miércoles, 31 de diciembre de 2025

"LOS MERCADERES". Luis García Montero, El País

'La expulsión de los mercaderes del Templo'
(hacia 1600, óleo sobre lienzo)

Los negociantes suelen ser gente rencorosa, como muestra la escena evangélica de su expulsión del Templo

Lo cuentan Marcos, Mateo, Juan y Lucas en sus Evangelios. Cansado de que el Templo se convirtiese en un lugar de negocios, indignado al ver que los cambistas de riquezas y los tratantes de bueyes y palomas invadían el sentido verdadero de la palabra divina, Cristo hizo un látigo de cuerdas, golpeó a los negociantes, derribó las mesas y esparció sus monedas por el suelo. No estaba dispuesto a que se mezclaran el mercado y la corrupción con la fe. No soportó que su casa, una casa de oración, fuese convertida en una cueva de ladrones. La ambición comercial había desvirtuado el sentido original del Templo, manchando el valor más puro de las palabras. Y no le salió gratis su enfado a Cristo, porque provocó la ira de algunos sacerdotes y escribas, orgullosos de sus cargos, más que de su mérito. Buscaron el modo de castigar la temeridad de Jesús.

Los mercaderes suelen ser gente rencorosa. Nunca olvidaron la escena, muy bien retratada por pintores como El Greco, un enfrentamiento entre la fe y el dinero convertido en tumulto de rostros, jaulas, cestos, túnicas rotas y soberbias heridas. A los mercaderes les pareció inadmisible su expulsión del Templo, esa idea bastarda e ingenua de separar la espiritualidad de los negocios. El Greco, sin embargo, relacionó la escena con un homenaje a maestros como Tiziano y Miguel Ángel, porque su fe en el arte se sentía humillada con la avaricia de los cambistas.

Hay gente que se viste a crédito y se desviste al contado. Ya digo, los mercaderes nunca se dan por vencidos. Nos lo recordó Edmundo O’Gorman, un historiador mexicano que supo dudar de tópicos y consignas en su libro La invención de América (1958). Como recuerda Gonzalo Celorio en Ese montón de espejos rotos (2025), O’Gorman fue también autor de aforismos. Yo estoy recordando estos días uno de ellos: “La Navidad es la venganza de los mercaderes contra Jesús por haberlos expulsado del templo”.

martes, 30 de diciembre de 2025

"HAKUNA O EL REGRESO DEL CRISTOFASCISMO'". Rafael Narbona, elDiario.es

Ayuso y Feijóo en la Puerta del Sol durante
el concierto dd Hakuna
El integrismo religioso elude las cuestiones más incómodas, como la pobreza, la injusticia, la guerra, la desigualdad, la explotación del hombre por el hombre. Prefiere hablar de “gozo”, “alegría” y “eternidad”

El concierto de Hakuna en la Puerta del Sol el pasado 22 de diciembre, con Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso bailando en las primeras filas como dos adolescentes embriagados por una fe renovada, es el perfecto ejemplo de lo que Dorothee Sölle llamó “cristofascismo”. Sölle, teóloga luterana, pacifista, feminista y poeta, inventó ese neologismo para describir la alianza entre el fundamentalismo cristiano y el poder político y económico. El “cristofascismo” despolitiza el mensaje cristiano para fomentar la obediencia de las masas, deslegitimar las protestas ciudadanas y marginar a las minorías. Esta maniobra constituye una obscena perversión del ideal igualitario de Jesús de Nazaret, que utilizó la famosa metáfora del camello y el ojo de la aguja para condenar la opresión sufrida por el pueblo trabajador judío bajo el yugo de Roma y su principal colaborador, el Sanedrín.

Aparentemente, Hakuna es un inofensivo grupo de pop cristiano fundado en 2013 por el ex sacerdote del Opus Dei José Pedro Manglano. El origen de este conjunto de música solo puede inspirar desconfianza, pues el Opus Dei, tal como atestiguan infinidad de antiguos numerarios, supernumerarios, agregados o numerarias auxiliares, siempre ha funcionado con el secretismo y la hipocresía una secta. 'El minuto heroico', la fantástica miniserie documental de Mònica Terribas Sala, muestra cómo la “obra” ha explotado, manipulado, maltratado y saqueado a miles de personas, con el pretexto de que solo les ayudaba a transitar por el camino de la santidad. Casi nadie ignora los vínculos de José María Escrivá de Balaguer con la dictadura del general Franco. “San Josemaría” alimentó una concepción tridentina del catolicismo con frases como “Bendito sea el dolor, amado sea el dolor, santificado sea el dolor, glorificado sea el dolor”, unas palabras que solía susurrar a los moribundos, explicándoles que su sufrimiento era un tesoro espiritual, pues los acercaba al martirio de Jesús en la cruz.

El carisma de Hakuna es transmitir “la alegría de seguir a Cristo”. Nutrido inicialmente por estudiantes del Icade y de la Escuela de Ingenieros, uno de los mayores éxitos del grupo se titula 'Un segundo', un tema con una letra cursi y vacía: “Reviento de amor y estoy temblando de gozo / Hay tanta locura en este amor que no controlo / Pierde tu vida, recibirás la eternidad / La alegría de ser esclavo, esclavo de mi libertad / Si por un segundo vieras cómo te miro / No querrías ver nada más”.

El integrismo religioso elude las cuestiones más incómodas, como la pobreza, la injusticia, la guerra, la desigualdad, la explotación del hombre por el hombre. Prefiere hablar de “gozo”, “alegría” y “eternidad”. El integrismo católico reduce el cristianismo a una serie de ritos vacíos y suscribe el paquete ideológico del movimiento provida: oposición al aborto, la eutanasia, el preservativo y el matrimonio homosexual. Un feroz anticomunismo y la teoría del gran reemplazo (la inmigración es el caballo de Troya de la islamización de Occidente) completa esta grotesca interpretación del mensaje cristiano.

Hakuna y todo lo que orbita alrededor, incluidos satélites inesperados como la conversa Díaz Ayuso, que hizo el camino de Damasco durante la pandemia, pasan por alto las reflexiones del papa Francisco en su encíclica 'Fratelli tutti'. El papa argentino describe la pobreza como la consecuencia del egoísmo de una minoría acaparadora y, al igual que Óscar Romero e Ignacio Ellacuría, asesinados por la ultraderecha salvadoreña, cuestiona la propiedad privada: “La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada”. El integrismo católico, muy arraigado en el obispado español, jamás disimuló su antipatía hacia Francisco y algunos sacerdotes, como los energúmenos de La Sacristía de La Vendée, una “tertulia sacerdotal contrarrevolucionaria”, llegaron a manifestar su deseo de que el papa argentino subiera pronto a los cielos.

La mayor desgracia del cristianismo fue la conversión del sanguinario Constantino I. El emperador romano transformó las comunidades horizontales de los primitivos seguidores de Jesús en una estructura vertical, con una organización jerárquica similar a la del imperio y una idea de Dios copiada del despotismo de los césares. Constantino pensó que el cristianismo le ayudaría a consolidar su poder y aglutinar a sus súbditos bajo un credo que invitaba a la obediencia. Jesús de Nazaret es una de las figuras más deformadas y tergiversadas de la historia. El evangelio de Marcos, el más primitivo, se redactó alrededor del año 70 d.C. Es decir, en las mismas fechas en que las legiones romanas llevaron a cabo la segunda destrucción del templo de Jerusalén. Las comunidades que redactaron el evangelio de Marcos y los otros tres evangelios canónicos intentaron congraciarse con Roma, domesticando la figura de Jesús, al que se presentó como un pacifista y un colaborador con la ocupación y no como lo que fue realmente: un líder político que luchó contra el imperialismo y sus sicarios. Cuando le entregaron un denario y le preguntaron si había que pagar impuestos, Jesús examinó la moneda y contestó “dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. No suele mencionarse que en el denario aparecía la siguiente inscripción: “Tiberio, hijo del divino Augusto”, una frase que constituía una blasfemia para un judío. Jesús respondió irónicamente, sugiriendo que el César, un falso dios, no merecía nada y que había que dar a Dios lo que realmente nos pedía: solidaridad con los pobres, los extranjeros, las viudas y los huérfanos. Ese mensaje es el “hilo rojo” que según el filósofo marxista Ernst Bloch recorre toda la Biblia.

El hijo de una humilde familia de trabajadores no podía pedir que se pagaran los tributos impuestos por el invasor romano para sostener a las elites. Jesús desafió al poder político y religioso de su época, hablando de la inminencia de un Reino donde ya no habría pobres ni hambrientos. De ahí que sufriera una muerte política, pues la cruz, una forma de ejecución particularmente atroz, se reservaba para los sediciosos y los esclavos rebeldes. Los supuestos ladrones que le acompañaron en el Gólgota probablemente eran insurgentes, miembros de la resistencia judía. Muchos historiadores apuntan que movimientos nacionalistas judíos radicales, como los zelotes y los sicarios, se gestaron probablemente alrededor de Jesús. Los evangelios conservan hechos que muestran el carácter beligerante del galileo y sus discípulos, como la expulsión de los mercaderes del templo a latigazos o la resistencia de los apóstoles en el huerto de Getsemaní, que sacaron espadas para defender a su maestro, pese a que las autoridades romanas habían establecido la pena de muerte para los judíos que portaran armas.

