramente, existen enormes diferencias entre ricos y pobres en lo que respecta a las emisiones globales de gases de efecto invernadero; unas emisiones que, como sabemos, son la causa principal del calentamiento global. Atendiendo a las emisiones históricas de CO2, vemos como son unas regiones muy concretas del planeta (básicamente representadas por EEUU y el mundo anglosajón, Europa, Japón y, más recientemente, China) las que han acaparado el grueso de la responsabilidad histórica ligada al problema del cambio climático. Tal y como ha mostrado un estudio reciente publicado en la revista Nature Sustainability, son los países más ricos y con mayores niveles de consumo los que presentan unas huellas de carbono per cápita más altas. Así, según cálculos de Oxfam, los países de renta alta, entre los que se encuentra España, emiten 44 veces más CO2 que los menos desarrollados. El consumo diario de energía también resulta dispar según los países: mientras que el estadounidense medio consume 300 kWh al día, el europeo medio consume la mitad, y el indio medio tan solo 13 kWh diarios. Sobre estos países recae, por tanto, una mayor carga de responsabilidad de la alteración climática que el planeta está sufriendo, así como de los problemas ambientales asociados.

Esta desigual responsabilidad respecto al cambio climático antropogénico alcanza magnitudes sorprendentes. Así, podemos encontrar países pobres como Madagascar o Burundi con huellas de carbono promedio inferiores a 0,01 toneladas de CO2 al año, y países ricos como Luxemburgo cuya huella per cápita de carbono anual asciende a más de 30 toneladas de CO2. Para hacerse una idea del calibre que adquiere esta disparidad, a día de hoy la huella de carbono del estadounidense medio es al menos 24 veces superior a la del promedio de todos los países del África Subsahariana. CONTINUAR LEYENDO

Si quieres leer el texto completo del Dosier Ecosocial, aquí tienes el acceso en formato pdf: Desigualdades climáticas: impactos y responsabilidades de los eventos metereológicos extremos



lunes, 22 de enero de 2024

"EL ESTATUS SOCIAL TAMBIÉN SE HEREDA". Un artículo de Jorge Ratia (Ethic 16 Enero 2024) )

https://ethic.es/2024/01/el-estatus-social-tambien-se-hereda/

Un estudio reciente cuestiona la capacidad de las instituciones públicas para influir significativamente en las tasas de movilidad social, y destaca el rol de los genes como predictores de éxito profesional.

En el mundo de Gattaca, película de 1997, los avances en ingeniería genética permiten concebir a niños con características muy concretas para asegurar que poseen los mejores rasgos de sus padres. Aquellos nacidos de manera natural son considerados inválidos y discriminados en todos los aspectos de la vida, desde el acceso a la educación hasta las oportunidades de empleo. Afortunadamente, Gattacca es una ficción distópica, en el mundo real cualquier individuo puede superar las limitaciones impuestas por el ADN y colocarse en el estrato social que buenamente desee… ¿O quizá la realidad no es tan optimista al respecto?

Los resultados de un estudio de 2023 sobre la persistencia del estatus social a través de múltiples generaciones desafían el rol del intervencionismo social y la importancia de la genética en el estatus. El autor principal es Gregory Clark, profesor de Economía en la Universidad de Dinamarca del Sur. Sus campos principales de investigación son el crecimiento económico a largo plazo, la historia económica de la Revolución Industrial y la movilidad social.

«En Inglaterra, desde el 1600 hasta el 2022, ha habido cambios considerables en las instituciones sociales a lo largo del tiempo. La mitad de la población era analfabeta en 1800, y hasta 1880 no se introdujo la enseñanza primaria obligatoria. Progresivamente, la oferta educativa y otras ayudas sociales para las familias más pobres aumentaron considerablemente. El documento muestra, sin embargo, que estas intervenciones no modificaron de forma apreciable la fuerte persistencia familiar del estatus social a través de las generaciones», afirma Clark.

En resumen, el estudio cuestiona la creencia generalizada en ciencias sociales sobre la capacidad de las instituciones sociales y sus intervenciones para influir significativamente en las tasas de movilidad social (es decir, en el cambio en la condición socioeconómica de las personas).

