domingo, 8 de diciembre de 2024

"Mayor Oreja, el creacionismo y la libertad de enseñanza". Carlos Fernández Liria, elDiario.es 5 DIC 2024

El exministro Jaime Mayor Oreja.
Por muy curado de espanto que creo estar, sinceramente, me sorprendió ver a Mayor Oreja defender el creacionismo. Es verdad que no hace tanto que vimos a Milei nombrar a una terraplanista directora de la Comisión de Ciencia y Tecnología, que hemos visto que Trump barajó nombrar fiscal general del Estado a un pedófilo y que ha nombrado al antivacunas Robert F. Kennedy secretario de Salud. O sea, que son tiempos que nos tienen acostumbrados a muchas extravagancias, pero uno siempre piensa que esas cosas ocurren en otros países más o menos exóticos, pero no en el propio.

Hay que aceptar que ya no es así y que, cuando siguiendo la ola general la derecha vuelva a gobernar este país, tendremos que acostumbrarnos a ver cómo el delirio supersticioso sepulta la sensatez científica de la Ilustración. No es imposible que se imponga el negacionismo del cambio climático, la cruzada antivacunas, la idea de que los homosexuales son enfermos necesitados de terapia, o la de que los programas sociales son un atentado contra la propiedad privada, una manera de robar a los más ricos bajo el amparo de la ley. Mayor Oreja ha roto el hielo y se ha colocado a la avanzadilla, afirmando que “entre los científicos están ganando aquellos que defienden la verdad de la creación frente al relato de la evolución”.

Como docente que llevo ya cuarenta y tres años siendo profesor, tengo que mostrar mi estupefacción y mi desánimo. Hace ya bastantes años que los profesores de secundaria, en clase de Biología o de Historia, tienen que enfrentarse al hecho de que hay alumnos que no están dispuestos a conceder al evolucionismo ninguna credibilidad. Mayoritariamente son niños y niñas que pertenecen a familias evangelistas, que asisten al culto regularmente seis días a la semana, de modo que el pastor les ha prevenido con creces contra el “adoctrinamiento estatal” que pueden sufrir en la escuela, donde intentarán explicarles a Darwin o teorías genéticas sobre la antropogénesis que contradicen a las Sagradas Escrituras. Contra esta barbaridad, la escuela pública se defiende como puede. Pero es muy desalentador ver a un antiguo ministro del Interior, candidato a lendakari y eurodiputado, echar más leña al fuego.

Sin embargo, lo más sorprendente y lo más grave es que se siga dando por buena la idea de que la libertad de enseñanza, tal y como la entiende la derecha, es un antídoto contra el “adoctrinamiento estatal”. Así entendida, dar carta blanca a semejante “libertad de enseñanza” equivaldría a que los padres creacionistas tendrían derecho a encerrar a sus hijos en un colegio concertado o privado de ideología creacionista, sin tener que toparse con el escollo de que algún biólogo o algún historiador les llevara la contraria en la escuela pública explicando lo normalizado por la comunidad científica.

Hay que decirlo una y mil veces: no podemos seguir llamando “libertad de enseñanza” a semejante aberración. Los padres no pueden arrogarse el derecho de encarcelar a sus hijos en una secta ideológica hasta que tengan dieciocho años, de modo que estos crezcan creyendo que el mundo es una mera prolongación de su familia y que, por tanto, si sus padres son del Opus, el mundo entero también es del Opus o que, si son evangelistas, entonces el creacionismo es un consenso académico universal. Los padres tienen derecho a educar a sus hijos como les venga en gana, pero en su casa. A lo que no tienen derecho es a prolongar este adoctrinamiento familiar extendiéndolo a todos los aspectos de su vida hasta que los hijos sean mayores de edad, cuando a lo mejor ya la cosa no tiene remedio. Eso no es libertad de enseñanza, es totalitarismo ideológico, libertad para adoctrinar de forma dictatorial y panóptica. CONTINUAR LEYENDO

viernes, 6 de diciembre de 2024

"NRx: el movimiento (subterráneo) que quiere cargarse la democracia". Sergio C. Fanjul, El País 24 NOV 2024

Creen que la democracia es un error y que la igualdad no es un fin deseable. Consideran que hay que gobernar el Estado como una empresa, con un presidente imperial y tecnoautoritario. El movimiento neorreaccionario NRx ya ha conseguido filtrar sus ideas en la derecha populista de Trump y en Silicon Valley

