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viernes, 27 de marzo de 2026

Odome Angone, ensayista: “Las personas no blancas no tenemos derecho a ser nosotros. Hablamos siempre en nombre de un colectivo”. Una entrevista de Silvia Laboreo Longás publicada en El País

Profesora de literatura hispanoafricana en la universidad en Dakar, ha escrito el libro ‘¿De qué color son los blancos?’, donde reflexiona sobre quién produce el conocimiento aceptado y visibiliza las voces silenciadas

Odome Angone (Gabón, 46 años) se define como madre, universitaria y africana. Tres etiquetas que “carga con mucho orgullo”. Desde hace más de 11 años, esta filóloga hispánica y doctorada por la Universidad Complutense es profesora de literatura hispanoafricana y afrodescendiente en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, desde donde reflexiona sobre quién produce el conocimiento que es aceptado.

Su último libro, ¿De qué color son los blancos? (Edicions Bellaterra, 2025), presentado recientemente en Casa África en Canarias y en Madrid, pretende visibilizar las voces históricamente eclipsadas y empujadas hacia los márgenes de la normalidad en la ciencia, la academia o el arte.

“Nos da la impresión, a las personas que no somos de esa categoría social, de que muchas veces las personas blancas han sido socializadas como si no tuvieran color. Por eso titulo el libro con esa pregunta sarcástica”, explica Angone en una entrevista con este diario. “Para que ellos también se autocritiquen y piensen qué papel desempeñan en ese sistema global, que al fin y al cabo ha sido diseñado según una perspectiva eurocéntrica y que de algún modo les beneficia”, añade.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

"La IA acelera y perfecciona la desinformación en África, mientras pierde capacidad para combatirla". Ana Puentesana - Cristina Castellanos, El País

Una niña utiliza su teléfono durante las oraciones que conmemoran
en fin del Ramadán en Lagos, Nigeria, en abril de 2024
Vídeos falsos traducidos a decenas de lenguas locales para ampliar su alcance, avatares que simulan ser periodistas y herramientas de difusión de bulos por múltiples canales ponen en jaque a varios países africanos

Un bulo sobre el robo de genitales masculinos que se extendió de manera simultánea en cuentas falsas de redes sociales, medios de comunicación digitales y conversaciones cotidianas logró crear un pánico colectivo en países como Nigeria, Chad y República Centroafricana a finales de 2024. El bulo, que lleva años circulando por el continente, se hizo esta vez mucho más creíble porque se distribuía de forma intencionada por distintos canales digitales a gran velocidad. La mentira, sin embargo, no quedó en la anécdota: un medio digital de Malí tergiversó aún más la historia al señalar a Francia como responsable de un plan para “robar la virilidad” a los hombres africanos para “extraer la hormona de la masculinidad” y llevarla a Francia para combatir “el declive de la actividad sexual” y la disminución de la población. Unas semanas después, fact-checkers desmintieron la información y confirmaron que formaba parte de una estrategia de manipulación antioccidental dirigida por países extranjeros.

Este es solo uno de los ejemplos de cómo los agentes de la desinformación y la manipulación nacionales e internacionales en África se valen de nuevas tecnologías para generar y distribuir contenidos falsos. Lo hacen, además, en un continente con un terreno fértil para difusión de bulos por la poca financiación para los medios de comunicación y de fact-checking, la desconfianza hacia los periodistas y la debilidad de los sistemas democráticos.

Karen Allen, directora de la firma especializada en investigación periodística Karen Allen International e investigadora del impacto de la IA en la desinformación, alerta de que aunque África trata de ponerse al día en legislación sobre desinformación, control de la IA y educación digital, no está del todo preparada para enfrentar la magnitud del reto. “Estamos viendo el uso de vídeos descontextualizados como una muestra de cheapfakes [contenido audiovisual falso creado con tecnologías sencillas y económicas]. Y, además, África está empezando el camino de las deepfakes [información falsa más sofisticada e indetectable] generada con IA, especialmente en época de elecciones o en contextos de golpes de Estado”, describe Allen a EL PAÍS en una entrevista en Madrid, donde este jueves participó en una jornada sobre desinformación en África, en el marco del V Encuentro de Periodistas África - España organizado por Casa África y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. “La amenaza”, añade la experta, “tiene más que ver con la difusión a gran escala. Ahora se usan herramientas de IA para tomar un contenido falso, traducirlo a 50 idiomas diferentes y distribuirlo a tal escala y velocidad que se hace casi imposible refutarlo”.

Fuentes de la Unión Europea que monitorean la desinformación y la injerencia exterior en África coinciden con Allen en que la verdadera amenaza de la IA no es su capacidad de crear contenido, sino la rapidez con la que lo replica. Según estas fuentes, una de las tendencias que la IA podrá potenciar en algunos años en el continente es el cross checking, un tipo de contenido que se replica en distintas plataformas y sitios web para hacerlo parecer veraz. “La pregunta es si los periodistas vamos a poder usar la IA para contrarrestar sus efectos. Creo que debemos empezar a prepararnos y aprender a trabajar con ella”, agrega una experta que pidió no publicar su nombre.