Si es verdad que la promoción de movilidad social y la meritocracia no funcionan, ¿cuáles podrían ser las causas? La razón, según Clark, es la fuerte transmisión familiar de los atributos que conducen al éxito social. Por ello, la política gubernamental no puede hacer más que mordisquear los márgenes de la persistencia del estatus.

Asimismo, podría ser que la baja movilidad se vea afectada por la homogamia (la tendencia a emparejarse con otros individuos que se asemejan a uno). Si la gente se junta con personas de estatus similar, sus hijos reflejarán mejor su estatus: «En Inglaterra conocemos los nombres completos de la mayoría de las personas que fueron a las universidades de Oxford o Cambridge desde aproximadamente 1200 hasta la actualidad», afirma Clark. «Si solamente sé que compartes un apellido con alguien que era rico en 1800, ahora puedo predecir que tienes hasta 9 veces más probabilidades de ser alumno de Oxford o Cambridge. También que vas a vivir 2 años más que una persona media en Inglaterra, y que vas a tener más riqueza. Es más probable que seas médico, tienes más probabilidades de ser abogado».

Tras años de trabajo, Clark ha trazado un modelo basado en el parentesco genético para explicar la distribución del estatus a lo largo de muchos siglos en Inglaterra. Utilizando este modelo, el economista afirma que, incluso en los casos en que la riqueza se transmite del padre a la descendencia (como es de esperar en una sociedad patriarcal), el estatus ocupacional se hereda por igual de la madre y del padre, como es de esperar en un marco genético y no cultural.

Otro resultado sorprendente es que la tasa de movilidad social se ha mantenido invariable a lo largo de 400 años en Inglaterra, a pesar de los enormes cambios culturales y políticos. En definitiva, se sugiere que la genética, dentro de las comunidades nacionales o a escala de nación, es imbatible por las instituciones sociales y políticas.

Ahora bien, la creencia de que «los ricos serán siempre ricos y los pobres siempre serán pobres» no significa que la función pública haya sido inútil. Si bien es cierto que la brecha entre clases sociales parece reducirse a un ritmo demasiado lento, las condiciones de vida de las familias humildes han mejorado enormemente desde la Revolución Industrial, no con respecto a las familias más adineradas, sino con respecto a unos estándares de vida y unas necesidades básicas que antes se ignoraban, y que ahora todo el mundo debería poder cubrir sin importar su apellido o la receta genética de la que están hechos.

miércoles, 19 de abril de 2023

«LA CONCENTRACIÓN DE LOS AHORROS EN UNA ÉLITE PROVOCA UN AUMENTO DE LA DEUDA O DEL DESEMPLEO». Un artículo de Patricia Simón publicado en Ethic el 22 de marzo de 2023

 Las guerras comerciales que mantienen Estados Unidos, China y la Unión Europea no responden a sus intereses nacionales, sino a la de sus élites económicas. Y esa concentración de la riqueza está comprometiendo la seguridad mundial. Esa es la tesis que sostienen los analistas Mathew C. Klein y Michael Pettis en su libro Las guerras comerciales son guerras de clase (Capitán Swing), ganador en 2021 del Lionel Gelber Prize, el galardón más prestigioso otorgado a los libros sobre política exterior. Conversamos con Pettis, profesor de Finanzas en la Escuela de Administración Guanghua de la Universidad de Pekín, sobre este turbulento horizonte.

En el libro evidencian que la creciente concentración de los ingresos por parte de las minorías más ricas ha provocado una ralentización en la mejora de las condiciones de vida de la mayoría de la población de Estados Unidos, de la Unión Europea y China. Al mismo tiempo, cada vez son más los trabajadores que tienen que endeudarse por sus bajos salarios y que no pueden consumir lo que producen. ¿Cuáles son las consecuencias de este empobrecimiento masivo?