Los evangelistas acusan al pueblo judío de la muerte de Jesús y exoneran al prefecto Poncio Pilato, algo inverosímil, pues –según Filón de Alejandría– su mandato se caracterizó por su “corruptibilidad, robos, violencias, ofensas, brutalidades, condenas continuas sin proceso previo, y una crueldad sin límites”. Sus abusos fueron tan escandalosos que Tiberio le convocó en Roma para investigarlo y juzgarlo. Los evangelistas culminaron su ejercicio de contorsión histórica y teológica ocultando que Jesús tenía hermanos -como Jacobo, también conocido como Santiago el Justo- e introduciendo viejos mitos para divinizar su figura. Al igual que Horus y Mitra, Jesús nace de una virgen y como Osiris, Dionisio e Inanna muere y resucita. Y ya en el siglo IV, la iglesia fija el 25 de diciembre como fecha de su nacimiento, el día en que los romanos celebraban el solsticio de invierno. De este modo, Cristo se convierte en luz del mundo y símbolo del renacimiento de la vida.

Hakuna es uno de los frutos de la brutal represión política y religiosa orquestada por Wojtyla y Ratzinger contra la Teología de la Liberación. Gustavo Gutiérrez, el padre de esta escuela teológica, afirmó que Jesús abogó por una radical opción por los pobres y se opuso frontalmente a los ricos y poderosos. El mensaje cristiano es una utopía porque “es una denuncia del orden existente”, una voz “movilizadora y subversiva”. Por el contrario, Hakuna representa el deseo de conservar el orden establecido, con sus grandes dosis de injusticia y desigualdad. Si no fuera así, Núñez Feijoo y Díaz Ayuso no bailarían sonrientes al son de sus canciones. Es desolador comprobar que el “cristofascismo” ha regresado y que figuras como Pere Casaldàliga, Ernesto Cardenal o Diamantino García Acosta, firmemente comprometidos con la liberación del ser humano de cualquier forma de opresión o explotación, ya solo son un entrañable recuerdo en la memoria de unos pocos nostálgicos.

lunes, 29 de diciembre de 2025

"UNA BIBLIA CUSTOMIZADA". Elvira Lindo, El País

Partidarios de Trump sostenían una Biblia
mientras el republicano intervenía en un mitin
en octubre de 2020 en Circleville (Ohio)
En estos tiempos de nueva espiritualidad, puedes montarte tu propia religión a fin de profundizar en tu ombligo insondable

Observa, hermana, hermano, observa la flotilla de buques de guerra bautizada con el nombre del padre, levanta ahora la vista y mira la fachada del edificio, la que tú recordabas como el Kennedy Center for The Performing Arts ahora está adornada con su ilustre apellido, y mira, mira las grúas que trajinan en el interior de la Casa Blanca, ¿las ves?, pues ahí se construirá un salón de baile en honor del presidente, no hará falta estampar sus iniciales porque estará presidido por un enorme retrato de tan augusto personaje, y eso que tú conocías como golfo de México algún día aparecerá en los mapas como golfo de América, lo cual es una muestra inusitada de humildad, porque lo lógico es que los dedos de los futuros estudiantes de Geografía (si es que eso existe en un futuro) lo llamen golfo de Trump. Un presidente enamorado de su nombre que ha dejado en varias ciudades rascacielos que refulgen al sol y que nos recuerdan al dueño. Pero, dime, hermana, hermano, ¿es acaso eso comparable a publicar una Biblia con tu estampa? The Trump Bible vio la luz en 2024. Es un libro beautiful, usando el adjetivo recurrente del presidente, y su lectura favorita.

Por 60 dólares puedes hacerte con esta edición especial que incluye la Constitución de Estados Unidos y unos cuantos textos destinados a hacer América grande de nuevo. Todo ello, por supuesto, editado y corregido por Trump en persona, al que unos curiosos periodistas televisivos preguntaron si podía decirles algunos de sus pasajes favoritos, y él contestó que la lectura de la Biblia era algo tan íntimo para él que prefería no hablar de ello. Le insistieron, un tanto impertinentes en mi opinión, pidiéndole que al menos se decantara entre el Viejo y el Nuevo Testamento. Reflexionó antes de responder, como unos tres segundos, para luego añadir que ambos libros eran tan increíbles que se veía incapaz de decantarse.

Es muy posible que un día nos levantemos y el Hospital Zendal, definido muy trumpísticamente por la presidenta madrileña como uno de los mejores de Europa, haya pasado a llamarse Donald J. Trump, o el Movistar Arena, que cambia cada dos por tres de nombre, sea rebautizado con el nombre del presidente del imperio. Al fin y al cabo, los teatros tienen ahora nombres que perdieron todo rastro artístico para hacer referencia a las empresas que los financian. Muy en la onda. Por cierto, en mi humilde opinión, Ayuso debería sacar su propia Biblia dado el interés que muestra por la palabra de Dios. Una Biblia que ofrecería, entre otros suplementos atractivos, las letras del cancionero del ya mítico conjunto músico-vocal Hakuna, grupo del que confieso no haber tenido noticia (siempre voy tarde en la vanguardia musical) hasta que no hicieron su estelar aparición en el balcón del palacio de Correos para celebrar la Navidad en los términos de un país católico, como tiene que ser. Soy una más de las que se han informado a posteriori de la historia del líder, sus integrantes, y del enorme éxito que recaban entre los niños de tantos colegios concertados. Como diría un contertulio, ahí tenemos otro caladero de votos.

En estos tiempos de nueva espiritualidad, de esta new age de lo sagrado, puedes customizar tu religión, como Trump hizo con su Biblia, tomar de aquí y de allá lo que te convenga y todo a fin de profundizar en tu ombligo insondable, porque lo estupendo de estas creencias a la medida de tus necesidades es que no te exigen hacer el bien ni ser compasivo, no te piden generosidad, ni mirar por el que menos tiene. No te exigen decir la verdad. Puedes picotear tanto en los milagrillos de las santas como en el tarot, en el horóscopo o en la güija. Si tienes dinero, puedes aderezarlo con unos días de mindfulness en la India. Y recuerda que si el verso de Salinas decía “Quiero sacar / de ti tu mejor tú”, puedes transformarlo en “Quiero sacar / de mí mi mejor yo”. Porque el prójimo… ¿qué coño era eso?

domingo, 28 de diciembre de 2025

"EL ÁNGEL DEL HOGAR ERA UNA ESCLAVA". El País

Circula por las redes, siempre en tono de chanza, más de un documento con los que el régimen franquista aleccionaba a las mujeres sobre su comportamiento en el hogar. Esos que instruían sobre artes culinarias, estética, sumisos modales, delicadeza, cuidado de los hijos, paciencia con el marido, intachable moral cristiana, generosidad, sacrificio, bla, bla, bla. Pero conviene tener en cuenta aquella siembra para que no sorprendan algunos frutos de la recolección actual.

El Fuero del Trabajo de 1938 obligaba a despedir a las mujeres de ciertos empleos cuando contraían matrimonio. Tiene que sonarles, es de antes de ayer, se lo habrán oído a sus abuelas. Pues bien, posteriores legislaciones hundieron aún más el empleo femenino al conceder subsidios y prestaciones a las familias en las que la esposa permanecía en casa, poniendo fin a la protección de la maternidad, que en España se contemplaba desde 1931. ¿Subsidios por quedarse en casa? Esto sí que suena… muy reciente… “Las familias alemanas que cuiden a sus hijos en casa sin recurrir a guarderías u otros servicios públicos obtendrán un subsidio estatal a partir de 2013. El año que viene será de 100 euros mensuales por cada hijo de entre 13 y 24 meses”, contaba Juan Gómez, corresponsal de EL PAÍS en Berlín, hace cuatro días. Donde pone familias pongan mujeres y no habrán errado el tiro. Dirán que eso es Alemania y poca influencia habrá tenido el nacionalcatolicismo español en dicha medida. Y ahí sí se equivocarán, porque no hay más globalidad que lo que atañe a discriminaciones de género. Las mujeres, en todos los países, han tenido su ineludible catecismo de buenas costumbres y su libertad embridada en alguna época, que todavía es, también en Alemania, antes de ayer.

Enseñando a señoritas y sirvientas, el libro que Matilde Peinado Rodríguez acaba de publicar en Catarata, mueve a la risa –cómo no va a hacerlo- cuando reproduce algunas de aquellas lapidarias lecciones: “Nada complace tanto a la psicología masculina como la sumisión de la mujer, y nada complace tanto a la psicología femenina como la entrega sumisa a la autoridad masculina”, decía Pilar Primo de Rivera, inagotable fuente de humor. Entonemos un ja en su memoria. Relajada la mandíbula, veamos como no faltan ocasiones hoy en día para apretarla.

