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lunes, 16 de febrero de 2026

"EL 'CASO EPSTEIN' REVELA EL ROSTRO DE UNA NUEVA ÉLITE QUE ENGLOBA MONARQUÍAS, GOBIERNOS Y MAGNATES". Martine Orange (Mediapart), infoLibre

Bill Gates, Steve Bannon, Richard Branson con Jeffrey Epstein
Es imposible separar al delincuente financiero del mundo en el que se mueve

Los millones de documentos publicados reflejan la imagen espantosa de una clase dirigente globalizada que ha prosperado con el neoliberalismo

“Esto tiene que acabar.” Tres días después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicara tres millones de documentos, Donald Trump volvió a intentar cerrar lo antes posible el caso Epstein ante la avalancha de preguntas de los periodistas. Pero, a pesar de su voluntad, esto no va a acabar. Se está extendiendo una onda expansiva mundial a medida que aparecen nombres, hechos, conversaciones y estructuras en esa gigantesca masa de documentos.

En una semana, los daños ya eran considerables. Al menos en Europa. Tras el descubrimiento de sus vínculos comerciales con el poco recomendable financiero, revelados por Mediapart, Jack Lang presentó su dimisión del Instituto del Mundo Árabe. En Gran Bretaña no deja de extenderse el escándalo Mandelson, obligado a dimitir de su cargo de embajador en Estados Unidos en septiembre tras revelarse su estrecha relación con Jeffrey Epstein. La dimisión del jefe de gabinete del primer ministro británico, Keir Starmer, el 8 de febrero, no es más que el último intento del Gobierno laborista por sobrevivir.

En Noruega, más allá del descubrimiento de los vínculos familiares que mantenía la princesa Mette-Marit, el descubrimiento de que personalidades de primer orden formaban parte del círculo íntimo del depredador sexual está conmocionando a todo el país. El ex primer ministro laborista Thorbjørn Jagland, que también fue miembro del comité del Nobel y secretario general del Consejo de Europa, está directamente implicado, al igual que el diplomático Terje Roed-Larsen, uno de los artífices de la paz de Oslo, o el político Børge Brende, presidente del Foro de Davos desde 2017. Los organizadores del Foro Económico Mundial anunciaron el 5 de febrero que abrirían una investigación para determinar los vínculos de este último con Jeffrey Epstein.

El Wall Street Journal, periódico de referencia del mundo financiero, no se equivoca sobre los peligros del momento. “Para aquellos que se encuentran fuera del restringido círculo de los poderosos —los millennials antiboomer, la generación Z, los mal pagados y las personas agraviadas—, las revelaciones sobre Epstein confirman una sórdida historia que sospechaban desde hacía tiempo. Ahí están, los ricos y poderosos, algunos expresando sus simpatías por un criminal de su círculo, a menudo para proteger a los suyos”, escribe Pamela Paul, una de las columnistas del periódico, el 6 de febrero.

En pocos días, el caso Epstein ha cambiado de dimensión. Ya no es solo un gran escándalo de pederastia, agresiones y abusos sexuales en el que están implicados multimillonarios, miembros de la realeza y personas poderosas. La revelación de millones de documentos, conversaciones privadas, correos electrónicos, fotos y vídeos que afectan a prácticamente todo este mundo globalizado, en el que se mezclan financieros, políticos, gerifaltes de lo digital, antiguas familias del establishment, académicos, asesores de todo tipo, estrellas y figuras mediáticas, ha tenido un efecto devastador. Expone el horroroso y escalofriante espejo de una clase dirigente globalizada que ha perdido todo límite, toda moral, dominada por la depredación, la corrupción, el compromiso y la impunidad. CONTINUAR LEYENDO

viernes, 6 de diciembre de 2024

"NRx: el movimiento (subterráneo) que quiere cargarse la democracia". Sergio C. Fanjul, El País 24 NOV 2024

Creen que la democracia es un error y que la igualdad no es un fin deseable. Consideran que hay que gobernar el Estado como una empresa, con un presidente imperial y tecnoautoritario. El movimiento neorreaccionario NRx ya ha conseguido filtrar sus ideas en la derecha populista de Trump y en Silicon Valley

El futuro podría ser una neomonarquía ultracapitalista e hipertecnológica. Es lo que propone, lejos de otros imaginarios futuristas más extendidos, el movimiento de la neorreacción (NRx), también conocido como la Ilustración oscura. Considera que la democracia liberal es un error y que la igualdad no es un fin deseable. Todo es una farsa. Aboga por el tecnoautoritarismo: la sociedad debe regirse por un rey / consejero delegado (CEO), como una empresa muy jerarquizada de la que los ciudadanos serían los accionistas. Son ideas, rodeadas de un halo underground, oscurantista y sombrío, que tienen conexión con la alt-right y podrían infiltrarse en el próximo gobierno de Donald Trump a través de los magnates de Silicon Valley.