El futuro podría ser una neomonarquía ultracapitalista e hipertecnológica. Es lo que propone, lejos de otros imaginarios futuristas más extendidos, el movimiento de la neorreacción (NRx), también conocido como la Ilustración oscura. Considera que la democracia liberal es un error y que la igualdad no es un fin deseable. Todo es una farsa. Aboga por el tecnoautoritarismo: la sociedad debe regirse por un rey / consejero delegado (CEO), como una empresa muy jerarquizada de la que los ciudadanos serían los accionistas. Son ideas, rodeadas de un halo underground, oscurantista y sombrío, que tienen conexión con la alt-right y podrían infiltrarse en el próximo gobierno de Donald Trump a través de los magnates de Silicon Valley.

Las ideas ilustradas de racionalidad y progreso ya habían sido criticadas con anterioridad por la Escuela de Fráncfort o los posmodernos: aquellos (en apariencia) luminosos ideales habían llevado al control y la dominación, a la justificación del colonialismo, a la sofisticación tecnológica de la guerra o a la destrucción de la naturaleza. La NRx es una crítica a la Ilustración desde posiciones de ultraderecha: si la ilustración en inglés se dice iluminación (enlightenment), la Ilustración oscura (dark enlightenment) es un inquietante oxímoron que propone una mezcla del Antiguo Régimen con la ideología de Silicon Valley para llegar a una solución pragmática, pero elitista, que restaure el orden y la estabilidad en tiempos turbulentos. “En su opinión, si el mercado no es democrático desde un punto de vista igualitario, si en el mercado Elon Musk y yo jamás seremos iguales… ¿Qué sentido tiene la democracia?”, explica Jaime Caro, doctor en Historia e investigador de la extrema derecha y también parte del equipo de discurso de Sumar.

La NRx es subterránea: no tiene líderes visibles, ni organizaciones sólidas, ni el respaldo de think tanks. Sus ideas afloran en concentraciones conservadoras, podcasts o blogs marginales. “Sería difícil encontrar a más de un puñado de personas fuera del movimiento conservador que conozca estas ideas”, dice Mike Wendling, autor de Alt-right: La derecha alternativa. De 4chan a la Casa Blanca (Antonio Machado Libros, 2023), “pero, en cierto modo, eso es una ventaja”. La verdadera influencia de la neorreación no es su presencia como tal, sino la manera en la que, sibilinamente, se ha infiltrado en diferentes ámbitos, desde el citado Silicon Valley hasta el movimiento MAGA (Make America Great Again) de apoyo a Trump, pasando por el universo de las criptomonedas o el propio Partido Republicano. “Elon Musk es el ejemplo más notable, pero hay muchos otros. Estas personas tienden a creer que son los amos del universo y quieren menos regulación al tiempo que desean aprovechar los contratos gubernamentales”, dice Wendling. La creciente visión de la población migrante como mano de obra temporal y transitoria en vez de la idea tradicional de aquellos que llegan persiguiendo el sueño americano también tiene raigambre neorreacionaria. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 4 de diciembre de 2024

"NO HAY UNA BALA DE PLATA CONTRA LA DESINFORMACIÓN". Julio Montes y Clara Jiménez Cruz (cofundadores de la Fundación Maldita.es). El País 24 NOV 2024

El desinformador Alex Jones habla con los medios
después de uno de sus juicios, en 2022

Los responsables de la Fundación Maldita ofrecen respuestas a la avalancha de engaños como activar a la ciudadanía, definición de los medios y valentía desde Europa

La mentira siempre ha formado parte de nuestra vida; los políticos y los grupos de interés te la intentaban colar y el periodista la detectaba y la denunciaba. Las reglas del engaño estaban claras. Mientras hacíamos esto y mientras no se daba importancia al bulo, la desinformación ha ido conquistando espacios y cambiando las reglas de juego. Ahora estamos acorralados y perdiendo la batalla.

La desinformación no tiene límites éticos. Mientras nosotros seguimos las reglas periodísticas, ellos van reinventando la mentira y toda institución que pueda oponerse a ellos es un objetivo a batir.

