sábado, 12 de septiembre de 2026

"YOYES, 40 AÑOS DE UNA INJUSTICIA MÁS (Por atreverse a discrepar)". Carmen Guisasola Solozabal, exmiembro de ETA, participante de la Vía Nanclares. El Diario Vasco

Los que decidieron matarla negocian rebajas de sus condenas. La diferencia es que ahora ETA no existe y ni ellos ni sus familiares no van a andar con la preocupación de que alguien se les aparezca y termine con sus vidas.

Yoyes’ fue militante de ETA durante el franquismo y en los primeros años de la Transición. En aquellos años, entre los que volvieron a casa con la amnistía y con la posterior disolución de una parte de ETA, una mayoría de lo que había sido su militancia dejó de pensar que utilizar la violencia fuera imprescindible. Pero ETA quedó en manos de la parte más intransigente que acaparó la imagen de resistencia y antifranquismo que tenía.

En aquel contexto, ‘Yoyes’ se alejó de ETA por discrepancias con la mentalidad totalitaria que se imponía. Se fue a México y después de unos años, haciendo uso de su libertad, decidió volver a casa porque legalmente podía hacerlo.

En una sociedad cada vez más acomodada, se había impuesto la idea de que la solución para presos y refugiados solo vendría con la negociación y con la amnistía. Y mientras tanto a cumplir íntegramente las condenas, o en su caso no volver del exilio.

Así, los presos tenían prohibido solicitar los beneficios penitenciarios a los que todo preso tiene derecho: permisos de salida, cambios de grado, traslado a prisiones más cercanas… Las exiliadas que habían huido a otros países como ‘Yoyes’ no podían volver a casa, aunque legalmente pudieran hacerlo y sus casos hubieran prescrito o estuvieran amnistiados. Se arriesgaban a sufrir, no solo el vacío y la presión del entorno de ETA, sino incluso un atentado. Una mentalidad estricta, totalitaria y cruel.

Así se decidió matar a ‘Yoyes’, sin debate interno que hubiera reflejado muchas contradicciones. Porque ‘Yoyes’ no fue una traidora. Fue coherente con lo que pensaba, reivindicó el derecho a discrepar y volvió a casa sin perjudicar a nadie. Era una mujer feminista, en un tiempo y en un entorno de hombres, que se atrevió a tomar sus propias decisiones aún a riesgo de su propia vida.

Pocos años después, a principios de los 90, cuando los primeros presos detenidos después de la amnistía del 77 llevaban más de 13 años de cárcel, se planteó en ETA la necesidad de flexibilizar la actitud en el tema de los presos y que pudieran acceder a beneficios penitenciarios.

Pero aquella reflexión se frenó. Los comisarios políticos que controlaban el tema de los presos, entre Gestoras ProAmnistia y los abogados, lo impidieron. Y así, entre quienes ejercían el matonismo en los pueblos, los que ante ello se callaban por miedo y los que desde la comodidad de sus casas lo sustentaban con discursos y escritos radicales que ellos mismos no creían, siguieron manteniendo la disciplina interna por otros 20 años más.

Esto supuso y está suponiendo cientos de años de cárcel de más para muchos presos y años de vivir refugiadas en otros países cuando en realidad podían volver a casa. Algo que solo se ha podido mantener durante tantos años por la presión que la izquierda abertzale ha ejercido en la calle contra los que se salían de su disciplina y contra sus familiares.

Después del fracaso de la última oportunidad de una salida negociada, y ante el convencimiento de que los siguientes en ser condenados a largos años de prisión iban a ser ellos, solo entonces, los responsables de la parte política se decidieron a imponer el final a los que en ETA se empeñaban en seguir utilizando la violencia.

Para ello, aceptaron legalizar la parte política con unos estatutos que hasta entonces eran inaceptables y desactivaron a ETA con ceremonias de propaganda. En realidad, entregaron las armas a la policía y dejaron a los presos en las cárceles sin más futuro que empezar a dar pasos para su reinserción dentro de la legalidad: salidas de unos días de permiso… hasta salidas llamadas terapéuticas para pasar unas horas fuera de la prisión acompañados por cuidadores y sacerdotes. Ahora ya pueden trabajar en los talleres de la cárcel, en las cocinas… sin que les acusen de colaborar con el enemigo.