Las ideas ilustradas de racionalidad y progreso ya habían sido criticadas con anterioridad por la Escuela de Fráncfort o los posmodernos: aquellos (en apariencia) luminosos ideales habían llevado al control y la dominación, a la justificación del colonialismo, a la sofisticación tecnológica de la guerra o a la destrucción de la naturaleza. La NRx es una crítica a la Ilustración desde posiciones de ultraderecha: si la ilustración en inglés se dice iluminación (enlightenment), la Ilustración oscura (dark enlightenment) es un inquietante oxímoron que propone una mezcla del Antiguo Régimen con la ideología de Silicon Valley para llegar a una solución pragmática, pero elitista, que restaure el orden y la estabilidad en tiempos turbulentos. “En su opinión, si el mercado no es democrático desde un punto de vista igualitario, si en el mercado Elon Musk y yo jamás seremos iguales… ¿Qué sentido tiene la democracia?”, explica Jaime Caro, doctor en Historia e investigador de la extrema derecha y también parte del equipo de discurso de Sumar.

La NRx es subterránea: no tiene líderes visibles, ni organizaciones sólidas, ni el respaldo de think tanks. Sus ideas afloran en concentraciones conservadoras, podcasts o blogs marginales. “Sería difícil encontrar a más de un puñado de personas fuera del movimiento conservador que conozca estas ideas”, dice Mike Wendling, autor de Alt-right: La derecha alternativa. De 4chan a la Casa Blanca (Antonio Machado Libros, 2023), “pero, en cierto modo, eso es una ventaja”. La verdadera influencia de la neorreación no es su presencia como tal, sino la manera en la que, sibilinamente, se ha infiltrado en diferentes ámbitos, desde el citado Silicon Valley hasta el movimiento MAGA (Make America Great Again) de apoyo a Trump, pasando por el universo de las criptomonedas o el propio Partido Republicano. “Elon Musk es el ejemplo más notable, pero hay muchos otros. Estas personas tienden a creer que son los amos del universo y quieren menos regulación al tiempo que desean aprovechar los contratos gubernamentales”, dice Wendling. La creciente visión de la población migrante como mano de obra temporal y transitoria en vez de la idea tradicional de aquellos que llegan persiguiendo el sueño americano también tiene raigambre neorreacionaria. CONTINUAR LEYENDO

martes, 12 de noviembre de 2024

"LO SIGUIENTE ERA EL FASCISMO". Rosa María Artal, elDiario.es

A Trump le han votado los ciudadanos, a Mazón también. Los ciudadanos elegimos a quiénes creer y los medios por los que informarnos. Lo de ahora es un abismo, una vuelta atrás: la antítesis de la Ilustración. Los partidos tradicionales necesitan una profunda reflexión y mayor incluso los ciudadanos

El fiscal especial Jack Smith se dispone a poner fin, según se ha anunciado, a las causas federales contra Donald Trump dada la inmunidad de la que gozan los presidentes. Son las referidas a subversión electoral y retención ilegal de documentos clasificados. Smith ha tenido una intensa jornada: por la tarde ha pedido también a la jueza a cargo del caso por el asalto al Capitolio una pausa “para analizar la nueva situación”. Durante la campaña, Trump dijo que despediría a Smith “en dos segundos” si era reelegido. Algo que acaba de suceder y no toma posesión hasta enero, pero la maquinaria que se preparó -con el control de la Justicia-, y el regalo de los votantes que le han dado el poder ejecutivo y el legislativo marcan ya la pauta de lo que viene.

