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sábado, 21 de diciembre de 2024
domingo, 8 de septiembre de 2024
"QUIÉN FUI, QUIÉN SOY". Un artículo de María Pinilla publicado en la revista Ethic el 2 de diciembre de 2022
La personalidad bebe de la memoria y la memoria bebe de la personalidad. Quienes fuimos cuando nacimos es, en parte, quienes somos a día de hoy gracias a numerosos procesos psicobiológicos programados. Sin embargo, somos mucho más: nuestro cerebro cambia, para bien o para mal, de la mano de quienes nos rodean.
Nuestro desarrollo ontológico está marcado por pequeños grandes hitos. Gracias al cálido abrazo de nuestros padres y a pesar del sufrimiento durante el primer desamor formamos nuestra personalidad. Sin embargo, entender este proceso es imposible si no atendemos al complejo engranaje que lo posibilita, formado por tres piezas: la psicología, la biología y la socialización. Si una falla, la máquina se resiente.
Atendiendo a definiciones puramente psicologicistas, la personalidad es lo que nos hace ser quienes somos y la carta de presentación que mostramos a los demás. Son rasgos, algunos independientes y otros conectados, que interrelacionan a su vez con nuestra forma de pensar y actuar. El ejemplo perfecto lo encontramos en el sesgo de figura y fondo, un error mental que nos hace recordar mejor la información negativa sobre los demás, aunque ésta surja de un nimio error aislado.
Así, una persona más ingenua y optimista amortiguará este sesgo con su inocente personalidad y podrá olvidar más fácilmente la traición, lo que a su vez reforzará su visión positiva del mundo. En cambio, una persona con una personalidad rencorosa, se aferrará al recuerdo y ese sufrimiento perpetuará su visión cínica de la humanidad: la personalidad bebe de la memoria y la memoria bebe de la personalidad. Lo mismo sucede con otros procesos cognitivos, motivacionales y emocionales. CONTINUAR LEYENDO
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