Los que decidieron matar a ‘Yoyes’ negocian ahora rebajas de sus condenas ante los Tribunales en Madrid y en París en condiciones que antes consideraban una traición cuando otros lo hacían. Utilizan ahora todos los recovecos legales en beneficio de su situación personal. Abogadas que imponían la disciplina y transmitían mensajes de presión a quienes disentían se presentan ahora en la cárcel a cumplir sus condenas con los escritos preparados para solicitar todos los beneficios penitenciarios que prohibían a otros presos.

La diferencia es que ahora ETA no existe y aunque la mentalidad totalitaria en esos sectores aún subsiste, ni ellos ni sus familiares no van a andar con la preocupación de que alguien se les aparezca y termine con sus vidas.

jueves, 10 de septiembre de 2026

"LA OBSCENA ISLAMOFOBIA". Adolfo Estrella, infoLibre.es

El odio al islam como nuevo sentido común reaccionario

Aumentan en España los episodios cotidianos y mediáticos de rechazo al islam, focalizados principalmente en la población marroquí o de origen marroquí. Cada vez más, la islamofobia emerge victoriosa de las oscuras cloacas de las redes y se entreteje con el espacio, indistinguible ya, de los medios de comunicación y los debates públicos.

Juntos, estabilizan un sentido común que se apoya en un significante principal: “España cristiana y no musulmana”, ahora coreado por miles en un partido de fútbol, negando la identidad española a su principal protagonista, Lamine Yamal, por sospechar de su “españolidad”.

La construcción de un “otro” diferente, inferior, agresivo y, por lo tanto, peligroso, está en avanzada fase de consolidación. A los inmigrantes en general, pero en particular a los musulmanes, se los impele a integrarse culturalmente, pero si lo hacen se desconfía de que su integración sea verdadera. Se los conmina a trabajar, pero si lo hacen se les acusa de quitar trabajo a los españoles. Nunca su comportamiento será el adecuado porque no se evalúa una conducta sino una supuesta esencia que, por supuesto, es negativa.

Y frente a ella se construye, por contraste, la esencia positiva de una comunidad nacional virtuosa, étnica, religiosa y culturalmente homogénea. Esta comunidad atávica y pura es atacada desde dentro y no tiene más remedio que defenderse, se insiste. La estrategia es antigua y burda, pero siempre eficaz. Lo mismo hicieron los nazis con los judíos. Lo mismo hacen los israelíes con los palestinos. Lo mismo de siempre, en todas partes.

En las redes, la masa algorítmica está programada para mentir, difamar e insultar. La vieja estrategia del rumor siempre rinde frutos. En las calles, los aprendices de squadristi, llenos de anabolizantes y vacíos de neuronas, son aleccionados para agredir físicamente, mezclando xenofobia con aporofobia o con viejos racismos siempre dispuestos a resucitar para hacer más infelices a los más débiles.

En el espacio mediático, Santiago Abascal y sus huestes también mienten, difaman e insultan e insisten en el discurso de una esencia agredida. Para ellos la nación, la patria, la identidad están siendo violadas por los extranjeros. Lo mismo hacen con las mujeres españolas, que ya no pueden salir a la calle sin ser acosadas. La patria y las mujeres son agredidas por otros que no pertenecen al “nosotros”.

Por todas partes, sin prisas pero sin pausa, se han ampliado los límites de lo que se puede decir y hacer frente a los inmigrantes musulmanes y a otros. La veda se ha terminado y comienza la temporada de caza.

