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jueves, 17 de julio de 2025

"CARTA ABIERTA A SANTIAGO ABASCAL, PORTAVOZ DEL MIEDO Y GERENTE DEL ODIO". Spanish Revolution, 11 JUL 2025

Dice usted, señor Abascal, que si gobiernan, expulsarán a las personas migrantes “ilegales”. Que lo harán “en masa”, que para eso hay “millones de españoles dispuestos a colaborar”. Su lenguaje ya no es político. Es policial, punitivo, paramilitar. Es el idioma de las purgas, de las redadas, de los trenes que no vuelven.´

Cada palabra suya se acerca más al léxico de Vichy, de los dictadores balcánicos, de los carniceros del siglo XX. “Expulsar”, “limpiar”, “defender nuestras fronteras”… ¿Lo próximo qué será? ¿Marcar casas? ¿Uniformar a los voluntarios? ¿Abrir campos?
Porque eso es lo que usted propone: una caza masiva del pobre, del racializado, del diferente. No va contra la ilegalidad, va contra la humanidad. No va contra los delitos, va contra las personas. Y para que nadie se confunda, agita las cifras, los bulos, las excepciones convertidas en norma. El “efecto llamada” de su discurso no es a los migrantes. Es a los fascistas.

UN HOMBRE BLANCO EN UN MUNDO DE SANGRE

Usted no habla desde la autoridad moral. Habla desde la arrogancia del heredero, del que no ha tenido que cruzar fronteras ni jugarse la vida en el Estrecho para que su hija coma. Habla desde el palco de quien nació donde ya había hospitales, escuelas, calefacción y papeles.

Y habla como si los millones de personas migrantes que sostienen los campos, las obras, los cuidados y las cocinas de este país no existieran. Como si no pagaran impuestos, como si no cotizaran, como si no murieran explotadas en invernaderos, como si no fueran el único colchón que impide que el sistema de pensiones reviente.

Pero usted no lo ignora. Usted lo sabe. Y lo que le molesta no es la “ilegalidad”, es la dignidad. Lo que le ofende es que haya quienes, incluso sin derechos reconocidos, se atrevan a exigirlos. A protestar. A organizarse. A vivir sin pedir permiso.

Por eso su cruzada no es contra la pobreza, sino contra la resistencia.

CUANDO DICE “EXPULSAR”, PIENSA “BORRAR”

Expulsar “en masa”, dice usted. Pero no hay policía suficiente para perseguir a millones sin convertir este país en una dictadura. No hay presupuesto para vuelos forzosos si no se recorta en hospitales, en escuelas, en pensiones. No hay forma de hacer lo que usted promete sin romper todas las leyes, los tratados y los principios de los que tanto presume.

Y aún así, insiste. Porque lo suyo no es un plan. Es una amenaza. Una campaña del miedo. Un experimento para ver hasta dónde traga la sociedad. Hasta qué punto está dispuesta a aceptar el discurso de la deshumanización. Cuánto tiempo más seguirá funcionando la mentira de que el problema son los de abajo y no los de arriba.

Sabe perfectamente que los grandes defraudadores no van en patera. Que los violadores de derechos no cruzan el desierto, sino que firman contratos desde sus despachos. Que el verdadero crimen organizado viste traje y firma acuerdos con su partido.

Pero usted prefiere apuntar al eslabón más débil, porque es más fácil y más rentable. Porque su partido vive del odio, como las hienas de la carroña. Porque en el fondo no quiere proteger a nadie: quiere asustar a todos.

SU NACIÓN ES UNA CARCEL SIN VENTANAS

Usted habla de patria, pero la suya es una patria tan pequeña que no caben los derechos humanos. Una patria que se define por quién queda fuera, no por quién se cuida dentro. Una nación fortaleza, hecha de alambradas y banderas, donde la compasión es sospechosa y la solidaridad es delito.

