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miércoles, 18 de diciembre de 2024

"BUTLER MANIPULA". Najat El Hachmi, El País 13 DIC 2024

Afirmar que las feministas que creemos en la existencia del sexo somos extrema derecha es desinformación pura y dura

Es una bajeza intelectual mentir sobre el posicionamiento de quienes piensan distinto de ti; denota una falta absoluta de ética y juego limpio. En la última entrevista que se le ha hecho en este diario a Judith Butler, la pensadora falta descaradamente a la verdad cuando se le pregunta sobre el movimiento feminista (que no es lo mismo que el generismo). La mala fe queda plasmada en frases como “la feminidad no se borrará solo porque abramos la puerta y las invitemos [a las mujeres trans] a entrar”. La única explicación posible a esta tergiversación repugnante de lo que es el feminismo en el caso de una académica con tan larga y reconocida trayectoria solo puede atribuirse a la maldad, a menos que a estas alturas aceptemos que Butler es una ignorante. ¿De dónde se saca la muy ínclita filósofa que el movimiento por la defensa de los derechos de las mujeres sea o haya sido nunca una defensa de la feminidad? ¿Acaso no se declara ella misma una ferviente admiradora de Simone de Beauvoir, quien dedicó su obra a demostrarnos que “la feminidad” no es más que el entramado de normas que se nos impone por nuestro sexo, lo que llamamos género? ¿Por qué decide ignorar deliberadamente las aportaciones de las feministas radicales abolicionistas que niegan todo tipo de esencialismos vinculados a los cromosomas? Excepto el mistificador movimiento del feminismo de la diferencia, nunca, nunca las partidarias de la igualdad han sido defensoras de la feminidad ni la han sentido amenazada por las personas trans.

También manipula Butler cuando, al preguntarle por la hormonación de menores, aunque sus opiniones son más matizadas que en el pasado, pone de ejemplo a un hombre chileno religioso que no quiere una familia gay de vecina. Asimilar a padres preocupados por la salud de sus hijos y el futuro que les puede deparar una castración química o quirúrgica con conservadores, homófobos e intolerantes es una más de las numerosas falacias que propaga sin pudor la pensadora. ¿Por qué no se considera desinformación pura y dura, desinformación tremendamente peligrosa, el hecho de que se dedique a afirmar que las feministas que creemos en la existencia del sexo somos extrema derecha? Hay que ser muy, pero que muy vil para difundir tales bulos tirando por la borda el trabajo de millones de mujeres en el mundo, del feminismo de a pie, de las asociaciones, las organizaciones, de las que están vertiendo todos sus esfuerzos para acabar con la violencia, el sometimiento y las numerosas brechas cavadas por el machismo.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Adriana Cavarero, filósofa: “El enemigo de las feministas era el patriarcado. Para una parte, hoy, es la heterosexualidad” (Entrevista en El País)

La pionera del feminismo italiano es amiga de Judith Butler, germen de la teoría ‘queer’. La admira, pero cree que “la galaxia LGTBI ha llevado sus teorías demasiado lejos”

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ
El País 24 NOV 2024

La filósofa Adriana Cavarero (Bra, Italia, 1947) es una de las pioneras del feminismo en Italia. La entrevista es en su casa de Verona, no sin antes bajar al bar a tomar un café y un cornetto (un cruasán). Tiene en el estudio una foto con Judith Butler, pensadora de referencia del feminismo actual. Es de los años noventa en Berkeley (EE UU), donde Cavarero ha dado clases, y ambas libraban las mismas batallas, aunque luego han tenido grandes discrepancias. Al lado hay otra foto de Hannah Arendt fumando, su autora de referencia, junto a Platón, casi una obsesión personal, confiesa. Ha publicado más de una decena de ensayos y en estos parte de su conocimiento del mundo clásico para trazar puentes para la reflexión en el mundo actual. Uno de los más exitosos, A pesar de Platón. Figuras femeninas en la filosofía antigua, lo edita ahora en España Galaxia Gutenberg. Además, ha escrito sobre la vulnerabilidad de las víctimas de la violencia, el discurso de la rectitud o la experiencia democrática.