Todo esto ya ha sucedido, nada es nuevo. Los moriscos, habitantes durante siglos de la península ibérica, tras la conquista cristiana fueron obligados a convertirse al cristianismo. Pero nunca fueron aceptados del todo: siempre recayó sobre ellos la sospecha de no ser cristianos de verdad, de no ser puros. Entre 1609 y 1614, Felipe III ordenó la expulsión de unos trescientos mil hombres, mujeres y niños. Lo mismo se había hecho antes con los judíos. Los guardianes de la pureza identitaria prestos a la barbarie siempre están al acecho.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

"FRANCISCO AYALA". Luis García Montero, El País

Francisco Ayala

La vida nos devuelve a los maestros cuando se piensa el presente

La compañía de un maestro supone siempre una invitación a la memoria cuando se piensa el presente. El joven Francisco Ayala viajó a Berlín en 1929 en busca de la modernidad y del prestigio que la cultura germánica había adquirido en su formación. Nada más llegar escribió a Ortega y Gasset para celebrar sus primeras impresiones. Pero tardó poco en cambiar de opinión. En un artículo publicado en la revista Política advirtió del peligro de una modernidad manipulada por dinámicas de comunicación populista que estaban llevando a la juventud, antiguo motor de las vanguardias, hacia una ideología totalitaria. Un ejército de adolescentes legitimaba el protagonismo verboso de Hitler. El escritor que buscaba las contradicciones del ser humano en su narrativa vivió aquella historia y aprendió una lección que iba a definir todos sus ensayos: ser valiente a la hora de asumir las polémicas necesarias y ser precavido para no creerse en posesión de una verdad absoluta.

Ayala estudió después las ventajas y los peligros de la transformación tecnológica que globalizaba el mundo y la soledad de una cultura democrática asediada por la corrupción totalitaria de la Unión Soviética y por la falsificación avariciosa del capitalismo liberal norteamericano. La vida nos devuelve a los maestros. Recuerdo ahora un artículo suyo en EL PAÍS, publicado el 2 de abril de 1981: Libertad, ¿para qué? Pidió prestado ese título a Lenin, una famosa pregunta que el dirigente soviético había hecho a Fernando de los Ríos. Al analizar el golpe de Estado de Tejero, no bastaba con denunciar el autoritarismo de las dictaduras. Había que tomarse en serio las falsificaciones de la democracia y la responsabilidad ética a la hora de cultivar la convivencia y el respeto, evitando ruidos que sólo servían para ocultar indecencias. El libre albedrío es un regalo de peso casi insoportable, pues comporta muchas responsabilidades.

martes, 8 de septiembre de 2026

SANTIAGO ALBA RICO: “ISRAEL ES LA SUPERVIVENCIA DE LA PEOR EUROPA EN ORIENTE MEDIO”. Neus Tomás, elDiario.es

El filósofo publica 'Gaza y el destino del mundo', un ensayo en el que reflexiona sobre el punto de no retorno que implica el genocidio y lo que revela de nosotros como sociedad

En un país que no va sobrado de pensadores, Santiago Alba Rico (Madrid, 1960) se ha convertido en un referente para la izquierda, y ojalá no solo para ella. Su voz tímida, casi susurrante, se abre paso en artículos y libros que ayudan a combatir el griterío de parlamentos y tertulias. Su último ensayo, Gaza y el destino del mundo (Arpa), nos sitúa ante un espejo incómodo, el de la doble moral de Occidente.

“Israel es obra del antisemitismo europeo y en ese sentido, no debería haber existido. La fundación de Israel es injusta en todos los sentidos”, denuncia Alba Rico. Considera que la solución de los dos estados ya no es posible. Defiende que los propios israelíes, junto con los europeos, son los que tienen que des-sionizar Israel. “Entonces podrán plantearse cosas como las que decía Martin Buber: un estado binacional o un solo estado democrático en el que sea posible establecer unas reglas de juego compartidas”, añade.

Mientras, el filósofo se niega a caer en el pesimismo. No porque falten motivos sino porque si los palestinos resisten, pese a todo, a no tener nada, hay que aguantar y seguir denunciando el genocidio del que son víctimas. Alba Rico nos obliga a pensar sobre ese mundo que Gaza ha marcado como punto de no retorno civilizatorio y, también con las imágenes de Ceuta en la retina, lanza esta advertencia: “Estamos en un momento de la historia en el que uno puede creerse bueno mientras participa en un linchamiento”. 