Este sábado 9 de noviembre se cumplen 35 años de la caída del Muro de Berlín. Cuando las ansias de libertad derribaron todo un sistema político y económico basado -teóricamente- en la igualdad de los seres humanos. Los estadounidenses han elegido esta misma semana un presidente -para ellos y para el mundo- dispuesto a establecer la desigualdad como organización social basada en reformas drásticas que se ajusten a la llamada ya Ilustración Oscura que elimina trabas democráticas a los intereses de las élites. Se han hecho en estos siglos demasiados cambios inconvenientes para ellas. No son las mismas, por supuesto, la nueva aristocracia -empresarial, tramposa, ávida de dinero,- la vemos en el equipo de Trump, con Elon Musk en cabeza y un círculo de afamados ultraderechistas.

En los incontables análisis que leo para explicar el fenómeno, se suprime una obviedad que no por serlo es decisiva: han sido los ciudadanos quienes han votado a Trump. A un hombre embustero, machista, clasista, xenófobo, convicto de algunos de los delitos que se le imputaron e impulsor del asalto al templo de la sacrosanta democracia estadounidense, el Capitolio, hace cuatro años cuando perdió las elecciones frente a Biden. Y que llega ardiendo en venganza y con ganas de establecerse como gobernante autócrata, tumbando pilares esenciales de lo conocido hasta ahora en las democracias liberales.

El periodista Claudi Pérez, en El País, recuerda una clave del triunfo de Trump que también han señalado compañeros de elDiario.es: “El PIB no es suficiente para ganar elecciones” de Sáenz de Ugarte, por ejemplo. El candidato republicano preguntaba a los ciudadanos: “de acuerdo, las macrocifras están mejor, ¿pero usted llega más holgado a fin de mes o no?” La trampa es inmensa. Y en España también funciona. ¿En serio han creído millones de personas que con Trump van a llegar más holgados a fin de mes precisamente ellos? ¿Saben qué han votado? Estoy convencida de que no, al margen de la laxitud moral que implica elegir a un personaje como éste.

Se inicia la vuelta atrás, la Ilustración Oscura, la tecnofeudal, la destrucción de las democracias tal como eran entendidas. Ése es el problema: no han dado las soluciones requeridas y el hartazgo es grande, pero elegir la peor de las salidas no parece de personas muy informadas. ¿Hay otra? Mientras esperamos otros cuatro años y otros cuatro más a cambios positivos para todos que no se producen, la ultraderecha avanza su modelo como anzuelo al descontento.

Algunos autores muy consistentes como Robert O. Paxton creen que “el fenómeno de Trump tiene una base social mucho más sólida, una base que no tenían ni Hitler ni Mussolini”. En mi opinión, no es tanto una base social -y menos aún informada- sino una que cree en promesas dudosas aceptando en el paquete la vulneración de fundamentos éticos esenciales. Educada en la frivolidad y la ausencia de pensamiento crítico. La primera arma usada por Trump en su anterior mandato fue la mentira. Las soltó casi cada vez que hablaba, como hacen en España líderes de la derecha, Feijóo o Isabel Díaz Ayuso en cabeza. Y la gente se las compra sin pensar en las consecuencias.

Un 52% de mujeres blancas han votado a Trump, probablemente por racismo. Y un 54% de los hombres latinos por machismo. Lo que llaman “la economía” ha primado también en muchos de los seguidores del republicano.

Hace falta ser muy torpe para votar a Trump “porque Biden dejó entrar a todo el mundo”… siendo de origen peruano. Se propone hacer deportaciones masivas. Y así pueden encontrar a miles y millones que se sienten excluidos de las amenazas que les sitúan como dianas de los fascismos. Lo mismo que ocurre en muchos lugares, España incluida.

En estos 35 años desde la caída del Muro de Berlín, han ido tumbando la globalización, el neoliberalismo y la posmodernidad. Lo de ahora es un abismo, una vuelta atrás. Extrema derecha, antidemocrática, reaccionaria y tradicionalista. Nacionalista y proteccionista en lo económico. Que combate los roles de género, la diversidad sexual y las migraciones. Es la antítesis de la Ilustración. Preconiza -como única “modernidad” el funcionamiento de los países como empresas. Jerarquizadas, por supuesto. Que el común de los mortales crea que puede estar incluido entre los beneficiarios es realmente peregrino.