La conversación empieza comentando la victoria de Trump, también gracias al voto femenino, “una puñalada en el corazón para las feministas”. Para ella, parte de la culpa de los demócratas es haber prestado demasiada atención “a temas que no afectan a la vida cotidiana de la gente, como los derechos trans”, y a todo lo woke.

Pregunta. ¿Cuál es su crítica a la cultura woke?

Respuesta. Pongo un ejemplo fácil, una gran idiotez. En muchas universidades, en lugar de tener baños para mujeres y baños para hombres, tienen uno indiferenciado. Pero las chicas tienen experiencias en el baño que se vuelven muy embarazosas si hay chicos. ¿Y qué se gana? Hacer sentir a gusto a las pocas personas trans, en perjuicio de las chicas, más numerosas. Y esto pasa en todos los sectores. Se ha pasado un límite del sentido común para no discriminar a las personas de la llamada identidad fluida. Es una tradición teórica que se inspira en los primeros libros de Judith Butler y que cuestiona que haya dos sexos. Se vuelve incorrecto decir que hay dos sexos, masculino y femenino, porque es imponerlos, lo llaman binarismo. En inglés se llama autoidentidad, es decir, no tengo un sexo biológico, ni siquiera un género cultural, el género es lo que percibo de mí mismo. Así pues, estamos en el terreno del individualismo desenfrenado, con el que no tengo ninguna objeción.

P. ¿Pero tiene objeciones?

R. Mi objeción es que la autopercepción de estas minorías se convierte en el paradigma que debe aplicarse a todos. En mi época, el enemigo común del feminismo y de la izquierda era el sistema patriarcal, que era una cara del sistema capitalista. Ahora, para la extrema izquierda y estas minorías LGTBI el enemigo ya no es el capitalismo o el patriarcado, sino el binarismo y la heterosexualidad. Es una maniobra antirrealista, incluso metafísica, más allá de la naturaleza. Sabemos bien que el hecho de que haya dos sexos es un hecho biológico, no concierne solo a los humanos, sino también a los animales. Por lo que es algo abstracto, se impone una construcción ideológica sobre los hechos. Y si dices que los hechos no coinciden con ella, que hay machos y hembras, una mayoría heterosexual y la heterosexualidad es un medio obvio de la naturaleza para propagar la especie, que son cosas tan obvias que lamento tener que decirlas, si dices que su teoría no se corresponde con los hechos, contestan: peor para los hechos, los hechos son fascistas.

P. Pero usted es amiga de Butler, la introdujo en Italia, y respeta su pensamiento.

R. Conozco a Judith desde 1990 y siempre hemos mantenido relaciones muy estrechas y amistosas, aunque tenemos ideas diferentes sobre ciertos temas. Sus primeros libros son muy interesantes, originales, valientes, pero sus teorías han sido asumidas por la galaxia LGTBI y llevadas al extremo. Yo los aprecio a pesar de sentir una gran diferencia, tengo una educación clásica europea y Judith, una formación posmoderna, posestructuralista. Ella parte de la deconstrucción de la tradición filosófica, de que lo fragmentado es bello, lo múltiple es correcto, y todo lo móvil y ambiguo tiene un valor. Su referencia es Foucault, Deleuze, mientras que para mí es Hannah Arendt, es decir, una pensadora política que no alaba el caos y la fragmentación, sino que parte de los datos, y los datos materiales piden un sentido, y la tarea de la filosofía es restituir sentido al dato, no imponerle una categoría abstracta. Pero luego Judith ha escrito mucho sobre filosofía política y ahí tenemos mucho en común.

P. Dice que no pasa un día que no hable de Platón o lo lea. Sobre política indica que dice algo muy actual al diferenciar un mundo de emociones frente al de los expertos.