Tradicionalmente se ha creído que cuantos más ahorros tiene una sociedad, mayores son las inversiones. Y lo que comprobamos nosotros es que no siempre es así, como ya apuntaron, en el siglo XIX, el economista inglés John Hobson y el periodista estadounidense Charles Arthur Conant. De hecho, a menudo provoca todo lo contrario: la desigualdad en los ingresos fomenta la acumulación de riqueza entre los ricos y es negativa para el crecimiento porque, en muchos casos, reduce la inversión. Esta es la parte del libro que más ha sorprendido a economistas y analistas. Y es exactamente lo que está ocurriendo en las avanzadas economías modernas. Por ejemplo, para un español era difícil conseguir una tarjeta de crédito antes del año 2000: tenía que gozar de una situación bastante estable y acomodada para que se la concediesen. Con el inicio del nuevo siglo, sin embargo, los ricos de Alemania y de otros países comenzaron a invertir sus ahorros en sistemas bancarios del sur de Europa, como el español. Y estos, para convertirlos en préstamos, redujeron a mínimos las condiciones para concederlos. Así fue como muchos españoles se endeudaron, mientras los ahorros de los ricos crecían. Las fábricas españolas empezaron a producir menos porque las clases medias y bajas consumían menos, por lo que despidieron a muchos de sus trabajadores. A partir de la crisis de 2008, cuando la deuda ya se había disparado y no se podía acceder a dinero prestado, se disparó el desempleo. La concentración de los ahorros en una élite, por tanto, provoca un aumento de la deuda o el desempleo.

Klein y usted lanzan una advertencia: las sociedades cometen las peores atrocidades cuando creen que el futuro será peor que el pasado, como en los años treinta del siglo anterior. Para evitarlo, proponen la aplicación de políticas redistributivas de corte socialdemócrata, como las que se pusieron en marcha tras la II Guerra Mundial. ¿Cómo deberían ser esas medidas para responder a los desafíos del siglo XXI?

Hemos evitado entrar en discusiones muy politizadas. Sí hacemos hincapié en lo que propuso Hobson hace más de un siglo: en la importancia de redistribuir los ingresos. Hay muchas formas de hacerlo. Sabemos que en los años setenta, en Estados Unidos, los sindicatos sufrieron unos ataques terribles que debilitaron enormemente la organización de la clase obrera. Desde entonces, no ha parado de crecer su capacidad productiva a la vez que, proporcionalmente, se reducían sus salarios. A la vez, las élites económicas han ido pagando menos impuestos, lo que ha aumentado la deuda en todo el país por la transferencia de los ingresos de la mayoría de la población a los más ricos. Así que nuestra recomendación es que se restablezcan y aumenten los impuestos a los ricos, que se fortalezca la Seguridad Social y que se transfiera dinero a la gente común a través de las pensiones y del aumento del presupuesto destinado a la educación.

En la última cumbre de la OTAN, celebrada en Madrid en junio de 2022, Estados Unidos y la Unión Europea declararon a China, uno de sus socios comerciales más importantes, el gran desafío para sus intereses. ¿Cuál es el rol del gigante asiático en estas relaciones políticas y económicas?

No se puede hablar de la Unión Europea como un ente unitario porque hay enormes diferencias entre sus países miembros. Alemania y Países Bajos tienen tasas muy altas de ahorros, y aunque hay quienes siguen sosteniendo que es porque tienen una gran cultura del trabajo y del ahorro, lo cierto es que esta afirmación, como señalamos en el libro, no tiene ningún sentido. Por ejemplo, la razón de que Alemania tenga esa acumulación de ahorros es resultado de las reformas implantadas a partir de 2003, que iban dirigidas a aumentar la productividad de los trabajadores. Los salarios se estancaron y la gente normal perdió capacidad de consumo mientras los ricos enviaban su dinero a la banca del sur de Europa, que fue la que colapsó. Un dinero que, a menudo, terminó convertido en inversiones de poco valor, como esos edificios de viviendas vacías que siguen abundando por el centro de España. Así que fueron los países del sur europeo los que pagaron el problema de Alemania. Ocurre lo mismo entre China y Estados Unidos. Y los desequilibrios comerciales agudizan las tensiones geopolíticas. Corregirlos es una cuestión de seguridad global.

También exponen cómo las empresas chinas se niegan a subir los salarios y los costes de la Seguridad Social, mientras el Gobierno de Xi Jinping se resiste a modificar el modelo económico porque acarrearía cambios en el sistema político. ¿Es posible un cambio en el régimen chino sin renunciar a un modelo económico basado en la exportación?

