miércoles, 30 de octubre de 2024

"CALAMITOSO MUNDO". Juan José Millás, El País 25 OCT 2024

Campamento de personas sin hogar en un descampado
junto a la ronda Litoral de Barcelona.
A un pobre le arreglas el día con un billete de cinco. Pero no cae esa magia económica en el vaso

Los pobres asustan. De ahí que evitemos su proximidad. Se nos aparecen en las aceras, sentados sobre el meado de los perros, tras un cartel que dice: “No he comido”, o “Tengo tres hijos”, o “Estoy loco”. Colocan en el suelo un vasito de plástico con dos tristes monedas de 20 céntimos, de modo que cuando alguien les echa un euro no se lo creen, no pueden creérselo porque no es normal que alguien les eche un euro. A un pobre le arreglas el día con un billete de cinco. Pero no cae esa magia económica en el vaso. El pobre, en su aburrimiento, recuerda los días en los que perteneció a la clase media, o casi. Recuerda el escalón moral o económico o familiar en el que tropezó para precipitarse en la mendicidad. Para desplomarse, más bien, como un cuerpo atraído por una fuerza magnética irresistible que se llama capitalismo salvaje, ultraliberalismo, atraco a mano armada, como ustedes prefieran. Si pasas cerca de sus bordes, te atrapa, te chupa, te absorbe y ahí te quedas, en medio de la Gran Vía de cualquier ciudad, con tu caja de cartón para dormir y tu vasito de plástico para las monedas de 20 céntimos, preguntándote dónde harás hoy tus necesidades cuando los intestinos aprieten.

Entre tanto, intentas evocar la primera vez que escribiste el cartel de “No he desayunado”, o de “Tengo un bebé y un perro”. Cuanto más dramático es el cartel, más pánico da a la gente echar una limosna. Temen que el escalón fatal se encuentre cerca de ese vaso. A los pobres os falta márquetin, de ahí vuestros disuasorios eslóganes.

En fin, solo deciros, desde unas páginas que no leeréis, porque usáis el periódico, con toda la razón, para limpiaros el culo, que os amo, queridísimos pobres, y que me producís una lástima solo semejante a la que siento por mí al comprobar mi incapacidad para arreglar los males de este mundo, de este mundo calamitoso, Dios mío, en el que, sin embargo, ha sido posible la existencia de Caravaggio.

sábado, 26 de octubre de 2024

"SIN RELATO. Atrofia de la capacidad narrativa y crisis de la subjetividad”. Lola López Mondéjar, Premio Anagrama de Ensayo 2024


Al observar al individuo posmoderno, podríamos afirmar que, de todas las transformaciones que sufre, una de las más, relevantes es su pérdida de narratividad, la dificultad cada vez más agudizada para contarse a sí mismo y elaborar un relato. Un mal que, pese a su afectación común, sufren en mayor medida quienes han nacido en la era digital.

Entre la filosofía y el psicoanálisis, y a partir del estudio de los nuevos fenómenos culturales, Lola López Mondéjar despliega en Sin relato una cartografía de esta jibarización de la capacidad narrativa. Una atrofia asociada a la dificultad no solo para poner en palabras el pensamiento, sino a un déficit del pensamiento mismo, y de la imaginación.

En el capitalismo de la atención, donde está siempre rodeado de estímulos, el ciudadano parece abocado a convertirse en un yo mínimo, sin apenas autoconciencia y, paradójicamente, desatento, incapaz de conversar, de rozarse, de comprender al otro.

Y si la incapacidad de trasladar al lenguaje nuestras experiencias nos vacía de ellas, nos uniformiza y nos convierte en analfabetos afectivos, en ciudadanos acríticos e individualistas, la pregunta que surge en este inciso y extraordinario ensayo es: ¿somos hoy menos humanos?

viernes, 25 de octubre de 2024

La UNESCO publica un documento de trabajo pionero sobre la violencia en línea contra mujeres periodistas

El panel en línea del 30 de abril, moderado por la periodista de investigación keniana Catherine Gicheru, reunió a destacados periodistas y expertos para debatir acerca de los hallazgos presentados por la directora mundial de investigación del ICFJ, la Dra. Julie Posetti (Australia).

La galardonada con el Premio Mundial de Libertad de Prensa 2021 UNESCO / Guillermo Cano, Maria Ressa (directora ejecutiva del sitio web filipino de noticias Rappler), y la periodista estadounidense de NBC, Brandy Zadrozny, atestiguaron el modo en que el intenso acoso en línea que sufrieron recientemente fue una respuesta a sus investigaciones sobre desinformación y redes populistas.