Porque ahí está la gran valía del libro mencionado, que señala el camino que han seguido esas enseñanzas hasta llegar a la actualidad. Peinado Rodríguez demuestra cómo algunas actuaciones domésticas o ciertas políticas públicas, antes de calificarse de sensatas o insensatas, ocurrencias o meditadas reflexiones, son, desde luego, el pegajoso fruto de aquella siembra.

Y a cambio de qué trabajaban estas mujeres. “Por un jornal semejante al que ganaban los niños y muchachos, la mitad más o menos de lo que ganaba el hombre”, cita Peinado Rodríguez en su libro. Esos ecos llegan a nuestros días, mitigados, puede, pero correosos. A igual desempeño muchas mujeres cobran menos que sus compañeros. En las empresas se hace con guante blanco y subterfugios varios (unos ascienden y otros no y todos hacen lo mismo, por ejemplo), pero entre el campesinado y otras tareas manuales aún se encuentran casos flagrantes. Y cuando se pregunta por esto en los institutos aún algunos estudiantes lo ven bien. Tantos años de moral torcida no iban a caer en saco roto.

La deshonra de que una mujer tuviera que trabajar de casada caía también sobre el marido (en las clases medias, claro, porque en las bajas ni se cuestionaba). Esta ideología, que todavía tiene su estela en la actualidad, “era tremendamente útil a los intereses del Estado, que solo de esta forma pudo mantener bajas tasas de desempleo”.

Ay, el ángel del hogar. Ni para morirse podía abandonar su sagrada tarea de la casa. Miren esta inscripción de 1884 en una lápida del cementerio de Montjuic: “Tan buena esposa como cariñosa e inteligente madre, viviendo exclusivamente la vida del hogar y sin dejar más huellas en el mundo que la de su virtud, le abandonó la existencia cuando esta era más necesaria para la dicha de su esposo y el cuidado de sus hijos”. Cachis, qué inoportuna. ¿Y creen que esto no ha llegado a nuestros días? Esquela del Abc de un día cualquiera de febrero de 2012: “En su maravilloso empeño de esposa, madre, abuela y bisabuela, al constante servicio de una extensa familia, fue encantadora y exigente, un ejemplo de amor y dedicación para todos, con cristiana sensibilidad…”.

Decía aquel manual de Pilar Almansa Martínez de 1942 titulado Lecciones para la formación de las instructoras del hogar, que los tres fines de la niña o mujer son: el fin natural (hija, esposa y madre), fin histórico (criar hijos, educarlos y ejercer un oficio: magisterio, sanidad y artesanía preferentemente) y fin sobrenatural. Este último no se explica, ni yo lo comprendo. Pero viendo esas lápidas y esquelas de Montjuic y el Abc…

sábado, 27 de diciembre de 2025

"GENOCIDIO, EL PODER DE UNA PALABRA. HISTORIA DEL CRIMEN DE LOS CRÍMENES". Guillermo Altares, El País

Acuñado para definir las matanzas del nazismo, se ha convertido en la palabra más discutida del año. Los principales especialistas mundiales reflexionan sobre su significado legal, político y moral en plena guerra de Gaza

En la primavera de 1994, mientras las bandas de asesinos hutus que se llamaban Interahamwe (“los que matan juntos”) perpetraban el genocidio de Ruanda (800.000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados en tres meses), la Casa Blanca decidió mirar hacia otro lado. “Estados Unidos no hizo prácticamente nada para tratar de pararlo”, escribió Samantha Power sobre el país africano en su libro "A Problem from Hell". America in the Age of Genocide (Un problema del infierno. América en la era del genocidio). Publicado en 2002, el impacto de este ensayo de la diplomática estadounidense fue enorme porque puso a Estados Unidos —y al mundo— ante el espejo de su parálisis mientras en Camboya, Irak, Ruanda, Bosnia y Kosovo cientos de miles de personas eran asesinadas por su pertenencia a un credo, un grupo nacional o una etnia. El viento de la realpolitik se había llevado por delante el nunca más que parecía haberse asentado en la conciencia internacional tras la Segunda Guerra Mundial y los juicios de Núremberg y Tokio contra los criminales de guerra de Alemania y Japón.

Power relata cómo, aunque los miembros de la Administración estadounidense en la época del demócrata Bill Clinton utilizaban la palabra genocidio en privado, se les prohibió hacerlo en público. Si Estados Unidos llegaba a reconocer públicamente que se estaba produciendo un crimen de estas dimensiones hubiese sido imposible explicar su pasividad. “Tenían miedo de que su uso desencadenase peticiones para intervenir que no estaban dispuestos a cumplir”, escribe Power, que fue embajadora de Barack Obama ante Naciones Unidas.

La palabra genocidio fue acuñada por el jurista polaco Rafael Lemkin durante la Segunda Guerra Mundial uniendo el prefijo griego genos, tribu, y el sufijo latino cidio, que significa muerte, para designar lo que Winston Churchill había llamado “un crimen sin nombre” en referencia a las atrocidades del nazismo en la Europa ocupada. Cuando la definió por primera vez en su libro Axis Rule in Occupied Europe (El dominio del Eje sobre la Europa ocupada), escrito en 1943 y publicado en 1944, las tropas soviéticas no habían liberado Auschwitz y las cámaras de gas eran todavía un secreto que muchos se resistían a creer. El jurista tampoco sabía que la mayoría de su familia había sido asesinada en la noche y niebla de los nazis. Lemkin tenía entonces en mente el genocidio armenio por parte del Imperio otomano al principio del siglo XX y la brutalidad sin límites de la ocupación nazi. De hecho, en el ensayo (del que existe una traducción castellana dentro del libro Genocidio: escritos, del Centro de Estudios Polítios y Constitucionales) y en su autobiografía Totalmente extraoficial (Berg Institute) hace tantas referencias al sufrimiento de polacos y eslovenos como al de los judíos.

Para Lemkin, por ejemplo, “la destrucción de los fundamentos económicos de un grupo nacional” lleva al genocidio, como explica en el capítulo que dedica a explicar el término en su libro. Argumenta que los nazis crearon unas condiciones objetivas para que grupos nacionales como los “judíos, polacos o eslovenos” tuviesen que llevar a cabo “un auténtico combate cotidiano por el pan y por la supervivencia”. Para el jurista polaco, genocidio no es “la destrucción inmediata de una nación, sino la puesta en marcha de diferentes acciones coordinadas que buscan la privación de los fundamentos esenciales de la vida de grupos nacionales”. CONTINUAR LEYENDO

domingo, 21 de diciembre de 2025

"EL SADISMO COMO PRINCIPIIO POLÍTICO". Antonio Maestre, elDiario.es 21 DIC 2025

La expulsión de 400 migrantes sin recursos de un instituto abandonado en Badalona para que duerman en la calle es una muestra de sadismo político que solo tiene como objetivo mostrar a Xavier García Albiol como un sheriff duro y cruel con los que menos fuerza y poder tienen.
Los migrantes desalojados por Albiol se instalan en un campamento improvisado bajo un puente en una autopista

Xavier García Albiol es una persona infecta en su segunda acepción. Alguien repugnante y abyecto. El alcalde de Badalona es alguien de moral podrida y principios degenerados. Lo es hasta el punto de que ni siquiera ha sido capaz de defender sus valores racistas cuando por un breve lapso estaba mal visto ser ese tipo de escoria. El alcalde del PP al que Feijóo apoyó y aupó a puestos de dirección siempre ha sido un racista. Eso no es discutible porque ha hecho toda su carrera política con el único principio del vapuleo a los más vulnerables y mostrarse inflexible con los débiles. Lo llamativo de su actitud es ver cómo durante unos años de interludio humanista en el que ser así de mierdas estaba penalizado negaba serlo para seguir haciendo carrera.

Han pasado diez años de la peor campaña racista vista en nuestro país —incluso después de la llegada de Vox— cuando Albiol llamaba a limpiar Badalona de gitanos rumanos calificándolos de plaga al más puro estilo de la propaganda de los años 30 contra los judíos. No hacía falta que VOX llegara para que el PP se radicalizara porque siempre han sido así, lo único es que durante algún tiempo se ocultaba y negaba que esa pulsión racista y aporófoba de la derecha “moderada” fuera algo más que una ida de olla de un alcalde minoritario en una comunidad donde es lo único que gobierna.

El PP no tiene ningún problema en adoptar las posiciones racistas de Vox porque siempre las ha tenido. Durante muchos años hemos clamado en el desierto intentando explicar que lo que es la extrema derecha no es diferente a lo que está en el PP y que no ha aflorado antes de manera descarnada, no porque no lo piensen, sino porque el cálculo político convenía que no se mostrara de manera abierta. Los cónclaves privados del PP siempre han estado llenos de nazis acomplejados, de saludos romanos y de fascistas de camisa azul sin poder mostrar públicamente cómo han pensado hasta que Vox llegó y les dio permiso para decir abiertamente lo que hacían en sus cenas de pijos dejando a algunos reductos en el País Vasco y Cataluña que lo hicieran públicamente para captar el voto más ultra.