China lleva intentando cambiar su modelo desde que en 2007 anunciase que aprobaría medidas para equilibrar su economía. No es sorprendente que no lo haya hecho. Alemania y Japón llevan mucho tiempo declarando que van a fortalecer su demanda interna sin que ocurra nada en ese sentido. Así que la pregunta es: ¿por qué es tan difícil? China tiene problemas políticos, pero su incapacidad para equilibrar el consumo es el mismo que el de los otros países. Redistribuir los ingresos es muy difícil porque implica cambios importantes en las instituciones políticas, empresariales y financieras. Alemania, Japón, Corea del Sur, Países Bajos y China son países muy competitivos en el ámbito de las exportaciones internacionales porque tienen salarios bajos. Hay quien puede pensar que son altos en comparación con los españoles, pero no lo son atendiendo a su productividad: los trabajadores alemanes cobran lo mismo que los ingleses cuando los primeros son un 20% más productivos. Y equilibrar esta situación, aunque sería beneficioso a medio y largo plazo, en el corto supondría perder competitividad en la exportación.

Usted nació y pasó una parte de su infancia en España, a donde sigue viajando regularmente. ¿Qué opina sobre el aumento del salario mínimo interprofesional que ha aprobado su gobierno?

Vivimos en un mundo globalizado en el que muchos países compiten a través de los salarios bajos de sus trabajadores. Al subirlos, se corre el peligro de que parte de la industria huya. Es muy bueno que España aumente los sueldos, como debería hacer todo el mundo, pero en una economía globalizada debemos presionar para que lo hagan las principales economías de manera conjunta. Necesitamos respuestas globales.

lunes, 30 de enero de 2023

"EL BUCLE INVISBLE". Un libro de Remedios Zafra Alcaraz

¿Hasta qué punto el agotamiento que muchos trabajadores dicen sentir hoy es efecto de una estructura social y laboral cosida por economía, máquinas y datos? El bucle invisible aborda la transformación de las formas actuales de vida mediadas por la cultura algorítmica en el trabajo, la universidad, la sanidad y las aspiraciones vitales, buscando hacer reflexiva la programación tecnológica que hoy nos permite ver mundo, mientras se nos invisibiliza como lente . Zafra se pregunta por los riesgos y presiones que estas dinámicas promueven, en tanto los datos masivos bajo las predominantes lógicas de celeridad ayudan a que lo descriptivo se haga pronóstico.

Si trabajar por una sociedad mejor, implica favorecer la igualdad («elevando y no rebajando»), ¿cómo no temer que las inercias globalizadoras bajo fuerzas monetarias perviertan esta presuposición favoreciendo «compartimentos estancos», bucles invisibles que anticipan que las personas repetirán lo que sus identidades colectivas vaticinan de ellas? ¿Cómo se llega a encajar como parte de la máquina productiva aceptando lo que parece electivo cuando íntimamente se siente obligatorio?

Esta obra frente a los condicionantes y oportunidades tecnológicas y culturales por los que una época estimula las ocasiones de romper esta inercia o las coarta a su mero espejismo. Pero lo hace alentando la posibilidad de trabajar por la cooperación y la empatía desde la tecnología, asumiendo el reto de «querer comprender» y el pedagógico de «ayudar a expresar» las dificultades de una humanidad mediada por pantallas.

viernes, 13 de enero de 2023

"DESIGUALDADES CLIMÁTICAS: IMPACTOS Y RESPONSABILIDADES DE LOS EVENTO METEOROLÓGICOS EXTREMOS". Un Dosier Ecosocial del FUHEM elaborado por: Mateo Aguado Caso, Nuria del Viso Pavón, Miguel Ángel Navas Martín, Sergio Tirado Herrero, Claudia Narocki, Álvaro Ramón Sánchez, Cristina Contreras Jiménez, Rodrigo Blanca Quesada

El cambio climático antropogénico es hoy una realidad incontestable. Una realidad que, si no lo es ya, se convertirá en los próximos años en el mayor desafío reconocido que haya tenido jamás la humanidad. El derretimiento de los glaciares, la subida del nivel del mar y el aumento de eventos meteorológicos extremos como los ciclones, las inundaciones, las sequías o las olas de calor son fenómenos cada vez más intensos y recurrentes que arrojan cada año miles de pérdidas humanas en todo el mundo y constituyen ya la principal causa mundial de desplazamientos forzados dentro de los países.

