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martes, 14 de enero de 2025

Jorge Volpi: «Creamos ficciones sobre nosotros mismos y luego pensamos que eso es nuestra memoria». Por Javier Ors en Zenda

Uno pensaba que era un realista, que vivía con los pies en la tierra, sin pájaros en la cabeza y con la mirada en lo concreto hasta que ha aparecido Jorge Volpi con su Invención de todas las cosas (Alfaguara), que ha venido a desmoronar estas espurias creencias. El escritor mexicano, que vive afincado en Madrid, viene a decirnos que vivimos en una ficción, que todo es una ficción, que usted y yo somos ficciones, y nada más que ficciones, y que hasta nuestros recuerdos son amaños y también son ficciones. Esta manera de dar al traste con los asentamientos ajenos le ha llevado «tres años de trabajo muy intenso», que es como denomina él a la escritura, y «25 años de lecturas y de reflexionar sobre la ficción». Así que aquí tenemos a un hombre, que no suele desenvolverse en gratuidades y florituras, y que viene a decirnos que somos productos de nuestro imaginario y que, si hemos crecido, es sobre todo por la imaginación, algo que consuela al alumno que fue uno y al que siempre le reprocharon estar en las nubes, pensando en fantasías, en ficciones.


... Estamos tratando de combatir de manera muy frágil justamente eso, las ficciones de relatos autoritarios que intentan desprenderse de la realidad y de los datos y de los hechos, que sí existen, para destruir lo que ha conseguido la humanidad. Buscan una modificación estructural del poder. Los autoritarismos persiguen concentrar el poder en una persona y en unos grupos concretos.

... La ficción más terribles es la que dice que el otro no es humano, o que es un humano de categoría inferior, o que es un humano que no merece ser atendido u oído. La peor ficción es la que la anula. Cuando dice que es perfectamente posible matar y aniquilar. La barbarie genocida. La concepción moderna de los nacionalismos excluyentes. Las ficciones nacen para dar sentido y orden, y un sentido y un orden que tiene que ver con la familia y con la comunidad. Hay quienes inventan estas ficciones y prefieren un relato con un enemigo. Lo vimos con los judíos, y en nuestra época con los inmigrantes, que ahora están ahí y están considerados como un enemigo interno por algunos. Eso no es más que una ficción. Es una ficción criminal.

martes, 18 de junio de 2024

"CONTRA LA MEMORIA". Antonio Muñoz Molina. El País 15 JUN 2024

Fran Pulido

Una tarde desoladora de noviembre, me encontré visitando lo que había sido el gueto de Cracovia, con cielo bajo de llovizna y frío, con una luz como de documental en blanco y negro. En los escaparates de las agencias de viajes, carteles de colores veraniegos ofrecían tours en autobuses climatizados que incluían en programa doble la visita al campo de Auschwitz y unas sesiones de esquí en laderas cercanas. En lo que quedaba del cementerio judío, rudas lápidas verticales de piedra oscura se inclinaban entre la hierba y la maleza. Sobre algunas de ellas, o al pie, había piedras conmemorativas dejadas por visitantes. Al salir a la plaza a la que daba el cementerio me encontré con un grupo grande de turistas, con el aire entre juvenil y provecto de los jubilados americanos, y presté atención a lo que el guía les explicaba, subido a un banco de piedra, con grandes ademanes dramáticos. Pero no contaba la evacuación de los millares de cautivos judíos del gueto, camino del exterminio, arracimados en aquella misma plaza, en marzo de 1943. Estaba describiendo el rodaje de las escenas correspondientes en La lista de Schindler.

Hace unos días, en las ceremonias conmemorativas del desembarco en Normandía, entre dignatarios y veteranos, se ha visto también a Steven Spielberg, y junto a él a Tom Hanks, que si no participaron personalmente en aquella hazaña se han cubierto de gloria, y de dinero, representándola en una ficción tan espectacular y tramposa, como La lista de Schindler, y todavía más incrustada en esa zona crédula de la imaginación visual en la que el cine suplanta a la realidad y la supera en su efectismo, y hasta en su verosimilitud. En los telediarios españoles, las pobres imágenes reales del desembarco, apresuradas, desenfocadas, fragmentarias, se han intercalado sin ningún aviso, con las de Salvar al soldado Ryan, que son en color y mucho más fotogénicas.