"DESHACER LA MALETA". Juan José Millás, El País

La fascinación que produjo el eclipse vino a demostrarnos que no somos de aquí. Ni de aquí abajo ni, probablemente, del universo. ¿A quién le fascina lo propio? Nos fascina un cuadro de Picasso porque no nos pertenece, aunque seamos sus propietarios. Nos fascina un animal salvaje porque pertenece a un orden del que hemos sido expulsados o al que jamás pertenecimos. El Sol, en cambio, creíamos que era nuestro. También la Luna. Los hemos incorporado al mobiliario doméstico como el frigorífico. Nadie llama a sus hijos para que contemplen cómo se hace de noche, aunque se trata de un acontecimiento monstruoso que la costumbre ha reducido a mera rutina.

Hasta que llega un eclipse.

Entonces salimos a la calle con esas gafas de no ver y miramos hacia arriba. Y lo que descubrimos es que esos dos objetos que creíamos nuestros no lo eran. Durante unos minutos, el cielo deja de formar parte del paisaje y recupera su condición de abismo. Algo que estaba domesticado se ha vuelto salvaje. De ahí esa mezcla de entusiasmo y desasosiego que nos proporcionó el eclipse. También ocurre con el cuerpo. No hay nada más nuestro, en apariencia, que una mano, pero basta mirarla fijamente durante medio minuto para que empiece a parecernos la de otro.

La hipnosis colectiva del pasado 12 de agosto demostró que somos extranjeros. Estamos en el universo como quien ocupa una habitación de hotel. Hemos colocado nuestras cosas en los cajones, hemos aprendido dónde está el interruptor del baño y nos quejamos del servicio. Pero no es nuestra casa. Nos morimos sin haber deshecho del todo la maleta.

domingo, 6 de septiembre de 2026

"Ni guerra entre hermanos ni conflicto inevitable: historiadores desmontan el revisionismo franquista 90 años después del golpe". Laura Prieto Gallego, Publico.es

El dictador Francisco Franco tras una celebración
religiosa haciendo el saludo fascista

El 18 de julio de 1936 se inicia la Guerra Civil y 'Público' aprovecha este aniversario para conversar con expertos sobre la persistencia de relatos falsos que perpetúan el blanqueamiento del franquismo.

El 18 de julio de 1936, el fracaso de un golpe de Estado militar contra la República da lugar a tres años de conflicto armado. En El holocausto español, el historiador Paul Preston cifra en 300.000 los muertos en ambos bandos en el campo de batalla. El autor cifra en unas 150.000 las víctimas mortales de la represión fascista durante la guerra y la inmediata posguerra. Unos 20.000 republicanos fueron ejecutados tras el final de la contienda, a los que añade muchos más fallecidos por hambre, enfermedades, trabajos forzados y las condiciones de las cárceles franquistas. Muchos continúan ocho décadas después en cunetas y fosas comunes.

Noventa años después, historiadores y académicos siguen enfrentándose a aquellos que niegan los hechos tal y como ocurrieron y tratan de difundir "realidades paralelas" que distorsionan este periodo clave en la historia de España. "Es algo habitual cuando suceden masacres y atrocidades. Siempre hay alguien que se identifica con el verdugo", afirma el profesor Xabier Irujo, especialista en historia contemporánea de Euskadi y en el estudio de genocidios.

Irujo explica que, a lo largo de su carrera, se ha encontrado con dos grandes corrientes del revisionismo: el negacionismo y el reduccionismo. Ambas han estado presentes, por ejemplo, durante sus investigaciones sobre los bombardeos del bando franquista en la Guerra Civil. "¿Qué suelen hacer? Reducen el número de muertos, ocultan información y fuentes o tergiversan los motivos por los que se produjo cierto ataque para reducir las culpas", añade.

El historiador y politólogo Alberto Reig Tapia se ha topado con éstas y otras fórmulas: desde minimizar las consecuencias de la Guerra Civil y la dictadura a criticar "a quienes no quieren pasar página y se dedican a remover el pasado". "Esta última, una tesis profundamente equivocada porque solo se puede pasar página conociendo la historia. Si no se demuestra lo que pasó, los hijos y nietos seguirán buscando la verdad", deja claro.