Según datos del International Displacement Monitoring Centre (IDMC), de los 38 millones de desplazamientos internos sucedidos en todo el mundo en 2021, más de la mitad (el 58,7%) se debieron a “desastres naturales” relacionados con el clima (11,5 millones por tormentas, 10,1 millones por inundaciones, casi medio millón por incendios, y un cuarto de millón por sequías).1

Este último verano de 2022 ha vuelto a romper todos los registros existentes, alzándose como el verano más caliente de toda la historia en Europa.2 Aunque las cifras están aún bajo estudio, el Instituto de Salud Carlos III estima que, solo en España, se ha producido entre finales de abril y comienzos de septiembre de 2022 un exceso de mortalidad de al menos 4.700 personas atribuibles directamente a las elevadas temperaturas (una cifra que triplica la media del último lustro).3 Y lo peor de todo es que el final del verano no parece haber frenado esta tendencia. Al momento de escribir estas líneas —finales de octubre de 2022— se están registrando anomalías térmicas excepcionales en gran parte de Europa, con temperaturas hasta 15 grados por encima de lo habitual para estas fechas.4

Frente a una realidad como esta, el presente dosier trata de arrojar luz sobre cómo los eventos meteorológicos extremos, que son una de las expresiones más preocupantes del cambio climático, están atravesados por múltiples desigualdades —económicas, geográficas, ambientales, de género, de etnia, de edad— que hacen que sus causas y efectos sean muy diferentes según los territorios, los colectivos y los sujetos que contemplemos. Atendiendo a las desigualdades ambientales, estas se expresan fundamentalmente a través de tres grandes ejes: un acceso muy desigual a los bienes naturales (como por ejemplo la energía), unos impactos sociales repartidos muy asimétricamente entre la población afectada (como las olas de calor o las sequías), y una responsabilidad respecto a la generación del problema que responde, nuevamente, a enormes disparidades (como sería el caso de las emisiones de gases de efecto invernadero).

Todas estas desigualdades constituyen en suma un nuevo tipo de desigualdad, la desigualdad climática, cuya importancia y trascendencia está por fin comenzando a reconocerse y visibilizarse. CONTINUAR LEYENDO

Si quieres leer el texto completo del Dosier Ecosocial, aquí tienes el acceso en formato pdf: Desigualdades climáticas: impactos y responsabilidades de los eventos metereológicos extremos

Si quieres consultar dosieres anteriores: Dosieres Ecosociales.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

ENTREVISTA A RITA SEGATO. Realizada por Marisa Kohan y publicada en publico.es. "Un juez tiene el mismo sentido común que un carnicero, porque está formateado por el patriarcado".

La antropóloga argentina Rita Segato tiene tantos títulos y reconocimientos que intentar plasmarlos en este artículo ocuparía la mayoría del espacio. El último homenaje lo recibió la semana pasada en forma de Doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca. En su discurso, Segato desgranó su idea de intelectual, algo de lo que conversa también en esta entrevista. Pasó por España para recibir ese galardón, participar en una clase magistral en la Fundación Reina Sofía y para asistir a un desayuno auspiciado por el eurogrupo The Left y la Fundación Espacio Público. Y es en estos contextos, pero también cuando habla para Público, cuando afirma sin pestañerar que "un juez tiene el mismo sentido común que un carnicero, porque está formateado por el patriarcado".

Feminista convencida, dirige la cátedra llamada de Pensamiento Incómodo en la Universidad San Martín de Argentina. Autora y divulgadora de términos como "dueñidad", "mandato de masculinidad" o "colonialidad", afirma que la labor de los intelectuales es la de buscar o inventar palabras que puedan describir y nombrar la realidad cotidiana que viven las personas. "Lo que no se nombra no existe". Explica a Público que vivimos en un mundo "adueñado", porque el término desigualdad se queda corto para explicar la rápida concentración de la riqueza que vive el planeta y que esta acumulación hace que las leyes no funcionen.