R. Para mí es muy actual, sí. Platón critica la demagogia, la describe tal como nosotros describimos el populismo, dice que confunden las mentiras con la verdad. Y el remedio son los filósofos en el poder, los expertos políticos. En los tiempos modernos hemos tenido gobiernos técnicos, pero no duran, porque el técnico en el gobierno es un experto comparado contigo, y por lo tanto eres un poco inferior. Nos parece bien si el cirujano es un experto, no nos dejaríamos operar por uno que no tuviera un título, pero si la política es vista como el lugar donde las ideas son todas iguales y donde uno vale uno, ¿qué tiene el experto que no tenga yo? Si no quiero inmigración no tengo por qué ser un experto, voy al poder y digo que no quiero inmigración, y por eso elijo a alguien que lidere que sea como yo. Deberíamos releer La República, de Platón.

P. Su otra filósofa de referencia es Hannah Arendt. En este momento de tanto ruido, con las redes sociales, ella decía que no hay actividad más silenciosa que pensar. También muy actual.

R. Sí. Pero indica algo incompleto, pensar es un diálogo con uno mismo, pero después dice que necesitamos dialogar con los demás, confrontarnos. Es fundamental discutir. En las redes sociales no hay ningún tiempo para reflexionar, es una actividad muy solitaria, aislada. Con frases cortas, sin frenos inhibidores, algo pasional, y, sobre todo, no es un diálogo real. El diálogo que defiende Arendt es presencial, en un espacio material compartido, donde nos escuchamos, nos vemos. Es la democracia griega del ágora. Con las redes sociales tenemos un espacio compartido remoto, virtual. No hay un diálogo real. Cuando no discutimos mediante el diálogo, cuando lo que queremos es vencer al oponente y no entender lo que dice, estamos preparados para el totalitarismo, para el populismo.

P. Cada vez se cita más a Arendt. ¿Cómo se lo explica?R. Sí, tengo muchas explicaciones. Una es que tenía una posición poco comprendida en su época. Criticó el liberalismo y también el marxismo. Entonces era algo muy incómodo, era la Guerra Fría y estabas de un lado o del otro. Ahora que las cosas son mucho más confusas, la recuperamos. Además, tenía una formidable intuición política, analizó la mentira en la política, o el movimiento de 1968, con el que no comparte los contenidos, pero sí la forma, el placer de la política de encontrarse. Está siendo muy reeditada, esto es bueno, su pensamiento es un remedio a la polarización. En redes sociales tienes que decir sí, no, me gusta, no me gusta. A quienes quieran seguir pensando y practicando la política les viene bien leerla.

viernes, 4 de octubre de 2024

"NO SÉ LO QUE SOY". Najat El Hachmi. El País 6 SEP 2024

La gran paradoja que vive el feminismo es que, tras 300 años impugnando la idea del género, ahora deba dedicarse a defender la existencia del sexo

Gracias al enorme impacto mediático de los Juegos Olímpicos, la gran confusión sobre sexo y género se ha hecho mundial. Aunque los humanos no somos caracoles, ahora ya no hay modo alguno de saber lo que es una mujer. Todo es duda y todo es sospecha, y la que quiera salir a reivindicarse como hembra humana será arrinconada a las filas del fascismo. Sobre lo que no hay ningún tipo de duda es sobre lo que es un hombre. No hay más que ver esas convenciones del poder donde todos los presentes van enfundados en trajes oscuros o repasar las listas de los más ricos para saber qué es un macho humano. En cambio, las mujeres, “la mujer”, no se sabe muy bien lo que es, no hay forma científica de averiguarlo. Así, sin más, hemos vuelto al mundo de lo indiferenciado, ahora por la vía de la reivindicación de la fluidez del género y la supuesta subversión que conlleva (y que seguro que acabará con la subida de los alquileres y la inflación). Donde sí saben lo que es una mujer es en Afganistán, Irak e Irán.