Los métodos son múltiples. Van desde crear avatares que simulan ser periodistas reales, pero que dan mensajes manipulados; pagar a influencers locales para insertar mensajes en redes sociales en épocas electorales o utilizar la IA para generar audios, vídeos e imágenes falsas y distribuirlos rápidamente por distintos canales. Adicionalmente, según las fuentes de la UE, los agentes de manipulación cada vez logran adaptarse mejor a los contextos locales de los países africanos. “El uso de la IA [en desinformación] no ha llegado a su máximo potencial. Pero ya hay mensajes de alerta”, dice una de sus expertas.

Un estudio de la Fundación Konrad Adenauer publicado recientemente, del que Karen Allen es coautora, alerta de que desde enero de 2023 han aumentado los registros de contenidos de audio y vídeo falsos en países con agitación política, como Burkina Faso, Malí y Sudán, o en contextos electorales en Nigeria, Sudáfrica y Kenia. El estudio advierte también de que los bulos son mucho más peligrosos en entornos de fragilidad democrática, donde el acceso a fuentes tradicionales de información, que permitan contrastar las noticias, es limitado.

Los bulos generados con nuevas herramientas tecnológicas son, además, un reto en un continente en plena expansión digital. Hace una década, solo el 16% de la población en África Subsahariana era usuaria de internet; ahora, el uso ha escalado a un 37%, según datos del Banco Mundial. Sin embargo, alertan Allen y otros expertos, la alfabetización digital no ha penetrado de forma paralela en el continente. “La información es poder, y quizá la información sobre la IA también sea más poderosa para el futuro”, resalta Allen.

Los recortes a los verificadores de contenido

Sankoré Labs, una iniciativa de formación digital en Malí liderada por la periodista digital y activista Fatouma Harber, ofrecía servicios de verificación de información y de formación a periodistas para reconocer contenidos falsos. Sin embargo, la retirada de Malí de sus principales financiadores ha detenido sus proyectos. “Nos habíamos beneficiado de formación y del refuerzo de capacidades de nuestro equipo en el ámbito de la desinformación. También nos habían proporcionado herramientas para verificar imágenes y vídeo”, recuerda Harber en conversación con este diario, “pero Malí ya no colabora con Francia y toda la financiación francesa se ha ido. Después del retiro de CFI [la Corporación Financiera Internacional, del Banco Mundial] y la AFD [la Agencia Francesa de Desarrollo], vino la salida de USAID [la agencia de EE UU para el desarrollo]”. Sankoré Labs aún opera en Malí, pero con muchos menos recursos que aún facilitan otros países europeos como Dinamarca.

Esto es un problema en el Sahel, donde los agentes de desinformación aprovechan cada vez más las herramientas digitales para distribuir contenidos falsos. Harber, por ejemplo, explica que con la IA ya se generan vídeos falsos con narraciones en Bambara, el idioma oficial de Malí, y en otras lenguas nacionales. “Esto les permite llegar a más gente y ser más convincentes. Porque en el país la información se transmite en las lenguas locales, antes que en el francés”, explica Harber, que menciona también la proliferación de influencers que se valen de Facebook y transmisiones en vivo por redes para manipular audiencias. “El problema también”, añade la periodista, “es que no hay fuentes oficiales que desmientan la información”.

Los recortes de USAID también están dejando a Liberia sin suficiente músculo periodístico y de verificación de información, de acuerdo con Rita Jlogbe, expresidenta de la Red de Periodistas de Investigación de Liberia (LIJN). Allí, los medios dependían de subvenciones y becas de grandes donantes, entre los que estaba EE UU, para financiarse a falta de publicidad u otros apoyos nacionales. “Ahora que USAID se ha ido, los periodistas capacitados están dejando la profesión por otros sectores. Algunos se están convirtiendo en funcionarios, y otros se dedican a las relaciones públicas”. Local Voices Liberia, que opera una red de verificación de información en el país, fue una de las afectadas. Antes, trabajaba en las 15 provincias del país, y ahora han visto reducido su alcance. Otros programas de capacitación a reporteros de radios comunitarias y de entrega de materiales y equipos para trabajar también se han visto interrumpidos.

miércoles, 13 de marzo de 2024

"Lo que seis periodistas africanas quieren que leas este 8M". Un artículo de El País del 08 MAR 2024

Reporteras de Kenia, Somalia, Senegal, Nigeria, República Democrática del Congo y Mozambique toman la redacción de Planeta Futuro el Día de la Mujer y deciden y escriben los temas que consideran relevantes en este día

En Planeta Futuro tratamos de poner el altavoz donde creemos que es más necesario. En este 8M pensamos que debía estar en las mujeres africanas, a menudo alejadas del foco informativo. Por eso hemos pedido a periodistas de distintos puntos del continente que se conviertan en editoras por un día de la sección. Han tenido barra libre para decidir cómo y sobre qué o quién escriben. Han expuesto sus temas en la reunión de primera de este diario y se han hecho cargo de nuestra newsletter semanal. La ilustración que acompaña este especial, en la que aparecen protagonistas de los reportajes, también la firma una ilustradora africana: Safara Wanjagi, keniana autora de collages como estos otros.