Es una convencida de que las nuevas líderes están emergiendo de las estructuras comunales, como Francia Marquez en Colombia y que hay sectores del feminismo que hablan y actúan "de una forma autoritaria".


lunes, 25 de julio de 2022

"CLASE SOCIAL DE ORIGEN Y RENDIMIENTO ESCOLAR COMO PREDICTORES DE LAS TRAYECTORIAS EDUCATIVAS". Fabrizio Bernardi y Héctor Cebolla

En este artículo exploramos el impacto del rendimiento escolar (conocido como efectos primarios) y la estructura de costes y beneficios a los que se enfrentan los individuos de distinta clase social de origen (efectos secundarios) cuando afrontan la transición entre la educación obligatoria y no obligatoria en España. Ambos predictores de las trayectorias operan a través de un efecto de interacción contribuyendo a la reproducción de desigualdades educativas. Esta interacción parece sugerir que el rendimiento escolar no es interpretado de la misma forma por los individuos de distinto origen social. En concreto, existe un efecto de compensación por el que los estudiantes de clase alta tienen una probabilidad mayor de alcanzar estudios secundarios superiores o universitarios con respecto a los estudiantes de clase baja, cuando sus «notas» son malas. Por lo tanto, la desigualdad por clase social de origen es máxima entre los peores estudiantes. 


lunes, 23 de mayo de 2022

¿ES TOLERABLE? Por Juan José Millás

¿Es tolerable?

La desigualdad, otro indicador perfectamente medible y cuantificable, viene creciendo desde 2007 a un ritmo de pandemia

Lo decente, en un mundo civilizado, sería que los salarios se adecuaran a los precios del mismo modo que lo normal, en el mundo de la carpintería, es que las puertas encajen en sus marcos. Ahora, en cambio, la desproporción entre los sueldos y las tarifas de la luz, por citar un producto de primera necesidad, es terrorífica. Hablamos de la luz como podríamos hablar de la merluza o del repollo. Uno hace cálculos para ver de estirar la paga hasta fin de mes, pero la goma se rompe el día 15, si no antes. Entonces, ¿qué pasa? Que llega la CEOE y dice que eso es bueno para la economía. En otras palabras: que colocar los salarios al nivel de los precios resultaría fatal. Cabe preguntarse a qué rayos llaman economía estos empresarios. ¿Acaso es económico que la población pase hambre? Parece que sí. Y no sólo hambre: frío también, y sed y el resto de las penurias físicas y mentales asociadas a la escasez.

Estos discursos contraculturales se escuchan ya como si formaran parte de un corpus filosófico aceptable. ¿Qué hay de ilícito en predicar la moderación salarial cuando comer tres veces al día es una quimera? Se trata de una idea como otra cualquiera que se exhibe sin rubor en los desayunos de trabajo del hotel Palace o del Ritz. Los incrementos salariales, aseguran, se deben vincular “a variables e indicadores económicos cuantificables y medibles”. Como si no se hubiera hecho siempre así, por una parte, y como si el precio de las berenjenas, por otra, no fuera un indicador económico cuantificable y medible.

La desigualdad, otro indicador perfectamente medible y cuantificable, viene creciendo desde 2007 a un ritmo de pandemia. Significa que unas clases sociales se empobrecieron para que otras se enriquecieran. Ese hecho atroz está documentado. El problema es que empieza a instalarse como políticamente tolerable.

J.J.Millás

lunes, 16 de mayo de 2022

"DE TONTOS, LISTOS Y LISTILLOS". Un artículo de Lucía Taboada publicado el 8/05/22 en elDiario.es

En la conferencia de Ignacio Sánchez Galán se constató algo frecuente entre las personas con privilegios: cómo tienden a considerarse merecedoras de su buena suerte pero, a su vez, consideran que las personas menos afortunadas se merecen la suyo

A esta altura de la semana ya os habréis enterado de que igual sois “tontos”. Puede que, incluso, os hayáis sentido “zaheridos” por tal calificativo. Si no os habéis enterado consultad vuestra factura de la luz porque el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, considera que los clientes que siguen con la tarifa regulada, el PVPC, son tontos. Se calcula que son más de 10 millones de hogares en España los que tienen esa tarifa, en lugar de estar en el mercado regulado, donde las tarifas se negocian entre los usuarios y las empresas comercializadoras. Históricamente, el precio regulado ha sido más barato que el de los mercados libres, pero los últimos meses se ha encarecido bastante, a expensas de que se tope el precio del gas. Además, se da la circunstancia de que las personas vulnerables, para poder pedir y beneficiarse del bono social en la factura de la luz, tienen que tener esa tarifa regulada como uno de los requisitos.