La gran paradoja que está viviendo hoy el feminismo es que después de 300 años impugnando la idea del género (esto es, que las mujeres somos humanamente distintas de los hombres y estamos determinadas a comportarnos y a tener ciertas características esenciales tales como la domesticidad, la sumisión, la fragilidad y la falta de dotes intelectuales o de capacidad para ser ciudadanas) ahora tenga que dedicarse a defender la existencia del sexo. Acusar al feminismo de la igualdad de ser biologicista es pura y simple difamación, dado que siempre ha defendido exactamente lo contrario: todas las pensadoras importantes han venido denunciando que las diferencias biológicas no justifican, ni de lejos, todo el entramado de discriminaciones, segregaciones y opresiones que nos han atenazado desde hace miles de años. Pero hoy la confusión y el pensamiento mágico se difunden sin freno porque nadie quiere arriesgarse a ser señalado como portador de alguna fobia, y negar la existencia de los sexos, algo tan descabellado como defender que la Tierra es plana, se ha convertido en lo más progresista que se puede hacer.

La verdad es que a muchas nada nos gustaría más que olvidarnos de la biología: ni fluctuaciones hormonales, ni reglas dolorosas, ni anemias, ni cáncer de mama, ni el dolor del parto, ni más osteoporosis y depresiones. Pero somos egoístas, nos dicen, excluyentes por querer patrimonializar el chollo de ser “mujer” y encima pretender saber lo que somos y quiénes somos. ¿Cómo nos atrevemos?

domingo, 6 de noviembre de 2022

"DISTOPÍAS PATRIARCALES: ANÁLISIS FEMINISTA DEL "GENERISMO QUEER". Un libro de Alicia Miyares

A lo largo de la historia las mujeres hemos padecido el invento de la "identidad de género", ese constructivismo esencialista que ha solidificado la desigualdad estructural entre los sexos. La "identidad de género" ahora es un neolenguaje que tiene por objeto prescribir qué, quién, cómo, cuándo y dónde alguien es "mujer". Su retórica se multiplica con prefijos como "cismujeres" o giros del lenguaje como "portadoras gestantes" o "seres menstruantes" para evitar el uso de la palabra correcta, "mujeres". La heterodesignación no quiere rendirse y se esconde en la transdesignación. La ginofobia, el machismo extremo y la minusvaloración de las mujeres asoman disfrazados de queer. La moneda está otra vez en el aire: o feminismo o distopía patriarcal.

¿SE PUEDE DAR RESPUESTA A LA PREGUNTA DE CÓMO AFECTA ESTE NUEVO ACTIVISMO TRANS AL FEMINISMO?

Alicia Miyares lo hace en su libro con total rigor atendiendo a la situación actual y escaneando el contexto social, político y sin perder de vista el momento histórico.

Como ella misma dice, se podrá obligar por ley la ruptura de lo que supone el conjunto «sexo/género» mediante las leyes de identidad de género, pero con estas leyes, no se va a solucionar de ninguna manera la constante desigualdad estructural que existe en la sociedad y que es sufrida por las mujeres. Todo lo contrario, este tipo de legislaciones lo que harán será reforzar una completa y general misoginia social y cultural, que sigue sin querer entender que la causa de la desigualdad de las mujeres es nacer con el “sexo inadecuado” y que la construcción social del sexo «Mujer», o lo que es lo mismo el género «Mujer», no es más que un «síntoma» de haber nacido mujeres.

Para la autora, todos los movimientos del feminismo, han provocado reacciones para oponerse al avance de las mujeres, y si bien anteriormente se apelaba a la idea de la diferencia natural entre los sexos, o por ejemplo, a su complementariedad, la «reacción» actual sería el propio “generismo queer” que bajo una apariencia moderna y transgresora oculta un peligro directo para el feminismo, un caballo de Troya en toda regla (ya que está totalmente introducido en muchísimos círculos mal llamados feministas).

