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domingo, 17 de agosto de 2025

"DE ESO VA TODO". Juan José Millás, El País 17 AGO 2025

Zainab Abu Haleeb, una niña palestina de cinco meses completamente desnutrida,
recibe tratamiento en el hospital Nasser en Jan Yunis.

Usted, tranquilo, que esto no va con usted. Las costillas de esa bebé desnutrida no son las suyas, ni siquiera son las costillas del mundo ni, por lo tanto, las de Europa. Tampoco son las costillas de la decencia ni de la moral públicas, son unas costillas individuales, unas costillas de cartílago, ya que no han comenzado a osificar. Resultan fáciles de ver porque el esqueleto asoma con el hambre y eso es lo que le pasa a la niña, que tiene hambre. Lleva muchos días sin comer por decisión de algún general de ejército judío, uno de los más poderosos del mundo. La pequeña, según Netanyahu, pertenece a una organización terrorista que hay que exterminar. Mientras lo logra o no, va aniquilando cualquier vestigio de vida que se atraviesa en su camino.

Ahora le ha tocado a esta bebé cuyas piernecitas parecen las patitas de un pájaro perfectamente a juego con el rostro afilado y envejecido, que son signos también de la penuria que la consume. Como la fotografía tiene sus límites, en la imagen no se aprecia, pero lo más probable es que, además del abdomen hinchado, tenga la piel seca, lo que provoca una picazón insoportable. Llora también por eso, por la picazón y por las agujas con las que la mantienen intubada. Conocido su estado, es casi imposible que llegue a gatear algún día, que llegue a hablar, que se llegue a sentar. Ocupará un espacio minúsculo en un agujero hecho en el mismo suelo sobre el que quizá, una vez exterminados todos los gazatíes, se levante una urbanización de lujo en la que los ricos de este mundo puedan pasar al fin unos días de descanso. De eso va todo.

lunes, 11 de agosto de 2025

"NETANYAHU USA EL HAMBRE COMO ARMA DE GUERRA". Gadi Algazi, El País 20 JUL 2025

El primer ministro israelí está ejecutando un plan premeditado de hambruna para arrinconar a la población palestina en el sur de la Franja. La ubicación allí de los centros de distribución de alimentos —cuatro para dos millones de personas— es el instrumento que usa para forzar los desplazamientos. La limpieza étnica avanza inexorable

En muchas ciudades de Israel se pueden oír las explosiones o sentir la sacudida de los bombardeos israelíes en Gaza. Las casas tiemblan. Al fin y al cabo, este es un mismo país que comparten dos pueblos y es muy pequeño. Los ruidos cuentan la historia de familias enteras asesinadas y de casas demolidas, una tras otra. El enclave de Gaza está siendo destruido. Para ahorrar dinero, el ejército contrata a empresas privadas para que derriben las casas con excavadora. Ahora sabemos cuánto se les paga por cada casa y que muchos de ellos son colonos radicales de Cisjordania, convencidos de que tienen la histórica misión de aprovechar la oportunidad para arrasar Gaza y colonizarla. Pero todos nosotros, israelíes, compartimos la responsabilidad de lo que está sucediendo.

Sé que las matanzas y la decisión de dejar morir de hambre a la población civil y retener el combustible, el agua o la comida para los bebés han dejado de ser noticia. Las atrocidades actuales se ahogan bajo el ruido continuo de las informaciones sobre las atrocidades pasadas. Cada vez es más difícil comprender el significado de lo que sucede y la guerra de Gaza está pasando a un segundo plano. Pero debemos ser conscientes de que lo que está ocurriendo tiene una trascendencia histórica y no es meramente otra ronda más de asesinatos sin sentido. Si dejamos que continúe, determinará el futuro tanto de los palestinos como de los israelíes y sus repercusiones no solo se harán sentir entre los pueblos de Oriente Próximo.

Lo que está en juego es la expulsión en masa de los palestinos de Gaza; en otras palabras, una limpieza étnica. Tenemos tendencia a pensar que la expulsión es un instante dramático en el que se obliga a la gente a abandonar su hogar en camiones, autobuses o a pie. Pero es la culminación de procesos más largos, como podemos ver con las comunidades palestinas de Cisjordania, que se ven obligadas a huir de sus hogares después de años de terror a manos de los colonos y el ejército. El desplazamiento de un pueblo es un proceso, no un hecho aislado, y ese proceso ya ha comenzado. Todavía se puede parar, pero para ello es necesario que tengamos claro lo que está pasando bajo la cortina de humo de la guerra: el expolio y la expulsión masiva de corte colonialista. CONTINUAR LEYENDO


Gadi Algazi (Tel Aviv, 1961) es historiador social, profesor de Historia en la Universidad de Tel Aviv y activista. Está especializado en la Europa occidental entre 1400 y 1600, así como en la historia de Israel y Palestina en las décadas de 1950 y 1960. En 1979 fundó el primer grupo de jóvenes soldados que se negaron a prestar el servicio militar en los territorios ocupados y, tras un año en prisión, fue liberado y eximido del servicio.

"EL SUMO SACERDOTE". Juan José Millás, El País

No se pierdan a Florentino Pérez entrando en la sala de prensa de Valdebebas con el gesto de quien se dispone, más que a responder pregunta...