Usted no ama a España. Usted la usa. Como un chulo usa a quien explota. Como un patrón usa al jornalero hasta que revienta. Usted necesita una patria a la que parasitar, a la que culpar, a la que manipular. Por eso siempre está en guerra. Porque la paz se le acabaría con usted mismo.

Así que no se engañe, señor Abascal. Usted no es un defensor de la ley. Usted es un vendedor de miedo. Y lo que vende no es orden, es crueldad. Lo que siembra no es orgullo, es xenofobia. Lo que proyecta no es fortaleza, es cobardía de clase alta disfrazada de épica popular.

Le quedan millones de personas a las que señalar. Pero también le sobran millones de conciencias que ya no se tragan su mierda. Y cuando la historia vuelva a escribirse —que lo hará—, usted no saldrá como patriota. Saldrá como carcelero. Como censor. Como delator.

Y no habrá frontera que le salve del olvido.

sábado, 18 de febrero de 2023

"Kristin du Mez, historiadora: “EL EVANGELICALISMO BLANCO CONSERVADOR ACABA APOYANDO EL AUTORITARISMO". Entrevista publicada en elDiario.es el 10 de febrero de 2023

 “Los evangélicos han construido este movimiento reaccionario de derecha y ahora la ideología en sí es la que tiene el poder”, dice la autora de 'Jesús y John Wayne: cómo los evangélicos blancos corrompieron una fe y fracturaron una nación'

Kristin Kobes du Mez es profesora de historia y estudios de género en la Universidad Calvin (Michigan), está especializada en la intersección de género, religión y política y lleva años estudiando el movimiento evangélico blanco y conservador en EEUU que, más que “un conjunto de ”creencias teológicas“, argumenta, es un ”movimiento cultural“ reaccionario que ha impregnado el Partido Republicano y que se ha extendido por otros países, como Brasil. Un fenómeno que la autora analiza en el libro 'Jesús y John Wayne: cómo los evangélicos blancos corrompieron una fe y fracturaron una nación' (Capitán Swing), que se acaba de publicar en español.

Trump no parece la mejor persona para representar la moral cristiana, ¿no? ¿Por qué se convirtió en el candidato de los evangélicos blancos?

Eso es lo que todo el mundo se preguntaba en 2016: ¿cómo pudieron los evangélicos traicionar sus valores para votar a Donald Trump? Como historiadora, sabía que esa pregunta no era la correcta y mostraba que la gente no entendía realmente cuáles eran sus valores.

Históricamente, se puede ver que en el núcleo de la política de valores familiares evangélicos se ha reivindicado durante mucho tiempo la autoridad patriarcal blanca. En los años 60, por ejemplo, la política de valores familiares emerge contra el movimiento de derechos civiles. Muchos evangélicos se resistían a esos esfuerzos en el sur, defendían las escuelas segregadas y estaban en contra del movimiento feminista y del movimiento contra la guerra. En su visión, había una cosa que iba a arreglar todos esos problemas: la autoridad patriarcal blanca.

Esto siempre ha estado vinculado en EEUU al nacionalismo cristiano, es decir, la idea de que EEUU fue fundado como una nación cristiana y tiene que ser defendida como tal. Y para que la América cristiana defienda el cristianismo y a Dios mismo, hay que ser duro y luchar contra todas estas amenazas. Estas cosas van de la mano: el ideal de masculinidad como guerrero y la idea de la necesidad de defender la verdadera fe. Sus enemigos son externos en el marco de la Guerra Fría, pero también internos: liberales, secularistas y el Partido Demócrata. Cuando eso entra en la ecuación, todo tiene sentido.

Donald Trump era en realidad el mejor candidato porque no estaba limitado por la virtud cristiana tradicional: cosas como el autocontrol, la dulzura, el amor... Él era el hombre ideal. Era el ungido de Dios precisamente porque haría todo lo que hiciera falta. CONTINUAR LEYENDO

"EL SUMO SACERDOTE". Juan José Millás, El País

No se pierdan a Florentino Pérez entrando en la sala de prensa de Valdebebas con el gesto de quien se dispone, más que a responder pregunta...