Los peligros que Alicia Miyares desgrana son, en primer lugar, porque la teoría queer defiende un individualismo absoluto, olvidándose de cualquir cambio social o desarrollo común, cosa que el feminismo jamás ha hecho, ya que siempre ha sido y será un movimiento político que provoca cambio social.

En segundo lugar, porque este movimiento es totalmente paralelo al capitalismo y al neoliberlismo y llega a defender posturas como la prostitución, los vientres de alquiler, la pornografía o demás usos de la mujer para satisfación de los deseos de otras personas.

viernes, 13 de mayo de 2022

"A LA CONQUISTA DEL CUERPO EQUIVOCADO". Miquel Missé


El relato más popular sobre la transexualidad ha señalado que nuestro malestar reside en nuestro cuerpo y la solución es transformarlo. Sin embargo, otras voces han querido impugnar ese relato con nuevas preguntas: ¿y si el origen de nuestro malestar no estuviera en nuestro cuerpo?, ¿seguiría estando en el cuerpo el remedio? Encontrar una respuesta a estas cuestiones es un ejercicio colectivo que lleva décadas fraguándose. Este libro es parte de este ejercicio, de la batalla por ganar el relato sobre el origen del malestar de las personas trans y así desplazar el discurso del cuerpo equivocado para colocar otra propuesta. O, dicho de otro modo: estos cuerpos nuestros, que nos dijeron que estaban equivocados, queremos reconquistarlos.

viernes, 6 de mayo de 2022

"“Es siniestro meterle en la cabeza a una persona menor de edad que su cuerpo es su enemigo”. Raquel Rosario Sánchez en Tribuna Feminista

La han llamado basura, escoria, fanática, repugnante y ‘terf’. Han pedido su deportación, han escrito que debería ser golpeada, han incitado a arrojarle huevos. Una estudiante de doctorado acosada en manada durante más de dos años por defender sus principios feministas: así se ha transformado en pesadilla el sueño de una joven dominicana en el Reino Unido, que llegó a la Universidad de Brístol con su beca de investigación bajo el brazo. Se llama Raquel Rosario Sánchez (Santo Domingo, 1989), es especialista en la violencia contra mujeres y niñas y una articulista reconocida en el ámbito del feminismo. Ella es además una activa militante, vinculada a la campaña británica Woman’s Place UK. La ‘caza de brujas’ contra una becaria caribeña en la Europa rica es el punto de partida para desvelar algunas graves amenazas de las políticas de ‘identidad de género’ sobre las mujeres.

– ¿Cree que ha sido víctima de una ‘caza de brujas’?

–Víctima hubiese sido si hubiese desistido de mis estudios, dejado de escribir, de hacer activismo, retirado mi querella o si hubiese aceptado la oferta económica que la Universidad de Brístol me propuso cuando desestimó la querella que interpuse. Mi ética personal y el sentido de solidaridad que tenemos dentro del Centro de Investigación de Género y Violencia, al que se vinculan mis estudios, nunca me hubiesen permitido hacer nada de eso.

Siempre estaré agradecida de la vida porque, a pesar de las experiencias tan negativas y de la complicidad de la institución, en todo momento el centro ha actuado como un escudo protector contra el bullying de los transactivistas. En ese punto, mi caso es insólito, porque generalmente los centros de estudios de género suelen ser los primeros en arrojar a la hoguera a las herejes intelectuales. El centro nunca se ha doblegado, al punto que emitió un comunicado público condenando el manejo institucional respecto a mi querella. Las profesoras del mismo entienden con absoluta claridad que la intimidación de los transactivistas representa conductas misóginas.

– ¿Por qué una joven dominicana como usted fue a la Universidad de Brístol? ¿Cumplía con ello un sueño, una aspiración personal?