La expulsión de 400 migrantes sin recursos de un instituto abandonado en Badalona para que duerman en la calle es una muestra de sadismo político que solo tiene como objetivo mostrar a Xavier García Albiol como un sheriff duro y cruel con los que menos fuerza y poder tienen. Como siempre en estos casos es un cobarde cuando tiene que ponerse frente a los poderosos. Desde el punto de vista político no se puede analizar una medida de este tipo porque no ofrece nada a los ciudadanos de Badalona, incluso para quienes consideren que esos seres humanos son despreciables y no merecen más que crueldad y miseria estaría bien que dijeran en qué cambia la situación para los vecinos cuando han dejado de estar bajo techo en un instituto abandonado para acampar en una plaza del pueblo. No solo siguen ahí, sino que ahora los tienen más visibles en el espacio público. Lo único que han logrado es mostrarse como seres humanos nauseabundos que aplauden el sufrimiento de otra persona por hedonismo.

El único proyecto político que está ofreciendo a España la ultraderecha, y aquí ya entra el PP en toda su dimensión, es el de convertir ser mala persona en un valor social. El sadopopulismo en su máxima extensión; que promete a los ciudadanos que su situación no va a mejorar pero al menos pueden ver a quienes odian sufrir más que ellos. Ser una mierda de persona, en definitiva.

Es necesario ser consciente de cuál es el tipo de política que nos espera. No vamos a estar lejos de ver escenas como las que Donald Trump está mostrando cada día con la inefable ICE llevándose a vecinos, amigos y familiares por el simple hecho de que los señalen por su origen, raza, religión o procedencia. Los tiempos oscuros que nunca creímos ver van a llegar pronto y al menos tenemos que ser conscientes de que la crueldad y la miseria moral van a estar en nuestras vidas de manera cotidiana.

Dentro de poco habrá mucha gente que salga con miedo al trabajo, a buscar a sus pequeños a la escuela o yendo al centro de salud. El estado policial contra los más vulnerables y todos aquellos que empaticen mínimamente con ellos y se solidaricen de manera efectiva va a ser una realidad. La pregunta es qué estaremos dispuestos a hacer para evitarlo o qué haremos cuando llegue.

"¡AY DE LOS VENCIDOS". Irene Vallejo, El País

Terminar las guerras concediendo al más fuerte todo el botín y la impunidad absoluta solo abre la puerta a nuevas violencias y venganzas

La paz a la fuerza es la última incorporación a nuestro repertorio de paradojas cotidianas. La convivencia se cimenta en la violencia; los nuevos paraísos, sobre los escombros de la destrucción. El abuso y el absurdo del poderoso se aplauden, sin tapujos ni disimulos, como logros diplomáticos. Quien está en posición de debilidad solo tiene la libertad de capitular. La clave de la negociación es halagar al líder, árbitro arbitrario que forja pactos para hacer negocios y colocar una medalla más en su pecho tintineante. La humanidad, tras un breve paréntesis de fe en una imperfecta comunidad internacional, regresa a las viejas costumbres del dominio arrollador de las grandes potencias.

Ciertos gobernantes adornan su afán pacificador con humillaciones públicas, amenazas a los más débiles, agasajos entre líderes autoritarios y declaraciones propias de villanos cinematográficos. Como en una timba de tahúres, recriminan al atacado porque tiene malas cartas. Estos nuevos políticos, tan antiguos, deciden un futuro que tendrá que gustarles a los países invadidos: en boca cerrada no entran bombas. Para ellos —tan defensores de la ley y el orden—, la devastación de ciudades, la destrucción de hospitales, los niños asesinados o los periodistas incómodos descuartizados son, simplemente, cosas que pasan.

En su ensayo Lo llamaron paz, Lauren Benton investiga un patrón habitual en los conflictos bélicos: después de los armisticios y las aclamaciones, suelen continuar las agresiones, amparadas en frases sonoras pero nebulosas, como “derecho a la autodefensa”, “ataques preventivos”, “objetivos estratégicos” y “operaciones especiales”. Los antiguos romanos fueron tal vez los primeros en utilizar el eslogan de la Pax Romana para justificar sus abusos imperiales. Desde entonces, “pacificar” un territorio ha significado con frecuencia conquistarlo. El historiador Tácito dejó constancia de las críticas a la expansión de una Roma soberbia, codiciosa y despótica. Lo hizo a través de las palabras de Calgaco, jefe de las tribus caledonias, en la actual Escocia: “A la rapiña, el asesinato y el robo llaman los romanos por mal nombre gobernar; y donde crean un desierto, lo llaman paz”.

Una máxima latina advierte: Vae victis! –¡ay de los vencidos!–. Cuando el ganador posee poder suficiente para aplastar, no existe la compasión: los derrotados sufren todas las injusticias. Los romanos alcanzaban acuerdos con quienes aceptaban su dominación sin rechistar, pero cuando encontraban resistencia eran despiadados. En Numancia o Cartago dejaron huellas milenarias de su crueldad. Después de derrotar a los cartagineses en las dos primeras guerras púnicas, Roma provocó con pretextos una tercera para acabar la tarea y destruirlos por completo. Incendiaron la ciudad, masacraron a la mayoría de la población y vendieron como esclavos al resto. Se dijo que sembraron la tierra con sal para que nada volviera a crecer en el solar de su victoria. La paz del páramo, como denunciaba Calgaco.

Ya desde tiempo de los romanos, el ideal de los imperios camina sobre el filo —de una espada—. Por un lado, les gusta presentarse como adalides de las leyes y civilización —bárbaros y eje del mal, ya lo sabemos, son los demás—. Por otra parte, imponen la lógica de la fuerza desnuda y la paz a palos. Frente a la metrópoli invasora, que se exhibe como benefactora, surgen siempre voces indignadas que desenmascaran las contradicciones chirriantes, los abismos entre la justificación moral y la verdadera conducta. En esas rebeldías tempranas brota el germen del derecho internacional. Avergonzado ante la crueldad de las huestes romanas, Séneca escribió: “Los homicidios individuales los castigamos, pero ¿qué decir de las guerras y del glorioso delito de arrasar pueblos enteros? Elogiamos hechos que se pagarían con la pena de muerte porque los comete quien porta insignias de general”.

El desembarco español en América, rápidamente convertido en sueño de conquista, alumbró una de las más tempranas ―si no la primera— defensa pública de los derechos humanos. En 1510 llegaron a Santo Domingo, sede del Virreinato, los primeros frailes dominicos. Alojados en una choza pequeña, vivían en extrema pobreza. Fray Antonio de Montesinos, graduado en oratoria por la Universidad de Salamanca y fogoso predicador, pronunció el 21 de diciembre de 1511 su célebre sermón de Adviento: “¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? (…) ¿Estos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos?”. Allí se encontraba Bartolomé de las Casas, un encomendero que, como después admitió, trataba injustamente a los taínos. Conmovido por la recriminación, se convirtió en testigo comprometido y defensor de la causa. En su Historia de las Indias, recogió aquellas encendidas palabras de Montesinos.

La guarnición española reaccionó con furia. Sin embargo, el domingo siguiente los frailes no solo no se retractaron, sino que añadieron nuevos cargos contra las autoridades, negándoles la absolución mientras no enmendaran su conducta. El virrey Diego Colón se apresuró a enviar una queja a la Corte. Fray Antonio de Montesinos fue llamado a España a rendir cuentas. Un memorial escrito en 1516, probablemente por el cardenal Cisneros, atestigua su persistencia en denunciar y sus exigencias alarmantes acerca del oro: “Un Fray Antonio, dominico, hizo un sermón en la ciudad de Santo Domingo en que dijo que los indios no los podían poseer ni servirse dellos, e que todo el oro que con ellos habían ganado e sacado, lo habían de restituir”. Los frailes obtuvieron una cierta victoria legal: las Leyes de Burgos de 1512, el primer código de ordenanzas para proteger a los pueblos originarios y limitar las demandas de los colonizadores. Pero el oro, claro, nunca se devolvió —esas, en cambio, son cosas que no pasan— y, en la práctica, los abusos continuaron. En 1540 Antonio de Montesinos fue asesinado en la Provincia de Venezuela por un oficial debido a su firme oposición a la explotación de los indígenas. El sermón de Adviento, como el de la Montaña, demuestran que la ley del más fuerte siempre tuvo insubordinados.