Reig Tapia es autor del libro Anti-Moa, en el que desmonta metódicamente las tesis vertidas por el pseudo historiador Pío Moa, uno de los principales precursores del revisionismo de la historia moderna de España. Este best seller de la ultraderecha se encargó a principios de los 2000 de recuperar algunos de los grandes mitos del franquismo: que la revolución del 34 fue el verdadero origen de la guerra, que las elecciones del 36 fueron un fraude o que el colapso de la República fue responsabilidad exclusiva de sus dirigentes democráticos.

"Básicamente lo que hace es actualizar las justificaciones clásicas del franquismo sobre el golpe de Estado del 18 de julio. Parte de autores de la dictadura como Joaquín Aguirre, Eduardo Comín, Ricardo Cierva, Francisco Pérez de Urbel… Coge las tesis de siempre y, entre comillas, las moderniza", afirma el historiador a Público. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 5 de septiembre de 2026

"MARRUECOS CONTRA LOS MARROQUÍES". Najat El Hachmi, El País

El régimen lleva décadas forzando la emigración para rebajar las tensiones de la pobreza y la tiranía

La entrada masiva de marroquíes a finales de julio en Ceuta no es una entrada masiva; es la plasmación más gráfica y fidedigna del trato que da el régimen alauí a su gente, en especial a sus menores. Estarán orgullosos los artífices de la iniciativa, quienes hayan decidido usar a la población para lo que es a todas luces un ataque a una ciudad que lleva cinco siglos siendo española. Estarán contentos por haber dado al mundo esa imagen precisa de lo que es en realidad un país que se presenta como el más moderno, que progresa económicamente, el que tiene una buena selección de fútbol (compuesta casi toda por hombres que ni nacieron ni crecieron en Marruecos y que le deben poco o nada a la bandera que llevan en la camiseta), que prohíbe las bolsas de plástico de forma radical lavando en verde el despotismo con que somete a su población.

Nada nuevo, en realidad: el mundo no lo ha visto, pero el país en el que nací lleva décadas haciendo exactamente lo que hizo este verano, vertiendo a los marroquíes en otros países como se vierte la mierda en las alcantarillas. Pregunten a cualquiera que proceda del magnífico reino dirigido por Mohamed VI y les contará lo que es no tener patria porque la que se supone tuya de nacimiento hace lo posible para que te vayas, para que huyas de su territorio. No es algo reciente: la emigración ya la usaba Hassan II como arma de represión contra sus “súbditos”. La historia de la zona de la que yo procedo, el Rif, no es más que una historia de destierros involuntarios. Nos contaron que era por razones económicas, para tener una vida mejor; pero lo que quedó enterrado por el silencio traumático de nuestros padres y abuelos es que hubo políticas deliberadas para que nos fuéramos. Éramos demasiados, queríamos comer, organizábamos manifestaciones cuando subía el precio del pan y no veíamos forma alguna de aplacar el hambre en esa tierra yerma y abandonada, arrasada por las élites extractivas —empezando por el propio Rey, que puede llevar una vida de lujo y regalar joyas carísimas a mandatarios extranjeros— mientras los niños que viven bajo su dictadura no ven otra salida que la de ir hacia el Norte, donde sus ídolos viven en paz y puede crecer la esperanza.

No, ese Marruecos que ha visto el mundo entero no es nada nuevo, es el plomo de antaño, es Betty Lachgar encarcelada por una camiseta, es Nasser Zafzafi cumpliendo 20 años a la sombra, es usar a seres humanos con finalidades geoestratégicas. Es arrojar a los niños al mar. Y que se ahoguen como se ahoga el resto del país bajo la bota dictatorial.

"YOYES, 40 AÑOS DE UNA INJUSTICIA MÁS (Por atreverse a discrepar)". Carmen Guisasola Solozabal, exmiembro de ETA, participante de la Vía Nanclares. El Diario Vasco

Los que decidieron matarla negocian rebajas de sus condenas. La diferencia es que ahora ETA no existe y ni ellos ni sus familiares no van a...