Tras la lógica indignación de usuarios y no usuarios, de la bobalicona masa social regulada y no regulada, la cuenta oficial de Iberdrola compartió esta rectificación: “Ignacio Galán, presidente de Iberdrola, desea pedir sinceras disculpas en el caso de que alguien se hubiera sentido ofendido por las frases expresadas de forma coloquial, que no tratan de zaherir a nadie, y manifiesta su máximo respeto por todos los consumidores”. De la disculpa oficial en cuestión se deducen dos cosas. La primera: si “tonto” nos ha molestado es porque fue expresado de manera coloquial, tal vez si nos hubiese llamado “botarates”, “estultos” o “bucéfalos” nos habría dolido menos. Y la segunda: cualquier “sinceras disculpas” que preceda a un “en el caso de que alguien se hubiera sentido ofendido” demuestra que las disculpas contienen de todo menos sinceridad.

Hay otro factor en esa conferencia desde la fábrica de baterías de Volkswagen en Sagunto que indigna casi o más que la propia frase del presidente de Iberdrola: las risas cómplices. La risotadas de la grada, –especialmente las del presidente de la multinacional alemana, Herbet Diess, a su lado en la intervención–, los que aplauden la temeridad, como quien asiste a un concierto de música y pide que salgan a tocar los bises. En ese acto se dieron todos los elementos que conforman los mecanismos del bullying: el que lo practica y los que lo jalean.

En la conferencia de Ignacio Sánchez Galán también se constató algo bastante frecuente entre las personas con privilegios: cómo tienden a considerarse merecedoras de su buena suerte pero, a su vez, consideran que las personas menos afortunadas se merecen la suya. Es el camino más sencillo para dar un sentido a la desigualdad; o, mejor dicho, para justificarla. Si la desigualdad es algo que te has ganado por no ser espabilado, por no ser listo como yo, entonces tú te mereces tu situación económica y yo mantengo mis privilegios intactos sin cuestionamientos morales. Por supuesto, uno puede ser extraordinariamente rico y no exhibir estos patrones, o ser pobre y exhibirlos, pero es habitual esa falta de empatía del que mira desde arriba hacia abajo. A fin de cuentas, si bien hay fuerzas económicas que contribuyen a crear desigualdades económicas, existen fuerzas aún mayores para conseguir que estas se mantengan.

No obstante, Sánchez Galán podría tener algo de razón. Igual somos tontos por no plantar cara al abuso energético uniéndonos socialmente. Igual somos tontos por no reclamar la necesaria pedagogía sobre las tarifas de la luz, que leemos como si estuviésemos desentrañando el Ulises en griego antiguo un día de resaca. En cualquier caso, siempre mejor tontos, aunque tengamos que decidir a qué horas poner lavadoras o encender hornos, que usureros. Y, además, nunca será lo mismo ser tonto que hacérselo; ni nunca será lo mismo ser listo que pretender parecerlo.

domingo, 20 de febrero de 2022

"ENCLAVES DE RIESGO. GOBIERNO LEONIBERAL, DESIGUALDAD Y CONTROL SOCIAL". Un texto de varios autores y autoras coordinado por Débora Ávila y Sergio García editado por Traficantes de Sueños con licencia de publicación libre

Índice 

Introducción. Sergio García y Débora Ávila. Observatorio Metropolitano de Madrid 15 

Bloque I. Claves: la gestión securitaria neoliberal 33 

1. Poner orden a la inseguridad. Polarización social y recrudecimiento punitivo. Loïc Wacquant 35 

2. Policías cotidianas. Sergio García 57 

3. Entre el riesgo y la emergencia: la nueva protección social en el marco del dispositivo securitario neoliberal. Débora Ávila y Sergio García 83 

