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lunes, 9 de febrero de 2026

"EL RENTISTA VULNERABLE". Antonio Maestre, elDiario.es

Un hombre protesta con un cartel durante una 
manifestación por el alquiler en la Puerta del Sol,
frente a la sede de la Comunidad de Madrid

Los pequeños rentistas no son vulnerables, los pequeños rentistas actúan como enemigos de clase. Eso tiene que ser un punto de partida sobre el que evaluar cualquier medida

No se puede dejar de decir la verdad aunque moleste a los tuyos. De hecho es el momento en el que es más imprescindible decir la verdad, cuando molesta a los tuyos. Una de esas verdades incómodas, y obvias, es explicar a muchos de los potenciales votantes de la izquierda, algunos incluso fieles votantes de la izquierda, que no está bien especular con un bien de primera necesidad y que la tenencia de dos o tres viviendas los convierte en unos privilegiados con una renta muy superior a la media. Entiendo que haya muchos a los que no les guste verse en ese papel, pero es que lo tienen.

Los pequeños rentistas no son vulnerables, los pequeños rentistas actúan como enemigos de clase. Eso tiene que ser un punto de partida sobre el que evaluar cualquier medida. Los pequeños rentistas tienen que ser separados de los grandes tenedores, por supuesto, son diferentes actores de un mismo problema, pero no pueden ser exonerados de la responsabilidad que tienen en el incremento del precio del alquiler en una situación de emergencia habitacional. Los pequeños propietarios juegan con las reglas del mercado, si no lo hicieran no estaríamos como estamos, y son mayoritarios en el mercado del alquiler.

La clase trabajadora ha invertido sus ahorros en vivienda porque siempre ha sido conservadora por definición, no quiere arriesgar lo poco que va ahorrando. Es normal que se invierta en un activo seguro y que no precisa demasiado conocimiento financiero. Esto son también hechos y los hechos no deberían molestar a nadie. Eso ha generado que todos aquellos que hayan querido prosperar hayan preferido comprar vivienda antes que otro tipo de productos de ahorro e inversión. Todos entendemos esa realidad pero hay muchas maneras de manejarse con ese proceder.

Naturalmente que siempre existen excepciones. No te sientas zaherido ni dolido si estás en ese grupo. Nadie va a culpar a un anciano que con el pago del alquiler se paga la residencia, o a quien ha heredado la casa de sus padres y quiere mantenerla buscando un alquiler humanitario en tanto que digno con el que pagar los gastos y sacar un pequeño rendimiento. Hay muchas maneras de alquilar una vivienda sin ser un casero especulador que solo busca incrementar los precios en cuanto puede a costa de aumentar el rendimiento jugando a las reglas del mercado. Existen las bolsas de vivienda municipales, seguro que conocen amigos o familiares que necesitan una casa asequible, no les costará ser decentes y no unas sanguijuelas del trabajo ajeno. Porque el rentismo es parasitario.

El decreto sobre el escudo social no saldrá. No saldrá entre otras cosas porque nunca ha habido una mayoría progresista en el Congreso. Esa es una de las trampas que la izquierda se ha hecho desde 2023 obviando que Junts nunca lo ha sido, a pesar del engaño masivo que supuso el procesismo incluso atrayendo a esos postulados a muchos partidos de izquierdas que por interés y voluntarismo intentaron hacernos al resto comulgar con ruedas de molino. La derecha nacionalista es protectora de rentistas y del capital, y entiendo que cuando tienes que pactar con diferentes tienes que hacer concesiones para lograr algo de todo aquello en lo que crees. Es normal ceder sacando del decreto a los inquilinos vulnerables para eludir de esa responsabilidad a los pequeños propietarios para poder aprobar algo, pero lo que no se puede hacer es vender tu alma al diablo comprando un argumentario que nunca puede ser el nuestro.

