jueves, 8 de octubre de 2026

"JEFA MARROQUÍ". Najat El Hachmi, El País

El rey Mohamed VI recibe a la nueva primera ministra de Marruecos,
Fatima Zahra El Mansouri
El nombramiento de Fatima Zahra El Mansouri sería un hito en la lucha por la igualdad si no fuera porque va a dirigir un país donde la población está empobrecida y oprimida, especialmente las mujeres

Marruecos ha elegido como primera ministra a una mujer: Fatima Zahra El Mansouri, abogada de profesión y exalcaldesa de Marraquech. Desde el feminismo podría ser una gran noticia si no fuera por… si no fuera porque va a presidir un país donde el Rey tiene un poder absoluto con una población cuyo único proyecto de futuro es el de emigrar. Si no fuera porque la libertad de la que disfrutan figuras de la clase dirigente como Mansouri no está, ni de lejos, al alcance del resto de marroquíes. Cierto es que se agradece que la primera ministra sustituya a un empresario multimillonario que no parece haber conectado con las necesidades reales de los electores, pero con Ajanuch o con Mansouri los problemas de la gente de a pie siguen siendo los mismos: que a la inmensa mayoría le llega poco de la riqueza que genera ese país en desarrollo del que los indicadores macroeconómicos cuentan maravillas. Marruecos va bien pero los marroquíes no tanto.

El nombramiento de la marraquechí sería un hito en la lucha por la igualdad si no fuera porque va a dirigir un país en el que ella misma podría ir a la cárcel por delito de adulterio, sus hijos serían ilegítimos de haberlos tenido fuera del matrimonio, podría ser llevada ante los tribunales por practicar el aborto, podría ser denunciada por la policía por reservar una habitación de hotel a su nombre en la ciudad en la que vive porque “¿para qué quiere una mujer ir a un hotel donde tiene casa?”. No podría, por supuesto, casarse con un no musulmán si éste no se convierte a la religión de Estado, algo que Ajanuch sí que podría hacer porque es hombre.

Tampoco puede beber alcohol ni comer en público durante el mes de ramadán. Si se diera un beso en la boca con otra persona en un sitio público sería arrestada. Si recibiera alguna herencia tendría que conformarme con que se le dieran la mitad que a sus hermanos varones y, por supuesto, no podría ser lesbiana. De hecho ahora mismo, en ese país tan moderno que tiene por primera vez una primera ministra, otra mujer, Betty Lachgar, está en la cárcel por llevar una camiseta considerada blasfema y por defender las libertades civiles. Porque no se puede dejar de ser musulmana ni heterosexual ni esposa si se quiere tener relaciones sexuales. Mansouri alabó la reforma del Código de Familia de 2004 impulsada por Mohamed VI, el mismo que a día de hoy sigue permitiendo los matrimonios infantiles. Así que sí, un aplauso por Fatima Zahra Mansouri; pero yo, de momento, me guardo el champán para cuando el cambio real sea para todas las niñas y mujeres marroquíes.

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