Bloque II. Enclaves: sujetos y espacios de riesgo 105 

4. Normalización y excepción en la metrópolis contemporánea. Stavros Stavrides 107 

5. Viejas y nuevas periferias en la ciudad neoliberal: seguridad y desigualdad social. Observatorio Metropolitano de Madrid 127 

6. De la disciplina obrera al improbable control securitario. Laurent Bonelli 163 

7. Los controles de identidad como expresión de la seguridad diferencial. Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos 179 

8. Artesanías securitarias: coproducción vecinal del control y su subversión. Sergio García 199 

Bloque III. Más allá del riesgo: represión y castigo 227 

9. Ciudades de excepción: burorrepresión e infrapenalidad en el estado de seguridad. Pedro Oliver, Óscar Martin, Manuel Maroto y Antonio Domínguez 229 

10. Un modelo de control obstinadamente soberano: Orden y castigo en el contexto hispánico. José Ángel Brandariz 251 

11. Encarcelamiento y política neoliberal: incremento de presos y funciones de la prisión. Ignacio González 267

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lunes, 15 de marzo de 2021

La mentira como industria y estrategia en la era digital, un artículo de Juan Torres López publicado en ctxt.es el 2 de marzo de 2021

El enorme protagonismo que han tenido las mentiras en el mandato de Donald Trump (se le han contabilizado 30.573 en los cuatro años de presidencia) y su masiva circulación a través de las redes sociales pueden llevar a un error importante sobre su verdadera naturaleza, causas y propósitos.

Nos referimos a creer que las ahora llamadas fake news o posverdad son un fenómeno de nuestro tiempo, vinculado a un auge coyuntural de las posiciones políticas extremistas que antes o después desaparecerán, y algo derivado exclusivamente del uso de las nuevas plataformas digitales.

La mentira, el engaño, la difusión de información falsa, de bulos o de dudas malintencionadas son tan antiguos como la humanidad. Y no se trata tan solo de un fenómeno que sea exclusivo de la vida política sino que constituye una auténtica industria puesta al servicio de estrategias comerciales e incluso de los mecanismos más viejos que se conocen para lograr el dominio de unos seres sobre otros. La historia de la comunicación social y de los medios es la de la manipulación informativa y de la decadencia de la verdad.

La larga historia de la mentira en la comunicación social

Falsear la verdad, fabricar noticias, extender bulos y mentir en interés propio a través de los medios de comunicación social ha sido una práctica muy corriente en el último siglo y medio.

La “derrota de la razón” que con tanta brillantez y dolor describió Stefan Zweig, el ascenso del nazismo, o lo que sucedió en España a partir de 1936 no podrían entenderse sin tener presente el papel de los medios como deformadores de la verdad.

La difusión de noticias falsas y la manipulación de la información se ha utilizado en campañas electorales, en publicitad y en estrategias comerciales, como las que durante años han tratado de ocultar los efectos mortales del tabaco o los costes reales de la sanidad privada. Más recientemente, hemos vivido auténticos procesos de intoxicación comunicativa para ayudar a propagar falsedades sobre hechos o procesos de gran trascendencia: guerra de Irak, 11-M en España, Brexit o independencia de Cataluña, entre muchos otros. Por no hablar de la mentira al menudeo que se difunde día a día a través de todo tipo de medios.

Es una evidencia histórica, por tanto, que el engaño y la difusión de falsedades como parte de estrategias para tratar de conseguir determinados objetivos, bien sea de naturaleza política o comercial, no son fenómenos recientes ni casuales sino bien antiguos y deliberados.

Sin embargo, también es un hecho que la difusión de la mentira y el deterioro generalizado de la verdad se están produciendo en los últimos años de una forma más extendida y con consecuencias mucho peores que en épocas anteriores. Pero sería un error, como dijimos, creer que eso se debe solamente a que han cambiado las infraestructuras a través de las cuales fluye la información. CONTINUAR LEYENDO

"TUCÍDIDES Y EL TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL". Máriam Martínez-Bascuñán

Una corte sin ejército toma prestadas las manos de los gobiernos que juraron ejecutar sus fallos, y estos prefieren la excusa antes que dete...