– Esta universidad cuenta con este centro de investigación, enfocado particularmente en la erradicación de la violencia contra la mujer, que es reconocido internacionalmente por su excelencia. Su personal no tiene miedo de abordar temas difíciles como lo son la prostitución o la ablación. A nivel internacional, es muy difícil encontrar centros de estudios que no estén dominados por teorías posmodernistas que tienden a desatender la realidad material. Así que cuando encontré uno con base materialista, que aborda la violencia contra la mujer desde una perspectiva abolicionista, sentí que me había ganado la lotería.


jueves, 5 de mayo de 2022

"NADIE NACE EN UN CUERPO EQUIVOCADO". José Errasti y Marino Pérez Álvarez

Un fantasma recorre los países más desarrollados: el generismo queer. Tras las grandes conquistas sociales de las últimas décadas relativas al respeto y los derechos de las personas que no encajan en los roles sexuales tradicionales, ha aparecido un nuevo transactivismo: uno que está destruyendo los logros alcanzados, que recae en concepciones retrógradas y genera problemas donde no los había. No está basado en conocimientos de la medicina, la psiquiatría o la psicología. Tampoco existe ninguna filosofía sólida que permita afirmar que se puede nacer en un cuerpo equivocado.

Por el contrario, este nuevo activismo se basa en una filosofía posmoderna ya superada, en una idea particular de justicia social y en una agenda política que no se corresponde con los problemas reales de los individuos. Lo que se presenta como una revolución que por fin da voz a una realidad invisible hasta hoy puede estar encubriendo la legitimación educativa, jurídica y social de los estereotipos sexuales más conservadores.

Nadie nace en un cuerpo equivocado es un brillante libro divulgativo que aborda este tema desde sus mil vertientes: la psicológica, la filosófica y la sociológica; y que atiende a fenómenos como las redes sociales, la vida en la ciudad moderna, la publicidad, la infantilización de la universidad o los problemas actuales de la infancia y la adolescencia, entre otros.

Un análisis riguroso, lleno de empatía y buen humor, que se apoya en tesis fundamentadas y que invita a pensar y a desafiar el lenguaje triunfante de la teoría queer.

domingo, 1 de mayo de 2022

"CARTA A UN JOVEN POSMODERNO". Por Diego S. Garrocho Salcedo es profesor de Ética de la Universidad Autónoma de Madrid, publicada en El Español

Querido amigo:

Estás mal. Como todos. Como toda tu generación, a la que algunos decidimos condenar a un consumismo también inmaterial. Dicen que la Filosofía no sirve para nada, pero tú y yo sabemos que son libros de Filosofía los que han legitimado parte de lo que te pasa. Hay todavía quien se atreve a sublimar tu tristeza, pero para ti ha dejado de ser un juego.

Te prometieron que podrías vivir una vida en el absurdo, sin sentido y sin arraigo, pero tú ya estás cansado de sufrir. Creciste educado en un mundo en el que te dijeron que la verdad no existía. Pero, qué demonios, tu dolor actual es absolutamente cierto. Demasiado cierto.

Todo empezó en el instituto. Como buen adolescente, creciste leyendo a Nietzsche y te fascinó el nervio indómito de su escritura. Aquella Filosofía decía lo contrario de lo que advertían tus padres. Que todo fueran interpretaciones y que no existieran los hechos era, en aquellos días, una buena noticia.

En cualquier caso, aquella lectura simplista era casi un imperativo biológico. Porque lo que de verdad te abrió los ojos, así te gusta contarlo, fue Foucault, en el primer año de carrera.

Aún recuerdas a aquella profesora carismática que os enseñó unos libros en los que se comparaba el poder disciplinario de un hospital, de una escuela y de una cárcel. Entonces lo viste clarísimo. Esa opresión silente e invisible de las instituciones era la culpable de tu malestar y de la censura que te impedía expresar tu autenticidad.

Tu narcisismo y tú sabíais que no eras como los demás y empezaste a tirar del hilo. Creíste leer en aquellas páginas que la locura era una simple convención social y que cualquier ordenación de la realidad no era más que un trampantojo de normas ilegítimas.