Como el cine de Hollywood, la memoria institucional es selectiva, y prefiere lo heroico y lo ejemplar a lo confuso, a lo ambiguo, al horror sin motivo y al sufrimiento sin redención. En Normandía las banderas ondeaban al viento del mar y los dirigentes políticos lanzaban sus arengas delante de veteranos decrépitos en sillas de ruedas, y nunca faltaban las imágenes de los cementerios con pulcras extensiones geométricas de cruces blancas sobre el césped. El cine vuelve imprecisos a los muertos y la memoria elige a aquellos que considera dignos de rememoración. La contabilidad precisa es la tarea de la Historia. Es muy improbable que en los discursos del día 6 de junio se haya recordado a las decenas de millares de civiles que murieron en las semanas y meses después del desembarco, no por culpa de la conocida barbarie de los soldados alemanes, sino por los bombardeos masivos y en gran medida injustificados o simplemente erróneos de la aviación americana y británica sobre ciudades portuarias, como Le Havre y Caen, o sobre pueblos aislados sin ningún valor militar. Las personas salían a la calle para vitorear a los aviones que cruzaban el Canal y a continuación corrían para no morir bajo sus bombas. En un ensayo de la New York Review of Books, los historiadores Ed Vulliamy y Pascal Vannier calculan que entre junio y septiembre de 1944, en lo que se supone el avance glorioso de los aliados, murieron 18.000 civiles franceses bajo las bombas de sus libertadores. En Le Havre, la noche del 5 de septiembre, cayeron 9.790 toneladas de bombas. El 85% de los edificios quedaron destruidos. Murieron 5.781 civiles, pero solo nueve soldados alemanes. CONTINUAR LEYENDO

lunes, 9 de enero de 2023

"NO HAY FUTURO SIN MEMORIA: EL MENSAJE PARA LOS JÓVENES SOBRE EL TERRORISMO". Un artículo de Eder García publicado en Crónica Vasca el 2 de enero de 2023

Fantasía e historias reales se unen en la nueva iniciativa del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo para acercar a los más jóvenes a la memoria y la verdad

Un estudio reciente del Gobierno vasco revela que el 78% de los vascos no conoce las políticas de memoria sobre terrorismo, y hasta un 33% aboga por "no remover el pasado". Asimismo, Covite denuncia que los actos de apoyo a ETA se han duplicado en 2022. Estos datos reflejan que gran parte de la ciudadanía desconoce el pasado, o que al menos, no ha recibido una educación basada en la memoria y en los principios de convivencia y democracia.

 Algo falla en una sociedad donde habitualmente numerosas instituciones y asociaciones realizan actos en memoria de las víctimas, ya sean de ETA, del franquismo, de los GAL o de otros episodios violentos que ha sufrido Euskadi en su pasado reciente, y aún así la ciudadanía muestra un nivel de indiferencia tan alto con respecto a este tema.

Es fundamental difundir unos principios democráticos y éticos construidos sobre la defensa de la libertad y de los derechos humanos para construir un compromiso colectivo hacia el reconocimiento y la memoria de las víctimas. Y uno de los lugares más comprometidos en inculcar a la sociedad dichos valores es el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria-Gasteiz, que desde junio de 2021 se ha convertido un espacio de recuerdo y homenaje a aquellos que perdieron la vida por el terrorismo. Además de ETA, los GAL, el Batallón Vasco Español y otros grupos que actuaron en España, el centro también incluye datos sobre diferentes atentados, como el de Las Ramblas de Barcelona o el 11-S de Nueva York.

Este museo, que se acordó con el máximo nivel de consenso parlamentario, busca ser un signo de reconocimiento y respeto con las víctimas de todas las manifestaciones de terrorismo registradas desde el 1 de enero de 1960. Desde esta década más de 50 organizaciones terroristas se han llevado por delante la vida de 1.451 personas.

Uno de los retos de la sociedad en general y del Centro Memorial en particular es acercar a los más jóvenes a la historia reciente de Euskadi para que construyan su relato de la historia. Para ello el museo realiza visitas guiadas a los estudiantes de secundaria de los institutos vascos. Estas visitas se realizan desde que se inauguró el centro, pero en este curso escolar han puesto en marcha una nueva iniciativa con la que pretenden ir más allá a la hora de llamar la atención y desarrollar el pensamiento crítico de los estudiantes: visitas teatralizadas. CONTINUAR LEYENDO

"EL SUMO SACERDOTE". Juan José Millás, El País

No se pierdan a Florentino Pérez entrando en la sala de prensa de Valdebebas con el gesto de quien se dispone, más que a responder pregunta...