No existe rentista bueno. No existe un rentismo tolerable. No hay pequeños rentistas con los que ser condescendiente y, desde luego, no podemos desde la izquierda contemporizar con ese discurso que quiere proteger a los pequeños rentistas y menos aún con un discurso que los dibuja como un colectivo vulnerable. Es tolerable, por fuerza mayor, aceptar que esos pequeños rentistas queden fuera de un decreto de protección a los vulnerables, pero dejando claro que esos rentistas son parte del problema. Porque si no lo fueran, si formaran parte del corpus ideológico de la izquierda que cree que la vivienda es un derecho y no un bien de mercado, no habrían formado parte de la rueda perversa del capital que participa de los beneficios del mercado a costa del esfuerzo y la fuerza de trabajo de los inquilinos.

Si el pequeño rentista quiere ser considerado un agente social a proteger por la izquierda que empiece por poner su vivienda a la mitad de precio de mercado. Todos y cada uno de esos pequeños rentistas seguirían ganando dinero y al menos demostrarían que los que pensamos que son solo una rueda demente más de este sistema que perpetúa el vapuleo a los que menos tienen nos equivocamos. No ocurrirá, no lo harán, solo algunos serán excepción de ese mecanismo egoísta que deja a millones de españoles en una situación de precariedad.

Y no le echen la culpa solo a los políticos, porque ellos lo que hacen es defender los intereses perversos de ustedes, rentistas, que son muchos y muy poderosos, y ellos funcionan solo como el brazo ejecutor de sus intereses. Puede que quieren dar pena con historias inventadas —puede que alguna sea real— de unos pocos propietarios que malviven con el alquiler de una segunda vivienda. A mí no me la dan, y si se sienten aludidos con este texto es que algún pellizco de culpa tendrán por hacer lo que hacen. No me miren a mí por decirles lo que son y empiecen por rebajarles el alquiler a la mitad a su inquilino. El mercado no les obliga a ser avariciosos. Tienen elección.

domingo, 22 de septiembre de 2024

"NO ES LA OCUPACIÓN, ESTÚPIDO". Javier Gallego, elDiario.es 19 SEP 2024

Varios centenares de personas, convocadas por el movimiento Sindicat de Llogateres,
se manifiestan este miércoles cerca de la sede de Junts en Barcelona en protesta
por su rechazo a tramitar la proposición de ley de alquiler EFE/ Marta Pérez

El problema no es la okupación, es el acceso a la vivienda. La okupación es el síntoma. Los que dificultan el acceso a la vivienda desde el Congreso alertan contra la okupación para perpetuar el círculo vicioso en el que ellos ganan dinero y votos

Los ultranacionalistas, PP, Vox y Junts, han vetado la propuesta del Sindicato de Inquilinas presentada por las izquierdas en el Congreso para limitar los alquileres temporales que hacen que te saquen un riñón, te pidan el otro como aval, te cobren los costes de la inmobiliaria saltándose la ley de vivienda y te echen a la calle en 11 meses. Se les llena la boca con España y Cataluña, mientras llenan los bolsillos de los buitres y rentistas y vacían los de los españoles y catalanes. No en vano algunos de ellos son multipropietarios, como puede verse en su declaración de bienes. Representan al capital y a los especuladores, representan a los de su clase, no a la clase trabajadora, aunque una parte de ella les vote.

Les vota porque les han robado hasta la conciencia de clase. Les votan porque les bombardean la cabeza día y noche con la supuesta avalancha de inmigrantes que vienen a quitarles el trabajo y okuparles la casa. Les votan porque desde Ana Rosa a Susanna Griso, desde los telediarios a las tertulias, desde los anuncios de la radio a los de la televisión, nos venden miedo para que compremos seguridad: para que contrates una alarma, te saques un plan de pensiones, contrates un seguro sanitario privado y votes a los partidos de orden. Los de orden y mando. Los que dicen “libertad” pero recortan las libertades. Libertad solo para el capital. Libertad para especular. Libertad para el mercado. Libertad para ellos.