Líderes iracundos nos aseguran que vamos a la guerra para hacer del mundo un lugar más seguro, nos hacen creer que las armas abrirán paso a la democracia, nos aleccionan para imponer la paz sin escatimar violencia. En tono condescendiente, invitan a los agredidos a callar y claudicar: vae victis. Sin embargo, “paz” y “pacto” son palabras que comparten raíz y sentido; sin la coherencia de los hechos, no sobreviven los derechos. Terminar las guerras humillando a los derrotados y concediendo al más fuerte todo el botín en la bandeja dorada de la impunidad absoluta solo empedrará el camino hacia nuevas violencias y venganzas. ¿Seguimos en ese sueño tan letárgico dormidos? Cuando los vencedores imponen las condiciones más letales en vez de las legales, nadie está a salvo. Vivir en esa clase de mundo seguro es muy peligroso.

jueves, 18 de diciembre de 2025

"Shoshana Zuboff, filósofa: “La IA es el capitalismo de la vigilancia continuando su expansión”. Una entrevista de Paola Nagovitch publicada en El País

La autora de ‘La era del capitalismo de la vigilancia’ aplaude las iniciativas de la UE para frenar a las grandes tecnológicas y pide al bloque que no ceda ante las presiones de Trump

Shoshana Zuboff (Nueva Inglaterra, EE UU, 1951) se conecta a la videollamada desde su residencia en Maine, al noreste de Estados Unidos, al borde con Canadá, donde el frío azota sin piedad en estas fechas. Bebe de una taza con té para calentar la garganta y se disculpa por llegar tarde, pues su agenda está más que cargada, tanto que fue imposible encontrar un hueco para hacer esta entrevista en persona. Es difícil hablar a través de la herramienta de videoconferencias de Google con Zuboff, la principal pensadora sobre el capitalismo de vigilancia por parte de las grandes tecnológicas, y no sentir ansiedad por contribuir precisamente a ese mal que ella nombra desde hace años.

“Quedan muy pocas cosas en este mundo que podamos hacer sin contribuir al capitalismo de vigilancia. Eso es lo que lo hace intolerable”, señala la filósofa y profesora emérita de la Harvard Business School. El próximo mes de enero se cumplirán siete años desde que publicó La era del capitalismo de la vigilancia (Paidós), con el que destapó un fenómeno que desde entonces solo se ha expandido casi sin freno: la recopilación y mercantilización de datos personales por parte de las empresas tecnológicas.

La tecnología y el capitalismo han sido dos ideas que siempre han estado presentes en el trabajo de Zuboff. Pero el momento que atraviesa nuestra sociedad, con la rápida expansión de la inteligencia artificial y con mandatarios como Donald Trump abrazándose a los oligarcas tecnológicos, le preocupa especialmente. Tanto que su próximo libro, que espera publicar en 2026, será una actualización de su trabajo de 2019, pero centrado en la inteligencia artificial.


miércoles, 17 de diciembre de 2025

"LA (IMPROBABLE) INTEGRACIÓN POLÍTICA DE LA UNIÓN EUROPEA ES VITAL". Jürgen Habermas, El País

MIKEL JASO
El balance de la situación mundial es amargo: China busca un orden mundial chinocéntrico, Estados Unidos está liquidando su democracia, los regímenes autoritarios avanzan y la sociedad civil no parece oponer mucha resistencia. Ante este desolador panorama, Europa debe pensar en volar sola y más unida. Es cuestión de supervivencia

La invasión rusa de Ucrania ha provocado, entre otras cosas, una percepción tardía entre la población europea de la profunda transformación que se está produciendo en la situación mundial. No obstante, ese cambio llevaba ya tiempo gestándose a consecuencia del declive de Estados Unidos, la superpotencia del siglo XX. Una señal de alarma ya fue el giro repentino en el estado de ánimo de la sociedad civil estadounidense tras el 11 de septiembre de 2001. Este cambio de actitud que desató el miedo en la población se vio agravado por la retórica del Gobierno del entonces presidente George W. Bush y su implacable y belicoso vicepresidente.

Todo el mundo parecía sentir en primera persona el peligro acechante del terrorismo internacional. En el contexto de la propaganda que propugnaba la guerra contra Sadam Husein e Irak, en violación del derecho internacional, el cambio de actitud se afianzó y se radicalizó. Desde el punto de vista institucional, ese giro afectó en primer lugar al sistema de partidos. Ya durante la década de los noventa, bajo el liderazgo de Newt Gingrich [que presidió la Cámara de Representantes de EE UU], no solo se había transformado profundamente la práctica del Partido Republicano, sino también la composición social de sus seguidores. Sin embargo, las tendencias que propugnaron un cambio aún mayor y, al parecer, prácticamente irreversible del sistema político en su conjunto solo se impusieron después de que el presidente Obama decepcionara a quienes habían esperado un giro radical en la política exterior de Estados Unidos.

China busca un orden mundial ‘chinocéntrico’

Actualmente, el debilitamiento de la posición internacional de la antigua superpotencia es ya innegable, como quedó de nuevo patente en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (la APEC) celebrada en Corea del Sur a finales de octubre: los aliados de Estados Unidos, movidos por la inquietud, buscan ahora también acuerdos con otros vecinos más neutrales o con una mayor dependencia de China. Y parece ser que, tras la partida prematura del presidente estadounidense, más interesado en cerrar tratos rápidos que en afianzar la influencia a largo plazo de EE UU, el presidente chino, Xi Jinping, marcó el rumbo de la reunión promocionando su concepción de una sociedad mundial multicultural bajo el liderazgo de China.

Desde que la República Popular China se incorporó a la Organización Mundial del Comercio los sucesivos gobiernos demostraron su inteligencia al aspirar a convertir su país en una gran potencia económica. Pero solo con la llegada al poder de Xi Jinping en 2012 se convirtió en su objetivo declarado, presentado con cierta “agresividad defensiva”, el sustituir el régimen liberal de comercio mundial por un orden político mundial chinocéntrico. Con el proyecto de la Ruta de la Seda, China llevaba ya tiempo persiguiendo objetivos estratégicos y de seguridad de mayor alcance. Los principales beneficiarios fueron Rusia, Pakistán, Malasia e Indonesia. Pero China se ha convertido además en el mayor donante de fondos para países emergentes y en desarrollo. En general, un indicio del cambio de poder a escala internacional es que, en términos geopolíticos, los conflictos decisivos se concentrarán en el futuro en el sudeste asiático.

Será interesante observar cómo afectará la llegada al poder de Trump a la política interior de Taiwán. Pero, aparte de ese foco de conflicto, aquí no solo se enfrentan, por un lado, China y sus aliados regionales y, por otro, Estados Unidos y los países de la región de inclinación occidental, es decir, sobre todo Japón, Corea del Sur y Australia. En esa misma región, también la India aspira ahora a convertirse en una potencia mundial. Y los cambios en el equilibrio de poder geopolítico no solo se están produciendo en el Pacífico, sino que se detectan también en el auge de potencias de tamaño medio, como Brasil, Sudáfrica o Arabia Saudí, que aspiran con empaque a lograr una mayor independencia. CONTINUAR LEYENDO

domingo, 14 de diciembre de 2025

"‘WRAPPED' DE SPOTIFY Y LA IDEOLOGÍA DE LA IDENTIDAD". Nuria Labari, El País

Los partidos políticos, igual que las empresas, venden identidad. Y lo que vende es sentirnos diferentes y, a poder ser, superiores

“Sé que Spotify es el demonio y el asco absoluto y debemos irnos de ahí, pero, por favor, compartid vuestros wrapped [los temas más oídos por un usuario en un año], que me encanta verlos, y luego nos vamos todos a otro lado”, publica el escritor y periodista Guillermo Alonso (El efecto deseado, Seix Barral) en sus stories de Instagram. Lo de que Spotify no mola lo dice por las millonarias inversiones de su CEO, Daniel Ek, en IA militar. Lo de que todos queremos ver los wrapped de todos es un hecho. Pero ¿por qué nos hace tanta ilusión saber qué canción es la que más escuchamos este año o conocer nuestra edad musical? Se debe a que es una cuestión identitaria, y nada hay tan importante en este siglo (política y humanamente hablando) como la identidad.

¿Y qué es la identidad, según Wrapped de Spotify? Pues, básicamente, que te den la oportunidad de ser quien tú piensas que eres y mostrarlo a los demás. No que te digan cómo eres, porque eso no se puede saber en función de si has escuchado más Lux o The Life of a Showgirl. Cómo seas tú en realidad (empática, alegre o malvada…) no te lo va a decir Wrapped, y a nadie le importa en realidad, porque la tecnología tiene una superbuena noticia y es que puede asegurarte, al final del año, que te has convertido exactamente en la persona que creías ser, no la que eres realmente. ¿Y cómo puedes demostrarlo? Pues, a ver, porque tu top cinco de artistas lo forman Nation of Language, Safe Mind, La Roux, Garbage y Jade, por ejemplo. Y eso es tan importante que vas a compartirlo para que se entere todo el mundo… de quién eres.

Que un algoritmo pueda otorgar la identidad es un asunto tan importante para las multinacionales como para los partidos políticos, que no venderán ideas en los próximos años, sino identidades. Un cambio que la ultraderecha ha interiorizado (las ideas no valen nada y se puede ser presidente de EE UU diciendo que las personas migrantes se comen a las mascotas) y que la izquierda no termina de aceptar. Los partidos progresistas mantienen un discurso a favor de la igualdad (muy del siglo XX), cuando lo que crea fans, clientes o votantes es la identidad; en concreto, ser diferente (nunca igual) y preferiblemente superior. La palabra igualdad está bien moralmente, pero retóricamente ya no vende porque no construye identidad.