Las periodistas africanas han tomado la palabra este 8M y este es el resultado de su mirada a una realidad que conocen bien:

Píldoras falsas e inyecciones de agua en vez de anticonceptivos en Kenia

Claret Adhiambo escribe sobre el problema con los anticonceptivos en Kenia: con los hospitales con problemas de suministro y multitud de tabúes, algunas mujeres del barrio informal de Mathare acaban recurriendo a píldoras ilegales que son peligrosas y poco efectivas. Un testimonio del reportaje es de una veinteañera que se quedó embarazada después de que le inyectasen con un supuesto anticonceptivo. Era agua.

Hinda Abdi Mohamoud es la subdirectora de Bilan Media, un medio de comunicación rompedor en Somalia en el que solo trabajan informadoras. Ella, como representante de Bilan, ha elegido contar la historia de otra periodista que es su inspiración: Aisha Subeir, camarógrafa y fotógrafa somalí de 23 años, que empezó grabando con el móvil y que, pese a tener que aguantar comentarios machistas (y hasta pedradas), ahora sueña con formar a otras mujeres en una profesión dominada por hombres. La autora del reportaje es Farhio Mohamed Hussein.

Borso Tall eligió un sistema de préstamos entre mujeres como la historia que destacar este 8M. El tontine puede ser una tabla de salvación para mujeres en un país políticamente convulso y con grave precariedad laboral. Marieme, que trabaja como limpiadora, pone 1000 CFA cada semana, de su sueldo de 50.000 al mes, en uno de estos grupos. Los ahorros ayudan a emprender negocios, a pagar viajes en autobús o, simplemente, a llegar a fin de mes.

Ruona Meyer se interesó por la decena escasa de mujeres propietarias de emisoras de radio en Nigeria. Todo para estas emprendedoras es una batalla. A la fundadora de Radio Now 95.3 FM, por ejemplo, le costó más de un año ser aceptada en el grupo de WhatsApp del resto de líderes de la industria. Y, a pesar de ello, estas mujeres consiguen cosas. Especialmente interesante es el caso de Omalicha 91.1 FM y lo que llaman su campaña CUSH (Presiona hasta que suceda algo, por sus siglas en inglés): han conseguido que políticos locales arreglen carreteras o lleven agua potable a comunidades olvidadas. En un país en el que los periodistas sufren de presión y represión, las pequeñas batallas también importan.

Antes, cuando tenía la regla, me encerraba en casa y detestaba ser mujer”, cuenta una de las adolescentes entrevistadas en esta historia de Douce Namwezi. Pero algo está cambiando entre las chicas de seis escuelas de la República Democrática del Congo, donde una organización local ha creado clubes de mujeres para que las alumnas hablen en confianza de salud sexual, higiene íntima y otros temas que les preocupan. La iniciativa, además, ha comenzado a reducir el absentismo escolar.

Eva Trindade, periodista televisiva mozambiqueña, quiso reflexionar sobre el largo recorrido de las activistas por los derechos de la mujer en su país. Pero quiso mirar también al camino que queda, en lo legal y lo social. Mozambique enfrenta graves problemas de violencia de género y tiene una de las tasas de matrimonio infantil más altas del mundo, a pesar de una ley que lo prohíbe desde 2019. Mucho por recorrer.

martes, 15 de febrero de 2022

"AFROTOPÍA". Un libro de Felwine Sarr.

 África no tiene que alcanzar a nadie, no tiene que imitar a nadie. Suyo es el futuro y eso le exige abstenerse de la competencia, de ese infantilismo con el que las naciones se miden para ver quién ha acumulado más riquezas, aparatos tecnológicos, sensaciones fuertes, sin plantearse que esta irresponsable carrera pone en peligro las condiciones sociales y naturales de la vida humana. Necesita lograr su descolonización a través de un encuentro fecundo consigo misma. En treinta y cinco años, la población africana representará un cuarto de la humanidad. Un peso demográfico y una vitalidad que inclinarán los equilibrios sociales, políticos, económicos y culturales del planeta. Afrotopía no es un dulce sueño. Es una utopía activa que pretende sacar a la luz los vastos espacios posibles de las realidades africanas y fecundarlos; es conducir a la humanidad a un nivel superior.

ÁFRICA NO ES UN PAÍS


"EL PRIVILEGIO DE CRUZAR UNA FRONTERA". Imanol Zubero, elDiario.es

Marruecos desarrolla políticas para conseguir que cada vez más personas procedentes de Europa crucemos su frontera; Europa desarrolla políti...