Venden miedo, compras ideología. España es el país de la OCDE con más desigualdad social entre la escuela pública y la concertada. La concertada solo acoge a un 7,5% de familias humildes. El 75% de los concertados son religiosos. Estamos pagando con el dinero de la mayoría el clasismo de la minoría. Estamos plantando con nuestro dinero la semilla del odio, el pensamiento reaccionario misógino, homófobo y xenófobo en las generaciones más jóvenes, las que nos gobernarán el día de mañana. Luego nos extrañamos que la ultraderecha haya calado en ellos. En nombre de la libertad estamos cultivando el antídoto de la libertad. La clase privilegiada ha conseguido que la clase trabajadora pague de su bolsillo su propio sometimiento. La lucha de clases no solo la van ganando ellos, su victoria la estamos pagando nosotros.

Nos venden miedo al otro, miedo al pobre, miedo al que es aún más pobre que tú, para que no les tengamos miedo a ellos, para que no reaccionemos. Porque entonces serían ellos los que nos temerían. Por eso nos repiten que la inmigración y la okupación son el problema, en lugar de contarnos que la explotación y la vivienda lo son. Por eso insisten en hablar de avalancha migratoria en la frontera sur, aunque la mayor entrada de inmigrantes no llega por ahí. Por eso, en el CIS publicado ayer, la inmigración se ha convertido en la primera preocupación de los españoles, aunque después la mayoría asegura que no les afecta directamente a su vida, como sí les afecta la vivienda. Por eso, Ana Rosa, una de las grandes multipropietarias tanto de inmuebles como de programas de televisión, solo habla de okupación. Como le dijo Jorge Javier: “Te pido que no lo hables por un día porque mi madre no quiere salir de casa por miedo a que se la okupen”.

Lo que Ana Rosa no le cuenta es que el riesgo de que te okupen es de menos del 0,06%. Recuerden este dato: menos de 0,06%. Ha habido en último año 16.800 okupaciones en 21 millones de viviendas, según información de la policía. La misma que te recomienda en su web que pongas una alarma. El problema no es la okupación, el problema es el acceso a la vivienda. La okupación es el síntoma. Las familias okupan porque no pueden pagarse un techo. Es un plan maestro. Los que te empujan a okupar porque dificultan el acceso a la vivienda desde el Congreso alertan contra la okupación para perpetuar el círculo vicioso en el que ellos ganan dinero y votos.

Y el partido que se dice socialista y obrero, un partido también de rentistas, colabora. Sánchez ha autorizado a Blackrock, a comprar el 20% de Naturgy. Por los fondos de inversión no solo se dispara el alquiler, también se disparan la energía y las hipotecas. Por su culpa, por su gran culpa, la pobreza energética y la pobreza habitacional. Por su culpa, la sangría del alquiler y de la factura. Por su culpa, por su gran culpa, no podrás comprarte una casa en la vida. “El Gobierno más progresista de la historia” nos vende que su prioridad es acabar con el problema de la precariedad y la vivienda pero venden el país a quienes lo provocan.

Si ha impedido otras compras de empresas, por qué no esta. Porque para el PSOE, ya lo dijeron, la vivienda es un bien de mercado. Porque ya lo dijo la ministra del ramo, hay que proteger antes a los rentistas que a los inquilinos. Dejemos de mirar al dedo que apunta al meteorito. Dejemos de mirar abajo aunque tengamos el cuello aplastado: los que pisan la cabeza y el cuello siempre están encima. Si hay que salir a la calle, salgamos, contra quienes protegen a los buitres que nos comen el hígado. No es la okupación, estúpido, es el mercado. Son los mercaderes, y nosotros somos la mercancía.

"EL SUMO SACERDOTE". Juan José Millás, El País

No se pierdan a Florentino Pérez entrando en la sala de prensa de Valdebebas con el gesto de quien se dispone, más que a responder pregunta...