La pregunta obligatoria es cómo se vende y cómo se construye una identidad en el siglo XXI. Hasta ahora hemos pensado que la identidad era la expresión íntima de lo que somos y exigía bucear en cada individuo, construir una comunicación plástica e incluso poética de lo que cada quien siente y tratar, en fin, de construirnos y descifrarnos. Sin embargo, la identidad que triunfa hoy es el juicio público (no íntimo) de quiénes somos. Una lista que lo demuestre, un número de likes o una proclama política sobre la fruta que no dice nada, pero sí quién eres. Ya no es que las convicciones políticas decidan los votos, sino que muchos votos se aseguran en función de la identidad que prometen otorgar: ser más español que el resto, por ejemplo. Se puede votar así, igual que se puede escuchar música en Spotify porque, aunque su CEO haya invertido 700 millones en la guerra, tiene un algoritmo que nos resta 20 años según nuestra “edad musical”. Y, claro, no hay quien se resista.

viernes, 12 de diciembre de 2025

"MICHELLE REDUCIDA A LA MITAD". Najat El Hachmi, El país

Las imágenes de la delgadez de la ex primera dama son una decepción para quienes creímos en la defensa de un cuerpo diferente

Se difundieron las imágenes de una irreconocible Michelle Obama y las mujeres del mundo no podíamos creer lo que veían nuestros ojos: ¿por qué, Michelle?, ¿por qué tú?, ¿por qué a tu edad y con los privilegios y el poder sobre tu vida del que gozas has decidido traicionar la causa feminista y la causa antirracista? Muchas nos sentíamos aliviadas al verte con tu físico entero, sin ser diezmado por esos estúpidos y dañinos procedimientos de la industria cosmético-dietética-farmacológica, tu figura poderosa y potente, tan en armonía con tu estatura nos dio un respiro a las grandotas de músculos recios que hemos sido humilladas y vejadas por poco femeninas. Tu sola presencia en la esfera mediática, con tus brazos fuertes era un desafío a los cánones de belleza occidentales, esos que han establecido que ser mujer es ser frágil, pequeña, insignificante, débil y casi casi que es no tener cuerpo, solo volátil esencia sublime. El modelo que ahora representa la pobre Ariana Grande, tan alegre y pizpireta cuando salía en programas infantiles y ahora convertida en un estereotipo de la industria con el rostro de plástico y tendiendo a cero su ya diminuto cuerpo.

¿Qué pensarán todas las mujeres afroamericanas que han tenido a Obama como referente y modelo a seguir con su sensatez y su defensa de la diversidad?, ¿cómo leer ahora todos los mensajes que lanzó en favor del respeto a los cuerpos distintos, a esos fenotipos característicos de una minoría oprimida y perseguida, cuya diferencia siempre se ha querido borrar? Incluidos los brazos que mostraba Michelle y que fueron objeto de burla por parte de la derecha rancia y racista. O bien ha claudicado ante la presión o bien promovió un respeto por esa diferencia que en realidad no tiene para sí misma. Sea como fuere esa mujer de 61 años que ha sido una de las más poderosas del mundo, que tiene a sus pies a una audiencia descomunal de personas que la escuchan, presentándose así, erotizando la delgadez extrema –que tanto influye en las chicas y las mujeres, hasta hacerlas caer en trastornos de alimentación-- es un acto de una enorme irresponsabilidad. Y más viniendo de una madre negra, que sabe mejor que nadie cómo la cultura dominante intenta reducir a las mujeres, más si no son blancas. Michelle Obama extremadamente delgada es a todas luces, qué pena, un Michael Jackson aclarándose la piel.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

"La IA acelera y perfecciona la desinformación en África, mientras pierde capacidad para combatirla". Ana Puentesana - Cristina Castellanos, El País

Una niña utiliza su teléfono durante las oraciones que conmemoran
en fin del Ramadán en Lagos, Nigeria, en abril de 2024
Vídeos falsos traducidos a decenas de lenguas locales para ampliar su alcance, avatares que simulan ser periodistas y herramientas de difusión de bulos por múltiples canales ponen en jaque a varios países africanos

Un bulo sobre el robo de genitales masculinos que se extendió de manera simultánea en cuentas falsas de redes sociales, medios de comunicación digitales y conversaciones cotidianas logró crear un pánico colectivo en países como Nigeria, Chad y República Centroafricana a finales de 2024. El bulo, que lleva años circulando por el continente, se hizo esta vez mucho más creíble porque se distribuía de forma intencionada por distintos canales digitales a gran velocidad. La mentira, sin embargo, no quedó en la anécdota: un medio digital de Malí tergiversó aún más la historia al señalar a Francia como responsable de un plan para “robar la virilidad” a los hombres africanos para “extraer la hormona de la masculinidad” y llevarla a Francia para combatir “el declive de la actividad sexual” y la disminución de la población. Unas semanas después, fact-checkers desmintieron la información y confirmaron que formaba parte de una estrategia de manipulación antioccidental dirigida por países extranjeros.

Este es solo uno de los ejemplos de cómo los agentes de la desinformación y la manipulación nacionales e internacionales en África se valen de nuevas tecnologías para generar y distribuir contenidos falsos. Lo hacen, además, en un continente con un terreno fértil para difusión de bulos por la poca financiación para los medios de comunicación y de fact-checking, la desconfianza hacia los periodistas y la debilidad de los sistemas democráticos.

Karen Allen, directora de la firma especializada en investigación periodística Karen Allen International e investigadora del impacto de la IA en la desinformación, alerta de que aunque África trata de ponerse al día en legislación sobre desinformación, control de la IA y educación digital, no está del todo preparada para enfrentar la magnitud del reto. “Estamos viendo el uso de vídeos descontextualizados como una muestra de cheapfakes [contenido audiovisual falso creado con tecnologías sencillas y económicas]. Y, además, África está empezando el camino de las deepfakes [información falsa más sofisticada e indetectable] generada con IA, especialmente en época de elecciones o en contextos de golpes de Estado”, describe Allen a EL PAÍS en una entrevista en Madrid, donde este jueves participó en una jornada sobre desinformación en África, en el marco del V Encuentro de Periodistas África - España organizado por Casa África y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. “La amenaza”, añade la experta, “tiene más que ver con la difusión a gran escala. Ahora se usan herramientas de IA para tomar un contenido falso, traducirlo a 50 idiomas diferentes y distribuirlo a tal escala y velocidad que se hace casi imposible refutarlo”.

Fuentes de la Unión Europea que monitorean la desinformación y la injerencia exterior en África coinciden con Allen en que la verdadera amenaza de la IA no es su capacidad de crear contenido, sino la rapidez con la que lo replica. Según estas fuentes, una de las tendencias que la IA podrá potenciar en algunos años en el continente es el cross checking, un tipo de contenido que se replica en distintas plataformas y sitios web para hacerlo parecer veraz. “La pregunta es si los periodistas vamos a poder usar la IA para contrarrestar sus efectos. Creo que debemos empezar a prepararnos y aprender a trabajar con ella”, agrega una experta que pidió no publicar su nombre.

Los métodos son múltiples. Van desde crear avatares que simulan ser periodistas reales, pero que dan mensajes manipulados; pagar a influencers locales para insertar mensajes en redes sociales en épocas electorales o utilizar la IA para generar audios, vídeos e imágenes falsas y distribuirlos rápidamente por distintos canales. Adicionalmente, según las fuentes de la UE, los agentes de manipulación cada vez logran adaptarse mejor a los contextos locales de los países africanos. “El uso de la IA [en desinformación] no ha llegado a su máximo potencial. Pero ya hay mensajes de alerta”, dice una de sus expertas.

Un estudio de la Fundación Konrad Adenauer publicado recientemente, del que Karen Allen es coautora, alerta de que desde enero de 2023 han aumentado los registros de contenidos de audio y vídeo falsos en países con agitación política, como Burkina Faso, Malí y Sudán, o en contextos electorales en Nigeria, Sudáfrica y Kenia. El estudio advierte también de que los bulos son mucho más peligrosos en entornos de fragilidad democrática, donde el acceso a fuentes tradicionales de información, que permitan contrastar las noticias, es limitado.

Los bulos generados con nuevas herramientas tecnológicas son, además, un reto en un continente en plena expansión digital. Hace una década, solo el 16% de la población en África Subsahariana era usuaria de internet; ahora, el uso ha escalado a un 37%, según datos del Banco Mundial. Sin embargo, alertan Allen y otros expertos, la alfabetización digital no ha penetrado de forma paralela en el continente. “La información es poder, y quizá la información sobre la IA también sea más poderosa para el futuro”, resalta Allen.

Los recortes a los verificadores de contenido

Sankoré Labs, una iniciativa de formación digital en Malí liderada por la periodista digital y activista Fatouma Harber, ofrecía servicios de verificación de información y de formación a periodistas para reconocer contenidos falsos. Sin embargo, la retirada de Malí de sus principales financiadores ha detenido sus proyectos. “Nos habíamos beneficiado de formación y del refuerzo de capacidades de nuestro equipo en el ámbito de la desinformación. También nos habían proporcionado herramientas para verificar imágenes y vídeo”, recuerda Harber en conversación con este diario, “pero Malí ya no colabora con Francia y toda la financiación francesa se ha ido. Después del retiro de CFI [la Corporación Financiera Internacional, del Banco Mundial] y la AFD [la Agencia Francesa de Desarrollo], vino la salida de USAID [la agencia de EE UU para el desarrollo]”. Sankoré Labs aún opera en Malí, pero con muchos menos recursos que aún facilitan otros países europeos como Dinamarca.