Había en aquellos textos palabras que te fascinaban: microfísica, biopoder, procesos de subjetivación... Con aquellos nuevos conceptos creíste que por fin podrías interpretar tu realidad, igualmente compleja y sutil, casi tan sublime como tú. Mientras pudieras repetir aquellas fórmulas (fatigar a fondo esa bibliografía era demasiado duro) pensaste que estarías a salvo.

En aquel tiempo, estabas tan atrapado que decidiste pasar a mayores. Droga dura, te decían metafóricamente los compas de cursos superiores. Fue entonces cuando decidiste leer a Deleuze y Derrida.

Tú no entendías nada, pero te aplicabas con un rigor masorético a entreverar algún sentido en aquellas palabras incomprensibles. Como el necio que ante un lienzo en blanco formula la hipótesis de lo que ahí podría haberse pintado, tú quisiste imaginar interpretaciones ocultas, sentidos velados o rumbos transitables en una escritura que, en el fondo de tu ánimo, te parecía un sinsentido.

Pero era eso, el sentido de las cosas, lo que había que combatir y revocar, por lo que no te importaba demasiado aquella sensa

ción de extravío. Jamás entendiste nada, pero un profesor elegante y cómplice te propuso habitar en el desafío de la incomprensión y tú cometiste el error de creerle. Nunca podrás pasarle la factura.

Aquellas derivas teóricas, aunque fascinantes, seguían sin satisfacerte del todo, por lo que decidiste dar un paso más y vincular aquellas doctrinas con tu vida cotidiana. Hacer cuerpo de tus ideas, decías.

Por aquel entonces arrastrabas ya algunos fracasos amorosos y nunca fuiste demasiado seguro en la cama (como todo el mundo, vaya). Fue en ese momento cuando leíste, por recomendación de una amiga, a Judith Butler y a Paul B. Preciado.

De la primera no entendiste demasiado, pero intuías una sofisticación que volvía a resonar en ti con ecos de vanguardia liberadora. La prosa de Preciado, en su radicalidad explícita, te parecía más inteligible, más aplicable, y te tentaba la idea de convertir tu cuerpo en un laboratorio.

La causa que protegían era tan indudablemente legítima que fue entonces cuando decidiste, en lo que creías que era un ejercicio de liberación personal, experimentar con tu propio deseo, obligándote a sospechar de lo que siempre estuvo claro para ti.

Ante la duda decidiste seguir acelerando. Encomendar el gobierno de tus pasiones a autores que ni siquiera conocías, y que hoy ruedan anuncios para Gucci, te pareció, por absurdo que pueda demostrarse ahora, una buena idea.

El tiempo ha pasado y has dejado de leer. Para poder pagar el pequeño piso donde vives, de escasos 30m2, contrapeas dos trabajos mal pagados y apenas tienes tiempo para hacer otra cosa que no sea ver tu ordenador tirado en la cama.

Ahora es a través de YouTube y de artículos cortos como te aprovisionas de nuevos argumentos con los que intentar vertebrar una vida que cada vez te resulta más inhabitable.

Y comienzas a estar cansado porque ya no entiendes nada. Lo hiciste todo bien de niño, cuando te obligaron a estudiar y a ser ordenado. Y, sobre todo, lo hiciste todo bien de joven, cuando épicamente te invitaron a desafiar el relato normalizador que te habían impuesto.

Pasas tus días devorado por una incertidumbre y una ausencia de sentido sobre la que cabe poca hermenéutica. Para Baudrillard, la Guerra del Golfo pudo ser un simulacro pero, sin embargo, tu dolor es real, tan real como la caja de diazepam que llevas en la mochila.