En la pandemia fueron a por los médicos, las enfermeras, la ciencia. Ahora, con la dana, han atacado a los meteorólogos, a las ONG, a las agencias independientes. En situaciones de crisis, coordinan campañas que buscan que dejes de creer en las instituciones, que tengas miedo y que pienses que te han abandonado. Que a ti no te ayudan y a otros sí. Que te ocultan la verdad. Si piensas que no hay mucha gente creyéndose cosas así, permítenos decirte que estás equivocado.

Los medios no son creíbles, todos los políticos son iguales y una élite quiere quitarte tus derechos y acabar con tu modo de vida. Y allí aparecen ellos, disfrazando de salvación lo que es, en realidad, una sustitución de la democracia.

Claro que debes cuestionar a los medios cuando no rectifican o dan solo una versión interesada, y por supuesto que hay políticos corruptos, pero esos no son el objetivo real de los salvadores: pretenden enfrentar, acabar con la credibilidad de las instituciones y sustituirlas por algo nuevo que dirijan ellos.

Si estás leyendo esto y crees que la desinformación es el problema, ya es un cambio fundamental. Los bulos no se pueden combatir como entes individuales, forman parte de una estrategia más amplia que pretende introducir narrativas en tu mente. Quieren que temas, que huyas de la realidad y que te refugies en la solución de los desinformadores.

Es necesario identificar estas narrativas, dotarnos de herramientas para combatirlas, de argumentos que nos ayuden a no caer. Es imprescindible que asumamos que este problema está aquí para quedarse y que eso requiere esfuerzos en educación de jóvenes y mayores para entenderlo, identificarlo y combatirlo.

Necesitamos aprender de los malos: de cómo comunican, de cómo construyen comunidades, de cómo llegan allí donde los medios y otras instituciones no llegan.

Hay que activar a la ciudadanía para que actúe en su entorno: en sus grupos de WhatsApp, en las conversaciones de bar… Ya no es suficiente con quedarse callado y dejar pasar la mentira; siempre teniendo presente que los que se creen un bulo o lo difunden no son el enemigo, incluso pueden ser tus vecinos, tus amigos, tu familia.

Definir qué es un medio es fundamental. Las webs que mienten no son medios de comunicación, por mucho que lo parezcan. El error es humano, pero el engaño no tiene cabida. Falta una autorregulación que disponga qué debe cumplir una web para ser considerada un medio de comunicación. La profesión, pero sobre todo la ciudadanía, lo necesita.

Es complicado saber quién está detrás, pero investigar mejor la desinformación para identificar las campañas orquestadas en las que los mismos bulos sobre vacunas, clima o inmigrantes saltan de país en país es imperativo. Detectar a quién beneficia nos señala quién está detrás.

Necesitamos valentía europea. En los últimos años, se han puesto los cimientos de una regulación europea que obliga a las plataformas a tomar medidas como principales canales de distribución de la desinformación, pero esa legislación debe actuar al margen de las amenazas de Trump y Musk. Es un momento decisivo. Hay que poner pie en pared.

Educación, verificación, tecnología de detección temprana, viralización de realidad y creación de comunidades. Unir soluciones y luchar juntos. No hay una bala de plata que pare a la desinformación.

Julio Montes y Clara Jiménez Cruz son cofundadores de la Fundación Maldita.es.

lunes, 2 de diciembre de 2024

"NO ME OLVIDES". Elvira Lindo, El País 1 DIC 2024

 Me pareció desolador que el magistrado Eloy Velasco, con una soberbia inaceptable, asegurara que en materia de consentimiento los jueces lo saben todo

Unos jóvenes recorrían las empinadas calles del pueblo golpeando los tambores. El mismo recorrido de los pasacalles, de las albadas, de las procesiones, fue tomado este 25 de noviembre por chavalas y chavales que querían sacarnos del amodorramiento de la noche prematura. La furiosa percusión no precedía a una fiesta como suele, sino a una marcha de mujeres que portaban en sus manos fotos de las asesinadas por violencia de género en lo que va de 2024. No sé si había tantas manifestantes como asesinadas han caído en las hojas de este calendario negro. A esas horas del lunes aún no sabíamos que Cristian, criatura de dos años, sería asesinado en Linares a manos de la pareja de la madre, y que su gemelo Yeray quedaría ingresado para recuperarse de los golpes recibidos, víctima de un trauma que solo podrá superar si tiene quien le ayude a desarrollar la milagrosa resiliencia de los críos. Cristian es el noveno niño asesinado en lo que va de año dentro de esa denominación para mí discutible que es la violencia vicaria, una manera de describir el contexto pero que acaba diluyendo la insustituible identidad de una vida truncada, al igual que los niños palestinos asesinados, como dice la jurista especializada en derechos humanos Adilia de las Mercedes, no son daños colaterales de un conflicto.