Hasta ahora han usado a los ciudadanos. Si como avisó Trump, no van a tener que votar más, ya no los necesitan si no para seguir usándolos en otros fines. Pero los ciudadanos crédulos no son inocentes. Por grande que sea la decepción, hace falta algo más de curiosidad intelectual antes de tragarse todo lo que echan. Porque cada vez arrojan más basura para el consumo desinformativo e ideológico. A través de las redes infinidad de seres sin el menor conocimiento de nada se han sentido con poder para discutir a la altura de cualquier auténtico experto. El cambio climático, por ejemplo, una enorme amenaza que, para quienes lo niegan sin fundamentos, implica si se suprimen los controles … “vivir mejor”. Información no es lo que cuenta el primero que llega, exige comprobaciones, un orden de prioridades, verdad sobre todo. Y, en efecto, destruirla ha sido y es la gran baza de la ultraderecha.

España, Valencia, la DANA, causas y consecuencias, como ejemplo. Conociendo los perfiles y andanzas de Mazón y su gobierno, te preguntas siquiera cómo pudieron ser elegidos para gestionar asuntos básicos de la vida de las personas. Y no sorprende en absoluto el proceso de mentiras y contradicciones con el que intentan tapar su responsabilidad en el agravamiento de las consecuencias de la DANA, una auténtica tragedia. Pero igual ocurrió en el Madrid de Ayuso en la pandemia. Cierto que medios interesados lo manipulan, pero ¿al punto de disuadir de forma tan extrema la realidad? ¿no aprenden siquiera de las fatales consecuencias en otros?

Un momento muy preocupante, terrible, de la humanidad éste que va in crescendo porque nadie le pone coto. Orban y Meloni revalidados por el triunfo de Trump y todos juntos aprisionando a una Unión Europea que dejó entrar los fascismos hasta la cocina y se mueve cada vez más a sus órdenes. Europa y los partidos tradicionales necesitan una profunda reflexión, pero mayor incluso han de hacerla los ciudadanos que no son sujetos pasivos de corrientes, han de entender que las mueven ellos y a menudo con sus propios errores, esos que terminan por arrasarlos. A Trump le han votado los ciudadanos, a Mazón también. Somos los ciudadanos quienes elegimos a quiénes creer y los medios por los que informarnos.

Cuando hace 5 años un grupo de autores evaluamos los cambios operados tras la caída del Muro de Berlín (Derribar los muros, Roca Editorial 2019) anotamos varias ideas:

“Lo que de veras triunfó en 1989 y los años siguientes fue el capitalismo salvaje, el que se niega a aceptar cualquier tipo de regulación a la primacía del dinero en la vida de los seres humanos y en la explotación de los recursos del planeta. Triunfó universalmente”, escribía Javier Valenzuela. “Todo, desde el aire que respiramos, al agua que bebemos, los alimentos que comemos, pasando por la sanidad, las pensiones, la energía, la educación, la vivienda, la deuda, todo se ha convertido en mercancía objeto de especulación en los mercados bursátiles”, destacaba Lourdes Lucía. Se denunciaba el abandono de su papel de una socialdemocracia que dejó la política económica “en manos de la dogmática neoliberal”, Pérez Tapias

“La prensa parece no servir ya para situar a la sociedad en el tiempo en el que vive, para arrojar luz sobre las democracias y sus procesos de elección, para otorgar libertad a través de la buena información” anticipaba Pedro de Alzaga.

Constatamos también cómo habían brotado otros muros en los ojos espantados de los rescatados en alta mar, en las guerras, en las víctimas del frenético racismo, en la pobreza y en la injusticia que sufren millones de personas. Y Àngels Martínez Castells evocaba a Kavafis para lamentarse de quienes no ven el futuro, aunque lo tengan encima. Y viven sin escuchar el ruido que producen los “albañiles” cuando construyen los muros, sin darse cuenta de que los muros aíslan del mundo exterior“.

Ya hay otro casi insalvable. En lo alto Trump y todos los demás fascistas con millones de seres apoyando los ladrillos engarzados con sus cuerpos y sus vidas para sostenerlos. Esos son los principales responsables. Por cierto, también suelen ser ciudadanos quienes los derriban.

"EL PENSAMIENTO VIVO DE AVERROES". Juan José Tamayo

Santo Tomás de Aquino confunde a Averroes', de Giovanni di Paolo (1445-1450) Andrés Martínez Lorca reivindica con maestría narrativa, ri...