"Se trata de aterrorizar a los periodistas... para que eviten ciertos temas y den paso a la agenda de los trolls," explicó el director ejecutivo del Centro para la Lucha contra el Odio Digital (CCHD) en el Reino Unido, Imran Ahmed, quien proporcionó información sobre las tácticas de desinformación aprovechadas. en estos ataques.

Un extracto editado de un próximo estudio interdisciplinario realizado para la UNESCO por el Centro Internacional de Periodistas (ICFJ), el documento de trabajo se basa en una encuesta mundial que alcanzó a más de 900 periodistas, 15 estudios de casos de países, análisis de macrodatos de más de 2.5 millones de publicaciones en redes sociales y entrevistas a más de 170 periodistas y expertos.

Este amplio conjunto de datos sin precedentes revela que los ataques en línea contra mujeres periodistas son frecuentes, organizados y están indisolublemente vinculados con la desinformación y la política populista. Advierte que, cada vez más, los políticos medios partidistas y proveedores de desinformación convierten las redes sociales en armas, quienes operativizan el abuso de género en línea para enfriar los reportajes críticos y socavar la confianza pública en el periodismo. "The Chilling" proporciona estadísticas alarmantes sobre los impactos en la vida real de estos ataques, particularmente para aquellas mujeres periodistas que ya están en desventaja debido a diversas formas de discriminación, ya sea por motivos de raza, religión u orientación sexual. Convoca a las plataformas de redes sociales y a las organizaciones de noticias a reconocer la magnitud de la amenaza y acelerar urgentemente su respuesta. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 23 de octubre de 2024

"EL ARTE DE INVOCAR LA MEMORIA". Un libro de Esther López Barceló


La memoria es una forma de invocar el pasado que se conjuga en presente y se traduce en futuro. Muchas veces, la puerta de acceso del hoy a los ayeres requiere de llaves codificadas que, al estilo de la magdalena de Proust, nos ayuden a liberar del olvido a quienes en él quedaron desterrados. En 'El arte de invocar la memoria', la escritora e historiadora Esther López Barceló da cuenta de la fuerza del recuerdo colectivo a través de sus múltiples representaciones y materialidades: objetos personales encontrados en fosas, como los zapatos representados en la cubierta de este libro; grafitis fugaces, a modo de epitafios de urgencia, que dan cuenta del paso de condenados por un campo de concentración; unas escaleras transformadas en pruebas periciales; libros y documentales, depositarios de incómodas verdades, a los que se trata de hacer desaparecer? Este vibrante ensayo, escrito en un delicado tono poético, trenza un recorrido por distintas formas de invocar la memoria de una herida abierta, la de las víctimas del franquismo ?y de otras dictaduras?, a través de vestigios arqueológicos y de artefactos culturales que nos interpelan y, a la vez, nos conectan a un pasado que, gracias a ellos, no es ni será nunca un tiempo perdido.

martes, 22 de octubre de 2024

"DELITOS Y PENAS". Luis García Montero, El País

El portavoz del Grupo Popular, Miguel Tellado, exhibe una foto
con víctimas socialistas de ETA, en el pleno del Congreso.

Manipular a las víctimas de ETA es tan grave como manipular el sistema penitenciario o convertir las penas en un linchamiento

Hace tiempo escribí una columna para agradecer a los padres de un niño asesinado que se negasen a que la muerte de su hijo fuese utilizada para celebrar el odio. La furia con la que se estaba pidiendo una pena de muerte contra la asesina identificaba a un sector de la sociedad más con la asesina que con la víctima. Me emocionó la decencia de los padres. Un pseudoperiodista afirmó entonces que yo me dedicaba a defender a la asesina. Que existan periodistas indecentes, subvencionados por poderes económicos y políticos para convertir en fango la convivencia, es un problema. Pero estamos sufriendo ya un problema más grave. Si antes la mala política lanzaba bulos interesados sobre la realidad, ahora se produce un viaje de vuelta. El fango que se arroja regresa sin pudor a la política para ensuciar los debates. Ya no es un pseudoperiodista el que infama en un pseudoperiódico. Es el portavoz de un partido importante el que degrada el respeto a las víctimas en un parlamento. Que el pseudoperiodismo creado por la mala política esté convirtiendo a la mala política en pseudopolítica no es un juego de palabras, sino una desgracia grave para la convivencia.