Cristian, Cristian, su nombre ha de caer sobre nuestra conciencia. Algo en la cadena de apoyo que ha de recibir una madre vulnerable no ha funcionado, como tampoco en el caso de Chloe, de 15 años, muerta a manos de un chico de 17. Hay una necesidad urgente de trabajo social a través de la sanidad, de la educación, de la conciencia ciudadana. Hay una responsabilidad nuestra en rebajar el nivel de agresividad que la política está alimentando. Las expertas en violencia de género aprecian cómo la Guardia Civil y la Policía se han esforzado en ponerse al día en este ámbito, cómo han aprendido en materia de respeto y perspicacia. En cambio, me pareció desolador que el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, con una soberbia inaceptable, asegurara que en materia de consentimiento los destinados a impartir justicia lo saben todo desde el derecho romano. Enhorabuena. Qué lástima que todo lo que saben no les haya servido a lo largo de la historia para mostrar empatía y respeto hacia las víctimas, y que haya sido la sociedad civil la que desde la calle presionara para modificar un derecho caduco.

Es realmente extraordinario afirmar que a ti nadie puede enseñarte en tu oficio y menos una ministra que fue cajera cuando estudiaba. Sería aconsejable que quien puede decidir sobre nuestra inocencia o culpabilidad hubiera probado en su juventud alguna tarea básica, ingrata y mal pagada. Al grosero comentario hubo quien salió en defensa de Montero diciendo que el insulto era improcedente dado que la exministra tenía un título y un expediente notable. Algo estamos perdiendo para que los argumentos que hayas de presentar contra el clasismo sean clasistas en sí. Poco queda de aquella sociedad civil que tras la dictadura se vio representada en el Congreso por sindicalistas, poetas, obreros, economistas, abogados y exiliados que habían carecido de oportunidades para titularse. Este es el tiempo en el que se aplaude el mérito del que empezó desde arriba. Pero quien es humilde aprende; solo quien es sensible puede ejercer el poder con justicia. No debería estar acreditado para juzgar un caso de violencia machista el que exhibe sin pudor su desprecio. Pero hay hombres que aseguran saberlo todo, aunque la tozuda realidad demuestre que es la misoginia la que alimenta esa violencia.

Un grupo de mujeres se reunió este 25 de noviembre en un pequeño pueblo para condenar los asesinatos. Los retratos de las víctimas se quedaron iluminados por la luz de una farola, espectrales. Cada una de ellas parecía decirnos, como en aquellos colgantes de entonces, “no me olvides”.

domingo, 1 de diciembre de 2024

"La larga agonía de Europa: entrevista de Manuel Chaves Nogales a Joseph Goebbels". Por Laura Pérez Rastrilla, Universidad Complutense

Neutral y equidistante. Son dos adjetivos que se repiten en las descripciones de Manuel Chaves Nogales. Efectivamente lo era en su ejercicio como periodista, lo que le permitió descifrar el devenir de la Historia con la precisión de una mente privilegiada. Y como característica habitual en ese tipo de excepcionalidad intelectual, su estilo era sencillo, ameno e informativo. Como si se tratara de una práctica fácil, Chaves Nogales tomaba las piezas mundanas del día a día y las encajaba a la perfección para ver el puzle completo. Los personajes de la calle, aparentemente triviales, los comportamientos cotidianos o las conversaciones habituales le proporcionaban la información para proyectar la atmósfera política, que leía en simbiosis con lo que ocurría en las instituciones políticas, judicaturas o medios.

También con neutralidad y equidistancia observaba y se acercaba a cualquier personaje o gobierno, sin desechar nada a priori, porque la información está en todas las aristas de la realidad. Ese diagnóstico sin prejuicios era la clave de sus célebres pronósticos sofisticados y acertados. Su otro secreto era caminar, deambular por la vida cotidiana para escuchar su historia. Solo así es posible tropezarse con un improbable bailaor de flamenco de Burgos, que lo único que quiere él es ganarse el pan bailando, pero la Historia insiste en perseguirlo (Chaves Nogales, 2007). La exquisita narración de Nogales, elegante, natural y precisa, consigue que un antitaurino se pase su parada de metro por leer las aventuras de uno de los fundadores del toreo moderno (Chaves Nogales, 2012a). El oficio de contar… (Cintas Guillén, 2011). ¡Qué acertado el título de la mejor biografía sobre periodista! (1). La técnica artesana de Chaves Nogales debería ser conocida por todo aquel que quiera aprender a contar.