Esto es un problema en el Sahel, donde los agentes de desinformación aprovechan cada vez más las herramientas digitales para distribuir contenidos falsos. Harber, por ejemplo, explica que con la IA ya se generan vídeos falsos con narraciones en Bambara, el idioma oficial de Malí, y en otras lenguas nacionales. “Esto les permite llegar a más gente y ser más convincentes. Porque en el país la información se transmite en las lenguas locales, antes que en el francés”, explica Harber, que menciona también la proliferación de influencers que se valen de Facebook y transmisiones en vivo por redes para manipular audiencias. “El problema también”, añade la periodista, “es que no hay fuentes oficiales que desmientan la información”.

Los recortes de USAID también están dejando a Liberia sin suficiente músculo periodístico y de verificación de información, de acuerdo con Rita Jlogbe, expresidenta de la Red de Periodistas de Investigación de Liberia (LIJN). Allí, los medios dependían de subvenciones y becas de grandes donantes, entre los que estaba EE UU, para financiarse a falta de publicidad u otros apoyos nacionales. “Ahora que USAID se ha ido, los periodistas capacitados están dejando la profesión por otros sectores. Algunos se están convirtiendo en funcionarios, y otros se dedican a las relaciones públicas”. Local Voices Liberia, que opera una red de verificación de información en el país, fue una de las afectadas. Antes, trabajaba en las 15 provincias del país, y ahora han visto reducido su alcance. Otros programas de capacitación a reporteros de radios comunitarias y de entrega de materiales y equipos para trabajar también se han visto interrumpidos.

lunes, 8 de diciembre de 2025

"EL FIN DEL MUNDO COMÚN: HANNAH ARENDT Y LA POSVERDAD". Máriam Martínez-Bascuñán (2025), Barcelona, Taurus

Al día siguiente de la primera investidura presidencial de Trump, su jefe de prensa afirmó que el acontecimiento había congregado a la mayor audiencia de la historia; a la hora de defender lo que era una falsedad demostrable, una asesora de la Casa Blanca afirmó que se trataba de «hechos alternativos». En este lúcido y perspicaz ensayo, Máriam Martínez-Bascuñán defiende que en aquel momento se acabó una era de la política y empezó otra.

Con la experiencia que le brinda su trayectoria como profesora de Ciencias Políticas y como columnista y directora de Opinión de El País, la autora arroja luz sobre este nuevo paradigma asistida por la presciente inteligencia de Hannah Arendt. El problema de la aparición de hechos alternativos, posverdades y prementiras no es que estos eliminen la verdad –al fin y al cabo, la verdad no es un valor absoluto en política–, sino quedan al traste con el mundo común que de un tiempo a esta parte venía permitiendo la deliberación democrática. Sin una imagen compartida del mundo, se hace inviable un debate acerca de las cuestiones que nos preocupan y nuestra condición de ciudadanos deja de tener sentido. La pluralidad de miradas solo se puede ejercer si todos miramos lo mismo.

Las ideas de Arendt, de una impactante actualidad, y su contraste con las de otros pensadores como Orwell, Foucault o Platón sirven de guía para el análisis de esta nueva realidad, cuya complejidad no puede conducir a la desesperanza.

domingo, 7 de diciembre de 2025

"Programas como ChatGPT pueden cambiar la opinión de uno de cada cuatro votantes". Raúl Limón, El País

Dos investigaciones muestran cómo la inteligencia artificial es más eficaz que las campañas tradicionales para persuadir al electorado

La inteligencia artificial (IA) se ha colado en la vida cotidiana. Sugiere recetas, completa deberes escolares, compara productos e incluso aconseja sobre combinaciones de ropa. ¿Qué pasa si se incorpora al debate electoral? Dos investigaciones publicadas este jueves de forma simultánea en Nature y Science lo han probado y descubierto que es capaz de modificar la opinión de entre un 1,5% y un 25% de los votantes analizados. Esta eficacia, según los estudios, es superior a la de los anuncios tradicionales de campaña y muy relevante si se tiene en cuenta que un cuarto de los electores decide su voto en la semana previa a la apertura de urnas.

Las herramientas más habituales y conocidas de IA evitan aportar una respuesta directa a la pregunta sobre a qué partido apoyar en las próximas elecciones. “No puedo decirte a quién votar”, responden todas las plataformas conversacionales consultadas. Lo hacen porque incluyen salvaguardas éticas para evitar influencias de carácter político. Pero es fácil vencer esta reticencia inicial. Solo hace falta continuar el diálogo con premisas menos directas.

Los últimos barómetros del CIS aúpan la inmigración como una de las principales preocupaciones de los españoles y esta cuestión se ha trasladado al debate político y social. La IA, pese a la introducción de matices, también termina respondiendo sobre esta inquietud. “Podemos y PSOE tienen políticas más favorables a la inmigración”, mientras “PP y Vox priorizan control, orden o restricciones”, responde uno de los buscadores, como si estos posicionamientos fueran incompatibles y sin aportar más opciones políticas.

Ante esta realidad, las investigaciones encabezadas por David Rand, profesor de Ciencia de la Información y autor principal de los artículos, y Gordon Pennycook, profesor asociado de Psicología (ambos de la Universidad de Cornell), han puesto a prueba la capacidad de influencia de los robots conversacionales. En el trabajo publicado en Nature, sometieron a 2.300 electores estadounidenses, 1.530 canadienses y 2.118 polacos a debates personales con una IA específicamente entrenada para ello en las tres últimas elecciones presidenciales de sus países, celebradas entre 2024 y el pasado año.

En todos los casos, la máquina fue capaz de alterar la intención de voto, aunque con diferentes grados de eficacia: en EE UU, el modelo entrenado para inclinar la balanza a favor de Kamala Harris fue capaz de convencer a 3,9% de los electores sometidos a la prueba mientras que la preparada para favorecer a Donald Trump lo consiguió solo con un 1,52%. En los casos de Canadá y Polonia, los cambios de opinión se elevaron hasta el 10%. “Fue un efecto sorprendentemente grande”, admite Rand.

El investigador de la universidad neoyorquina explica que no se trata de manipulación psicológica sino de persuasión, pero con limitaciones: “Los LLM [siglas en inglés de los grandes modelos de lenguaje con los que funcionan las IA] pueden realmente cambiar la actitud de la gente hacia los candidatos y políticas presidenciales aportando muchas afirmaciones fácticas que apoyan su postura. Pero esas afirmaciones no son necesariamente precisas e incluso los argumentos basados en afirmaciones exactas pueden seguir siendo erróneos por omisión”.

De hecho, los verificadores humanos que comprobaron los argumentos arrojados por la IA detectaron que las afirmaciones utilizadas para defender candidatos conservadores eran más erróneas porque partían de datos compartidos por usuarios de redes sociales de derecha que, según explica Pennycook, “comparten más información inexacta que los de izquierda”.

Rand ahonda, en la investigación publicada en Science, en esta capacidad de persuasión tras estudiar los cambios de opinión en 77.000 británicos que interactuaron con la IA sobre 700 asuntos políticos. El modelo más optimizado (se usaron robots conversacionales con distintos grados de uso de argumentos reales) alteró la opinión de hasta un 25% de los votantes.

“Los modelos más grandes son más persuasivos y la forma más eficaz de aumentar esta capacidad es instruirlos para que apoyen sus argumentos con tantos hechos como sea posible y darles formación adicional centrada en incrementar la persuasión”, explica Rand.

Esta habilidad tiene una ventaja. Los argumentos en los robots conversacionales son capaces de reducir la vulnerabilidad ante las teorías conspirativas, la atribución de sucesos o hechos a inexistentes grupos clandestinos para manipular a la población. Lo exponen los autores de las dos recientes investigaciones en otra publicada en PNAS Nexus.

Pero también tiene una limitación de la que advierte David Rand. “A medida que el chatbot se ve obligado a ofrecer más y más afirmaciones fácticas, finalmente se queda sin información precisa y empieza a fabricarla”. Es lo que en el ámbito de la IA se conoce como alucinación, una información inexacta con apariencia de veracidad.

Los autores concluyen que investigar la capacidad de persuasión de la IA es fundamental, y no solo en el ámbito político o electoral, para “anticipar y mitigar el mal uso” así como para promover directrices éticas sobre “cómo debe y no debe usarse la IA”. “El reto es encontrar formas de limitar el daño y ayudar a las personas a reconocer y resistir la persuasión de la IA”, resume Rand.

viernes, 5 de diciembre de 2025

"NOTICIAS, CUENTOS Y CÓMO DISTRAERSE MEJOR". Íñigo Domínguez, El País

La 'influencer' Michelle Comi en un programa de la RAI
junto al presentador Piero Chiambretti.