La modernidad democrática tuvo desde sus orígenes la necesidad de plantearse de manera digna los asuntos relacionados con los delitos y las penas. Manipular a las víctimas de ETA, jugar con su memoria, faltarles el respeto en cualquier discusión, es tan grave como manipular el sistema penitenciario o convertir las penas en un linchamiento. La justicia no es una venganza, es una razón social. Los discursos de odio, agitados para manipular el significado de los delitos y las penas, suponen una dinámica que envenena los mandamientos legales de la democracia. Es desolador ver cómo sufre la foto de una víctima en manos de un pseudopolítico, algo mucho más grave que una infamia en los labios de un pseudoperiodista. España necesita otra derecha.

lunes, 21 de octubre de 2024

"LOS PLACERES PALIATIVOS". Marta Peirano, El País14 OCT 2024

Julianne Moore (a la derecha) y Tilda Swinton en
'La habitación de al lado', de Pedro Almodóvar

El impulso de garantizarse la tranquilidad de los últimos días en el círculo protector de una colectividad acomodada y anestesiada por la literatura, el cine, la música y los opiáceos es tan popular que ya es un meme

En mi pandilla de profesionales sin hijos al borde de la mediana edad hay una fantasía recurrente: cuando dejemos de ser jóvenes y bellos, como la canción de Lana del Rey, compraremos entre todos una casa ajardinada de balcones frente al mar, o un refugio de piedra en mitad de la montaña, que llenaremos de libros, gatos, proyectores y mesas de mezclas.

Contrataremos servicios de limpieza y enfermería para mantener el orden de nuestros cuerpos el máximo tiempo posible. Mantendremos un club de lectura, jueves de cine, una piscina de agua salada y mesas para jugar al ping-pong y al ajedrez. Compraremos un saco de heroína que guardaremos en un lugar fresco, seco y oscuro para cuando todo duela y no queden buenas razones para salir de la cama. En algún momento nos llegó a parecer ligeramente escandalosa, con los años he descubierto que esta fantasía nuestra tan primermundista es un cliché.

“Desearía que, al final de la vida, cuando todo estuviera realmente ‘terminado’, hubiera algo que esperar”, escribe Roz Chast, la icónica caricaturista de The New Yorker en una memoria sobre el cuidado de sus padres ancianos, titulada ¿Podemos hablar de algo más agradable? Y sigue: “Algo más orientado al placer. Tal vez opio, o heroína. Te vuelves adicto. ¿Y qué? Heladerías de todo lo que puedas comer para los muy ancianos. Grandes libros de arte con imágenes y música. Cuidado paliativo extremo, para cuando ya estés harto de todo lo demás: las radiografías, las resonancias magnéticas, la comida aburrida y las pastillas que no hacen nada en absoluto. ¿Sería tan malo?” No parece malo cuando lo quiere Roz para sus ancianos padres, pero parece perverso cuando lo quiero yo.

El impulso de garantizarse la tranquilidad de los últimos días en el círculo protector de una colectividad acomodada y anestesiada por la literatura, el cine, la música y los opiáceos es tan popular que ya es un meme, pero un meme clandestino. No sale del clan. Inyectarse la sangre de tu propio hijo para vivir más tiempo te garantiza portadas en Wired, pero, fuera del marco de las instituciones, familia, residencia u hospital, la idea de compartir un espacio vital, no como proyecto de futuro sino como búnker hedonista de los últimos días, parece egoísta, escapista y ególatra.

Pensé que era por la ausencia de hijos. Son los que se quedan, los que nos dicen cómo y cuándo nos podemos ir. Ahora creo que tiene más que ver con la ausencia de opciones. En esta sociedad del bienestar, hemos decidido que no todo el mundo puede irse como quiere. Nuestra piscina futura, llena de cuerpos flácidos flotando sin resistencia en la gracia divina de la metilendioximetanfetamina, encaja perfectamente en ese universo ballardiano del rascacielos como catedral del colapso y del accidente como el hacha capaz de romper los mares helados de un vacío emocional.

Es realismo capitalista. Es peligroso, irresponsable y hedonista, pero la alternativa es más cruel. “Para poder funcionar en el capitalismo tardío sin ser un desastre psicológico, es necesario aceptar lo insano como algo normal” escribe Mark Fisher en su Realismo capitalista. Hay algo más insano que esperar la inevitabilidad de la dependencia, la indefensión y la invalidez mientras cancelamos los servicios sanitarios más básicos. Yo digo que el dolor no purifica. Elijo el respeto y la dignidad.

"LA OBSCENA ISLAMOFOBIA". Adolfo Estrella, infoLibre.es

El odio al islam como nuevo sentido común reaccionario Aumentan en España los episodios cotidianos y mediáticos de rechazo al islam, focaliz...