Sin embargo, no sería acertado hablar de neutralidad y equidistancia en su posición política. Manuel Chaves Nogales era un republicano radical. Se significó como partidario de la Segunda República desde su proclamación. El periodista quedó registrado en vídeo durante la proclamación de Niceto Alcalá-Zamora, primer presidente de la Segunda República, como periodista-testigo de un hecho histórico y como ciudadano que aplaude con emoción incontenible el triunfo de sus convicciones (Torrente y Suberviola, 2013:13’30’’). También quedaron grabados sus escritos de defensa del ideal republicano.

Para Manuel Chaves la República era el cauce de la virtud política. Como creyente republicano liberal entendía esta forma de gobierno como la más adecuada para el desarrollo autónomo del ciudadano. Pero no abandonado a su libre albedrío, sino que ese ciudadano, formado y civilizado, constituía la unidad mínima de algo superior y al que se debía: el Estado, representante de los intereses comunes y con fines superiores. De ahí su admiración por Francia. Y por Manuel Azaña. De ahí su desengaño cuando el ciudadano francés continuó con su papel de ciudadano, totalmente indiferente al hundimiento del Estado (Chaves Nogales, 2021:5-7). ¿Qué sentido tenía hablar de ciudadanía, habiendo abandonado al Estado de uno mismo, si ésta y cualquier valor republicano, incluida la libertad, solo pueden existir en el Estado? ¿Qué tipo de ciudadano es aquel que entrega a su propio Estado? “Querían acabar con la democracia y han acabado con Francia. Querían destruir el espíritu liberal y han destruido el espíritu francés” (Chaves Nogales, 2021:52). Independientemente del acuerdo con esta posición ideológica, se puede convenir que Chaves Nogales era un justo representante de una tradición política reflexiva, conciliadora y compasiva con el ser humano, y sin un solo gen que pueda entroncar con el hueco neoliberalismo actual, donde se sirve a la patria que ofrece la puja más alta. “Ya suponen ellos [los alemanes]” comenta Nogales en la introducción de la entrevista a Goebbels “que no vamos a traicionar nuestras convicciones nacionales en beneficio de las suyas” (Chaves Nogales, 21 mayo 1933:25). Qué transmutación la de las suposiciones del liberalismo. CONTINUAR LEYENDO

sábado, 30 de noviembre de 2024

"MALISMO. La ostentación del mal como propaganda". Mauro Entrialgo, Capitán Swing Libros

Llamamos «malismo» al antiintuitivo mecanismo propagandístico que consiste en la ostentación pública de acciones o deseos tradicionalmente reprobables con la finalidad de conseguir un beneficio social, electoral o comercial. ;Quizás sea en política donde el desarrollo de este fenómeno asentado en la última década en Occidente resulta más llamativo. Una representante pública entiende la destrucción de las infraviviendas de las personas sin hogar como un acto autopromocional. Otra aumenta su aceptación popular tras calificar de «mantenidos subvencionados» a los desfavorecidos afectados por una pandemia. Un alcalde se jacta de que no hará nada en absoluto por aquellos estudiantes y trabajadores que no pueden acceder a una vivienda digna en la ciudad que él gestiona. El insultar a alguna minoría o mostrarse contrario de forma muy agresiva a consensos de mínimos como la justicia social o la Agenda 2030 es hoy en día tendencia en la propaganda política. ;Pero el malismo está también muy presente en cualquier forma de comunicación a pequeña o gran escala. Una compañía aérea se mofa en sus redes sociales de las quejas de sus propios clientes. Los bares de moda ostentan nombres canallitas. En los concursos de televisión son bien recibidas las figuras de poder que humillan a sus concursantes. El nuevo cristianismo neopentecostal que triunfa en nuestros barrios no es ya una supuesta religión de amor sino una de declarado odio al diferente. Soldados sionistas difunden con orgullo pruebas audiovisuales de sus propios crímenes de guerra. ;Lo malote ha dejado de ser solo un sistema ingenioso para vender el producto musical de un grupo de jóvenes punks de barrio o un vídeojuego gamberro. Es ahora una eficiente fórmula publicitaria dominante que, además, no se dirige ya contra los poderosos, sino que es una herramienta común utilizada por estos.