 La realidad es muy confusa, y más aún si en las noticias que te llegan ves una nueva masacre en Gaza o Líbano o Ucrania, seguida muy de cerca por otra sobre el modo correcto de cortarse las uñas de los pies

El mundo está fatal, uno no sabe qué decir, así que permítanme acercarme a la actualidad de forma muy tangencial. La realidad es muy confusa, en eso creo que estaremos todos de acuerdo, y más aún si en las noticias que te llegan ves una nueva masacre en Gaza o Líbano o Ucrania, seguida muy de cerca por otra sobre el modo correcto de cortarse las uñas de los pies. Es como para tambalear tu sentido de las prioridades. Yo ya dudo, lo confieso, ya no sé si preocuparme más por mis pies, pero los míos, ni siquiera los pies en general, o por el último naufragio en el Mediterráneo o la situación en Sudán, que total, no puedes hacer nada. En cambio, sí está al alcance de tu mano cómo reconocer la mejor mortadela, afecta a tu vida. Nos dejan solos con nuestro criterio, a orientarse en este caos, y al final como que te rindes, casi agradeces que te diluyan o escamoteen las graves cuestiones que nos rodean. Preferimos el entretenimiento. Si creyera en las conspiraciones podría llegar a pensar que ese es el objetivo, que dimitas de estar informado y te acabes poniendo una serie, cuantas más temporadas mejor, diez temporadas, cien temporadas, mil, todas seguidas, casi una realidad paralela. Porque además debes verlas (precisamente para eso, para estar enterado), ni siquiera te las aconsejan. Yo colecciono titulares intrascendentes como este que decía de los pies para sacarlos algún día y ya comentar con perspectiva, si es que algún día logramos llegar a ella. Es decir, me parece que no es una tontería, sino un síntoma. Queremos distraernos, cosas ligeras. Distraer es, desde luego, el verbo más certero para definir lo que está pasando. Preferimos estar distraídos, ser espectadores.

Menos mal que a veces hay noticias que te obligan a tomar partido, como esta que vi el otro día: “Una influencer quiere un nuevo seno y lanza una campaña de recaudación de fondos”. He aquí por fin una de esas cuestiones que invitan a la reflexión. Se trata de una chica muy mona de Turín, Michelle Comi, de 29 años, un millón de seguidores entre TikTok e Instagram, muy activa en OnlyFans, esa plataforma más o menos porno donde uno paga por seguir a alguien y ver lo que le dejen. Esta mujer ha planteado así su iniciativa: “Contribuye al aumento del seno de tu princesa”. Y prosigue: “Hola, súbditos. Hace tiempo que tengo el deseo de aumentar mi seno en una talla. Donad para contribuir a la operación de vuestra soberana”. Salud y república, vienen ganas de decir. Frase para enmarcar: “Con un pequeño gesto podéis cambiar el mundo, en este caso el mío”. Resumiendo, he llegado a tal punto de desorientación que ya no sé si donar a Médicos Sin Fronteras o a este proyecto, que al menos es algo concreto, palpable. O incluso ponerme yo a pedir dinero por todo el morro para lo que sea. En todo caso, la cosa ya está resuelta: esta mujer ya ha sacado 15.000 euros. Para mí todo esto es un misterio tan insondable como la materia oscura del universo. ¿Pero de dónde demonios sale toda esta gente? Tanto los soberanos como los súbditos, estos microestados virtuales de idiotas que son casi la nueva ONU, la nueva opinión pública. Miles de personas viviendo del cuento y millones mirando y pagándoselo, y de dónde sacan tanto dinero para malgastar. No sé si en algún momento la realidad irrumpirá, quizá con algún estrépito, a deshacer este encantamiento de princesas, príncipes y súbditos, o acabaremos todos dentro del cuento. Y colorín colorado.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

"NOMBRAR EL RESTO DE LA CLASE". Violeta Assiego, elDiario.es

Cientos de personas participan en la manifestación
convocada por la Coordinadora de las Plataformas en
defensa de la universidad pública madrileña, durante
el segundo día de huelga general universitaria
Más del 70% sigue apoyando las políticas de igualdad. Esa mayoría, habitualmente invisibilizada, también encabeza la preocupación por el cambio climático, la diversidad LGTBIQ+, los servicios públicos, la vivienda y la salud mental

El ruido de una minoría que simpatiza con el autoritarismo es mucho más “noticiable” que la apuesta progresista de una mayoría silenciosa. Es lo que se conoce como el sesgo de la negatividad. Que alrededor del 19% de las personas jóvenes declare que preferiría vivir en una dictadura o que aumente la simpatía juvenil hacia la extrema derecha nos ayuda a identificar un riesgo real y a detectar tensiones generacionales, pero también produce un efecto colateral no menos preocupante: invisibiliza a la mayoría de la juventud. Conviene añadir, además, un matiz fundamental: el apoyo a opciones abiertamente antidemocráticas no se limita a los más jóvenes. En la encuesta de El País, un 23% de las personas de entre 29 y 44 años y un 16% de quienes tienen entre 45 y 66 años también afirma que preferiría vivir en una dictadura. Reducir el fenómeno a “la juventud” no solo es inexacto, sino que refuerza una lectura distorsionada, y quizá interesada, del panorama actual.

Los datos de otros sondeos, incluidos aquellos que alimentan los titulares centrados en esa minoría autoritaria, dibujan un escenario mucho más complejo. El Barómetro Juventud y Género de la FAD muestra que la mayoría de la juventud, especialmente las mujeres, pero también un porcentaje relevante de los hombres, identifica la violencia machista como un problema social muy grave, y aunque el negacionismo ha aumentado entre los chicos, más del 70% sigue apoyando las políticas de igualdad. Esa mayoría, habitualmente invisibilizada, también encabeza la preocupación por el cambio climático, la diversidad LGTBIQ+, los servicios públicos, la vivienda y la salud mental. Que las personas adultas progresistas nos llevemos las manos a la cabeza ante esta “ola reaccionaria juvenil” no solo no ayuda, sino que, puede estar contribuyendo a crear el estado anímico perfecto para que la extrema derecha haga calar sus mensajes y borramos de la conversación a toda esa otra juventud a la que no vemos y que directamente ignoramos. La dejamos sin reconocimiento político, justo en un momento en que la extrema derecha sí les ofrece identidad y pertenencia.

El tema no es solo que “los jóvenes” se vuelvan de derechas, sino que hay una grieta abismal de género entre chicas y chicos gracias al feminismo. Miramos obsesivamente a los chicos que siguen a influencers reaccionarios mientras ignoramos a las chicas jóvenes, que sostienen posiciones democráticas y de igualdad de manera mucho más sólida. Ellos se llevan nuestra atención mientras repetimos la invisibilización de ellas. Caemos en una lectura parcial de la polarización actual, que no solo se da entre la juventud. Una lectura parcial que refuerza desequilibrios y nos impide comprender lo que realmente les está ocurriendo a las y los jóvenes porque hacemos de nuestros problemas y frustraciones, los suyos. No les vemos, no les escuchamos, no les tomamos en serio.

Diversas autoras feministas no niegan ese 19%, pero lo reencuadran: no es una “nueva ola natural”, sino una reacción defensiva ante el avance de la mayoría, del feminismo y de otros movimientos sociales que defienden los derechos humanos y cuya voz y protagonismo han ido ganando espacio. Nombrar al resto de la clase implica sostener dos verdades a la vez, que se dan entre las y los jóvenes, pero no solo ahí. Por un lado, esa minoría que coquetea con el autoritarismo no es un espejismo: muestra miedos e inseguridades que exigen interpretación política, no desprecio. A la vez, alrededor de esa minoría existe una mayoría expectante que observa hacia dónde se inclina el mundo y recibe impulsos opuestos: proyectos de convivencia, igualdad y justicia frente a un intento de restaurar un orden basado en la arbitrariedad y el privilegio, sostenido por una exhibición obscena de la impunidad.

Poner el foco únicamente en la minoría reaccionaria sirve para disciplinar a las mujeres (“cuidado, que os odian”) en lugar de reconocer la autonomía y la fuerza política que la mayoría ya ha logrado. Debemos comprender que estamos en la lógica del backlash y que cada avance genera una contraofensiva. El riesgo no es solo que crezca la minoría reaccionaria, sino que la mayoría permanezca sin ser nombrada y, por tanto, sin ser disputada. Los titulares alarmistas funcionan como profecía autocumplida: si repetimos que “los jóvenes son fachas”, invisibilizamos a los chicos que son aliados y empujamos a los indecisos hacia la reacción por pura identidad de grupo.

La democracia no se defiende solo señalando el peligro, se defiende ampliando lo posible. Por eso, precisamente ahora, es importante que pongamos a buen recaudo el sesgo de negatividad y nos acerquemos a quienes nombran todo y devuelven al centro el deseo mayoritario que apuesta por la convivencia, la igualdad y los derechos humanos sin discriminación. Es momento de nombrar a la juventud que sí cree en los valores, los ideales y los derechos que han traicionado las generaciones adultas que nos han traído hasta aquí, que os hemos traído hasta aquí.

"MÁS TRUHAN QUE SEÑOR". Najat El Hacmi, El País

Como siempre que un famoso es acusado de maltrato machista, no tardan nada en salir en tromba los defensores del orden establecido Yo querr...