Ya no te vale lo del hecho y la interpretación: la leas como la leas, tu vida es una mierda. Y es una mierda porque las cuentas no salen. Has pasado los últimos años creyendo que deconstruías cánones, convenciones, normas y sentidos, pero en el fondo ya no puedes engañar a nadie. Lo único que has destruido es tu propia vida.

Y hay otra mala noticia: quienes te invitaron a hacerlo sí que están a salvo.

Despreciaste la idea de normalidad, pero una vida normal, en el fondo, es a lo único a lo que ahora aspirarías. Empiezas a sospechar que esa normalidad podría haber existido, y que así debe exigirse.

Pero es quizá demasiado tarde. Una vida normal es aquella en la que con esfuerzos normales podría adquirirse una independencia económica también normal para tener, si te diera la gana, hijos a los 25, o a los 27. Lo normal, vaya.

Pero, ay, amigo, te han arrebatado el concepto e incluso te invitaron a hacer una apología de lo anormal, de lo monstruoso y de lo desviado, como si esa opción retadora pudiera hacerte más feliz.

No sólo te hemos arrojado a una vida desventurada, sino que, además, te hemos sustraído cualquier lucidez crítica que te permita enfrentar la miseria a la que te hemos condenado. No lo olvides nunca, el capital te ha hecho despreciar todo aquello que te ha arrebatado: una familia, un sentido para tu existencia y un catálogo de valores estables en torno a los cuales ordenar tus decisiones, que es tanto como ordenar tu vida.

Agotarás el catálogo de Netflix una y otra vez, comprarás infusores con forma de ballena en AliExpress para tomar el té orgánico que adquieres en la tienda de comercio justo y adoptarás un gato con glaucoma para que te haga compañía, hasta que un día se caiga por el patio interior de la casita en la que habitas (volverás de madrugada borracho, a tus años, y habrás olvidado cerrar la ventana).

Podrás, eso sí, anunciar tu tristeza en Instagram, pero seguirás, a pesar de los bellos filtros, irremediablemente solo.

Y mirarás a la biblioteca y no encontrarás un solo libro que te sirva de consuelo. No habrá ni una sola palabra que te asista para reconstruir una vida que hoy se exhibe demolida y llena de escombros.

No busques más: no hay nada que deconstruir, tu vida es ya una perfecta ruina.

Pero para que no desesperes, hemos convertido tu rabia en una moda monetizable, en un hashtag, en una absurda caricatura. Creciste afanado en la posibilidad de negociar significados, pero tu desesperación no admite ya otra interpretación posible que la más obvia y literal.

Te han roto, amigo, y lo han hecho por el eje. Como dijera Kipling, nuestros padres nos mintieron. Lo peor de todo es que nosotros hemos decidido engañarte también a ti.

Y no te resistas: las únicas armas conceptuales con las que podrías rebelarte han sido desactivadas.


viernes, 22 de abril de 2022

Ponencia: LA PENETRACIÓN DE LO CUIR (QUEER) EN LA ACADEMIA. Ponencia de Silvia Carrasco Pons

Las teorías queer ganaron terreno en las universidades españolas hasta hacerse hegemónicas durante los últimos diez años, por influencia directa del mundo académico anglosajón y, en particular, algunas autoras entre las que destaca Judith Butler. En paralelo, se han ido afianzando en los partidos de izquierda poscomunistas postulados posmodernos que han ido incidiendo en el abandono de la agenda feminista en sus propuestas políticas, al tiempo que se iban substituyendo por reivindicaciones transgeneristas. Estos movimientos han atravesado la docencia y la investigación en un numero cada vez mayor de disciplinas, incidiendo también en las propias unidades de igualdad y la administración universitaria. La ponencia expondrá este proceso y ejemplificará su intensificación en los últimos cinco años a partir de la experiencia personal de la autora.


"LA OBSCENA ISLAMOFOBIA". Adolfo Estrella, infoLibre.es

El odio al islam como nuevo sentido común reaccionario Aumentan en España los episodios cotidianos y mediáticos de rechazo al islam, focaliz...