viernes, 29 de noviembre de 2024

"TÉCNICA AL CAPONE PARA TUMBAR GOBIERNOS". Rosa María Artal, elDiario.es 27 NOV 2024

Ni los 7.291 ancianos o el Zendal interesan a la justicia, pero sí los emails que confirmaban o negaban pactos para los delitos fiscales del novio de Ayuso. Y ahí tienen a los brazos del poder descuartizando a un fiscal general por si tirando de ese hilo tumban al gobierno. Un Al Capone inverso de libro

Ni los 7.291 ancianos o el Zendal interesan a la justicia, pero sí los emails que confirmaban o negaban pactos para los delitos fiscales del novio de Ayuso. Y ahí tienen a los brazos del poder descuartizando a un fiscal general por si tirando de ese hilo tumban al gobierno. Un Al Capone inverso de libro

Nadie en su sano juicio creería posible que estén intentando derribar un gobierno, incluso hacer temblar al Estado, a través de la demanda de un individuo acusado de tres delitos fiscales cuya privacidad, dice, ha sido presuntamente invadida. Por la Fiscalía General del Estado, nada menos, el órgano que tiene encomendada la defensa de la legalidad y de los derechos de los ciudadanos. Ni siquiera entendería que ese sujeto pudiera acceder a tan alta magistratura por un supuesto delito menor. Pero ocurre que este hombre es la pareja conviviente de la presidenta de la Comunidad autónoma de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Ella dice que es un señor particular. A un señor particular no se le facilitan semejantes medios. Ella dice que “Moncloa ha orquestado un caso para intentar destruir a una rival política”, y lo dice como presidenta de una comunidad autónoma y obviando que fue su novio el que se orquestó a todo trapo, según le imputa la Fiscalía, tres delitos –dos de fraude fiscal y uno de falsedad documental– al intentar evadir impuestos de sus millonarias comisiones. El señor particular de Ayuso, Alberto González Amador, lo admitió y ofreció pagar 350.951 euros e incluso aceptar una condena menor de cárcel que no implicara ingreso en prisión.

Y aquí llega el director de operaciones de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, y envía a varios medios la historia al revés: en su versión es la Fiscalía la que le ofrece un pacto. La Fiscalía lo desmiente. Y el novio de la novia del PP siente vulnerada su intimidad. Y un juez del Supremo manda a la Guardia Civil a hacer un registro de 11 horas en la sede de ese órgano que vela por los derechos de todos y confisca ordenadores y móviles. Han dejado a la intemperie incluso asuntos que afectan a la Seguridad Nacional de España, como han advertido la Asociación de Fiscales, y varios juristas. Eso sí que es vulnerar intimidades a lo grande. Y con todo ello no han temblado los cimientos de este país. Es el novio de Ayuso, está dicho todo.

Es tan absolutamente desmesurado que la técnica merece tener un nombre propio. Recuerda, solo que al revés, lo sucedido con el capo de la Mafia Al Capone, en el Chicago de los años 30, cuando –tras incontables delitos– fue condenado únicamente por evasión de impuestos. En la técnica inversa, es la mafia la que consigue ejecutar legalmente por algo nimio. Fuente de inspiración similar al Robin Hood inverso, lo que concretamente Díaz Ayuso, entre otros, utiliza para dar a los ricos los recursos que detrae de los pobres. Llámenlo si quieren desproporción, flagrante desproporción.

El partido más corrupto de Europa, el que acusa de corrupción desde su sede en la calle Génova pagada con dinero sucio de su caja B, el que salda tantos de sus fiascos hasta con trágicos balances mortales, intenta tumbar al Gobierno por la sospecha de que los emails que han perturbado la intimidad del novio de Ayuso se hicieron públicos desde la Fiscalía y ni siquiera por la mano derecha de Ayuso: Rodríguez.

Los delincuentes –presuntos y convictos– tienen derechos, sin duda. Pero también los tenían los 7.291 ancianos muertos sin asistencia médica por el protocolo de la Comunidad de Madrid en pandemia: derecho al cuidado de su salud y sobre todo a la vida. Y ese tema no se toca. Ni siquiera la Fiscalía ha promovido la investigación judicial a pesar de las contundentes pruebas recogidas, los continuos llamamientos de las familias, de las Mareas de Residencias, de la sociedad civil que no aguanta tanta impunidad. Esa parte de la sociedad, porque a grandes sectores de la otra parece que le están convenciendo de que estos ataques bestiales están justificados. Y que no ha ocurrido nada más grave en el planeta Tierra desde su creación. Sin darse cuenta de lo que se juegan en democracia.

En la picota el fiscal general del Estado y cuantos deciden poner en las infames portadas y hasta en los telediarios de RTVE. No es proporcional abrir con la creencia sin pruebas de la culpabilidad –por favor, culpabilidad– del fiscal general y soltarnos a las Ayuso y las Cuca bramando y hasta a alguien de Vox. No, no, así no es.

Cada día es más evidente que son otros poderes los que mandan sobre los que elige la ciudadanía en las urnas, en una de las épocas más crudas en ese sentido. Miembros del Partido Judicial están operando sin la menor intención de ocultarse. No salimos del pasmo ante la serie de actuaciones alarmantes que se producen, incluida desde luego la investigación exhaustiva al fiscal general. Y el Consejo General del Poder Judicial, elegido tras casi seis años de secuestro del PP, no parece compartir esa alarma.

No sorprende, pues, que un juez como Eloy Velasco, que fuera magistrado de la Audiencia Nacional y director general de Justicia de los gobiernos de la Generalitat Valenciana bajo las presidencias de Eduardo Zaplana y Francisco Camps, se permita una declaración política para cuestionar la legitimidad del Gobierno y con un repugnante clasismo hacia Irene Montero, y todas las cajeras de supermercado. Cómo una persona así puede impartir justicia ofrece grandes dudas.

Lo que sí está a la vista de todos es el papel que ostenta Isabel Díaz Ayuso en este tinglado. Ni los ancianos muertos de las residencias, ni el escandaloso costo del Hospital Zendal que no sirve ni sirvió prácticamente para nada y sigue generando gastos y cobros, ni sus privatizaciones, ni la curiosa relación triangular con Quirón, entre otros muchos asuntos, han hecho mover un dedo a la justicia. Y si algo se ha movido ha sido para exculparla a gran velocidad. Ya ni entramos en su tijera para los museos que dan prestigio mundial a Madrid y su pasión por fomentar la tauromaquia, Vamos, hasta hacer una corrida de toros benéfica para paliar los desastres de su colega Mazón en Valencia. Ayuso parece ser la figura que mejor sirve a los intereses de los otros poderes. Desde luego muestra una absoluta falta de escrúpulos e incluso de empatía cuando su Robin Hood interno se excede.

A cualquiera le llamaría la atención que ni los 7.291 ancianos o el Zendal interesen a la justicia, pero sí los emails que confirmaban o negaban pactos para los delitos fiscales de su novio. Francamente, hasta cuesta escribirlo y, sin embargo, ahí tienen a los brazos esenciales del poder descuartizando a un fiscal general por si tirando de ese hilo tumban al gobierno.

Es un Al Capone inverso de libro. Las propias mafias, no la justicia, consiguen dejar fuera de juego a sus víctimas por unos emails divulgados, como aquellos impuestos que tumbaron al legendario Al Capone en unos Estados Unidos que parecen renacer. Porque no me digan ustedes que, si Ayuso considera una persecución que se reclame a su novio el dinero defraudado a la Hacienda Pública y se castigue -en su caso- los delitos, todavía le queda un cierto trecho para asaltar el Congreso, sola o con la peña. Es lo que hizo Trump exactamente con el norteamericano y, como ya va a ser el presidente de la nueva autocracia le han cancelado el juicio. Nos está dando demasiadas lecciones la realidad para no escucharla ¿no les parece?

"YOYES, 40 AÑOS DE UNA INJUSTICIA MÁS (Por atreverse a discrepar)". Carmen Guisasola Solozabal, exmiembro de ETA, participante de la Vía Nanclares. El Diario Vasco

Los que decidieron matarla negocian rebajas de sus condenas. La diferencia es que ahora ETA no existe y ni ellos ni sus familiares no van a...